Ana Blandiana, invitada de honor del VI Encuentro de Poesía de Puente Genil


Nota del editor: Gema Albornoz, autora de Salto al reverso, comparte en este espacio su entrevista a Ana Blandiana. La poeta rumana fue la INVITADA DE HONOR en el VI ENCUENTRO DE POESÍA, MÚSICA Y PLÁSTICA, en Puente Genil, Córdoba, … Sigue leyendo

La danza en el tejado


 

Brotes de Clavillo,

Mis auroras preferidas,

Se asoman por la tierra

Junto al río que me dio la vida.

 

Un ventarrón arriba de golpe,

Cuando la temporada de semillas se avecina,

Suscita a las esporas

¡Que vuelen por los aires!

Y planten su descenso en los tejados.

 

Raíces para los sueños de los creadores,

Se mueven a ritmo abstracto

Todas las flores.

Empieza la danza en las baldosas de arcilla.

 

El néctar de lluvia

Se balancea por el pasto,

Viaja a los orígenes

En un Zigzag sin paradas.

 

Universo del centro terrestre

Que vastos habitantes ya tiene;

Se hayan obstinados y eternos

Bajo el cielo de tierra que nunca deja de moverse.

 

Un concierto

Con los elementos de instrumentos

Toma lugar en el estadio.

El partido por la evolución es jugado;

A punta de plomo,

Sangre,

Ira,

Verdad,

Capa y puñal.

 

¿No hay forma de parar?

 

La danza en el tejado

A pasos ligeros,

Los protagonistas del mundo

Se bailan la vida

Haciendo un caos con ella.

La danza de la lluvia


Plegaria jamás dicha
—pasaporte de cada día—;
¿alguna vez podrá ser realidad
el baile de la alegría?

Cae la lluvia.
La necesidad de la tierra es otra.
La necesidad de la tierra es mía.
Por eso cae la lluvia tras mi canto.
Yo no creí. No supe del poder
de un grito, del desgarro profundo.
Nunca fui testigo de un milagro.

Mi corazón carga el gozo y mis ojos
viajan, pasajeros de la lluvia, al sur.
Un mar de fango, al fondo. Beso una película
de esa masa absorbente que me llama. Yo no creí.
No supe que acabaría con la negritud del pozo. Yo no creí.
Pese a ello, canté sin esperar la danza o el asombro.

Flores danzantes


Arreglos florales,
figuras curiosas,
pinceles danzantes
que mecen las rosas.

Muñecas delgadas,
tal cual, damiselas,
sutil pincelada
con dones de estrellas.

Podrán parecerse
a flores o a damas,
sin duda merecen
estar bien logradas.

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La Creación


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por Reynaldo R. Alegría

Génesis 1

La Creación

En el principio se crearon los murales de la Cueva de Chauvet.

Y las cuevas estaban desordenadas y vacías, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Ellos se movía sobre la faz de las aguas.

Y dijeron Ellos: Sea el Pigmento; y fue el Pigmento.

Y vio Él que el pigmento era bueno; y separó Ella el pigmento por colores.

Y llamó Él a la luz Blanco, y a las tinieblas llamó Negro. Y fue la tarde y la mañana un día.

Luego dijeron ellos: Haya expansión en los medios, y separaron el lienzo del muro, de la madera, del papel y del tejido.

E hicieron Ellos la expansión, y separaron las formas de los colores y las texturas.  Y fue así.

Y llamaron Ellos a la expansión Pintura. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

Dijeron también Ellos: Júntense en equilibrio la Belleza, la Firmeza y la Utilidad.  Y fue así.

10 Y habiendo llamado Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas Mares, Ellos vieron que era bueno.

11 Entonces dijo Ella: Nos encargaremos del ambiente físico que habita entre los Cielos y los Mares.  Y la semilla y su fruto que esté sobre la tierra. Y fue así.

12 Produjeron, pues, toda clase de modificaciones y alteraciones en la superficie terrestre para satisfacer todas sus necesidades.  Y vio Ella que la Arquitectura era buena.

13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

14 Dijo luego Él: Haya elocuencia en la expresión de los sentimientos y sirvan las palabras de instrumento.

15 Y sean separadas las palabras por junturas fonológicas, por sílabas y utilizando acentos.  Y fue así.

16 E hizo Ella la Literatura; para que señorease como prosa y poesía para comunicar emociones y sentimientos.

17 Y las puso Ella sobre la faz de la tierra, para alumbrar el entendimiento.

18 Y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Ella que era bueno.

19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.

20 Dijo Él: Háganse reproducciones de los seres vivientes, y de las aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.

21 Y creó Él las imponentes Esculturas modeladas en el barro, talladas en la piedra, de todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Él que era bueno.

22 Y Ella los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad los jardines y los museos, y multiplíquense la talla y los cinceles en la tierra.

23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

24 Luego dijo Ella: Prodúzcase la Música según su género, organizando el sonido y el silencio y la armonía y el ritmo y la melodía en el tiempo.  Y fue así.

25 E hizo Ella la Música según su género, religiosa y profana, para danzar y dramatizar.  Y vio Ella que era buena.

26 Entonces dijeron Ellos: Hagamos que los hombres y las mujeres actúen conforme a sus diferencias y desigualdades; y señoreen en las pantallas de todos los teatros, y a través del diafragma de la cámara que produce un retrato.

27 Y crearon Ellos al Cine y los Actores a su imagen, a imagen de Ella y de Él a ambos los crearon; varón y hembra a la vez los crearon.

28 Y los bendijeron Ellos, y les dijeron: Fructificad y llenad las plateas y los fosos de los teatros; multiplicaos, fatigad los diafragmas y obturadores de las cámaras oscuras de la Fotografía que se mueven sobre la tierra.

29 Y dijo Él: He aquí que os he dado toda oportunidad de disfrutar los placeres de la vida, y la Danza para que celebren la oportunidad concedida.

30 Y a todo hombre y mujer se le dará oportunidad para mover el cuerpo, entreteniendo o alabando, comunicando sin el verbo, expresando la emoción con el gesto.  Y fue así.

31 Y vieron Ellos todo lo que habían hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Génesis 2

La Coda

Fueron, pues, creadas las Artes: la Arquitectura, la Danza, la Escultura, la Música, la Pintura, la Literatura y el Cine y la Fotografía, y todo el ejército de ellas.

Y acabaron Ellos en el día séptimo la obra que hicieron; y reposaron el día séptimo de todo el sexo que la última noche tuvieron.

Y bendijeron Ellos al día séptimo, y lo santificaron, porque en él celebraron toda la obra que habían hecho.

 

Photo: The Creation of Adam, Michelangelo – This work is in the public domain in the United States, and those countries with a copyright term of life of the author plus 100 years or less.

La bailarina


Aline Baños - Denis Cintra

Aline Baños – Autor: Denis Cintra

Estaba cansada… Agotada. Aquella noche había estado a punto de quedarse en casa. Tras ocho horas bregando con una variada gama de clientes descontentos había salido asqueada de la oficina de atención al cliente de la gran superficie comercial donde trabajaba. «Menos mal», se decía, «todavía tengo trabajo», y así se sacudía la pesada sensación de fracaso, de vacío intelectual que la invadía cada día al final de la jornada laboral.

Su hermano, un sol de hombre, la había animado a que pusiera su mejor sonrisa y acudiera a la cita semanal con la clase de danza oriental. Pol dormía como un angelito. «Vete, Noe, no te preocupes. Ya sabes que el niño estará bien conmigo». A Pere le debía mucho, empezando por la sensatez. A sus 21 años era la persona más madura y responsable que conocía, y no lo había tenido nada fácil… Hacía menos de un año del accidente de Laia… Y ahí estaba, ayudándola a superar lo suyo. Nunca había conocido a una pareja mejor avenida. Estaban hechos el uno para el otro, tan simpáticos, tan cariñosos, tan vitales, tan guapos. Es verdad, tenía que reconocer que los había llegado a envidiar e incluso a aborrecer a ratos, sobre todo desde “lo suyo”.

Mientras se cambiaba de ropa recordó la escena. Jamás se le borraría. Estaba en el sofá, meciendo a Pol, embobada contemplando aquella carita redonda, perdiéndose en aquellos ojos enormes que la observaban curiosos. Cuando Ramón llegó del trabajo y se sentó en la silla, junto a la mesa, se dio cuenta enseguida de que algo no iba bien. Él esperó a que dejara al bebé, ya dormido, en la cuna y entonces, antes siquiera de darle un beso a su esposa, dijo: «Noe, esto no funciona. Tenemos que hablar». Sigue leyendo