Intento de fuga


Lo encontré al día siguiente pataleando, con medio cuerpo metido en otra dimensión. Tiré de una de sus piernas y, al no tener nada para sujetarse, cayó de bruces delante de mí. Yo creo que algún diente se habrá roto con semejante golpe.

Había montado tremendo lío, y luego así, sin más, dijo que se marchaba. Siempre he pensado que eso de dejar las cosas sin concluir está muy feo. Solo quienes mueren tienen derecho de dejar las cosas a medias.

En realidad, yo no elijo quién aparece en mis sueños y, hasta este momento, creía que tampoco decidía cuándo debían abandonar el sueño o desaparecer. Lo cierto es que no sabía quién era este personaje, pero su actitud no me gustaba nada nada. De repente se acercó a una y le cortó un mechón de pelo, porque sí. Después se metió en una conversación ajena y comenzó a mofarse a carcajadas de lo que estaban diciendo. Luego, de repente, empezó a lanzar puñados de arena desde una banca del parque a todo el que pasaba por allí.

Yo presenciaba esas escenas y sentía que la gente me miraba como diciendo: «¿En qué momento vas a parar esto?». Si hubiera sabido que era un sueño, lo hubiera echado ipso facto. Así de sencillo.

Pero ahora, este personaje tenía que rendir cuentas, disculparse al menos y aliviar los ánimos en mi sueño, un poco. Todo esto empezaba a ponerse color de hormiga.

Y lo peor es que, mientras no terminara este sueño, no podría dar aviso a mis amistades de que un personaje andaba suelto causando estragos en sueños ajenos.

Así que mi sueño iba a transcurrir intentando meter en cintura al susodicho, aunque convencerlo de que debía resarcir el daño causado no sería tarea fácil, pues, como he comentado antes, no le conocía de nada.

Cuando lo encontré colgando de otra dimensión, y lo devolví de golpe y porrazo aquí, lo único que se me ocurrió decirle antes de despertar fue: «Esto te pasa por querer escapar de mi sueño».

Los cables cruzaron mi calle


La eternidad condicionada de una escalera mecánica, las baldosas resbaladizas de una limpieza apresurada. El ambiente denso, húmedo. De una mañana sin nombre.

Un despertar sin café, sin desayuno. La arepa, los huevos, el jugo, y la ropa sucia, desnudo. Ausentes.

Sin ajuste, una receta para perder la razón… sin haberla tenido en primer lugar. No tengo espacio para dudas porque yo no lo habilito, solo me siento en desdén, con todo el espacio del mundo pero sin poder llenar la alacena, una caída libre que yo no elegí tener cada mañana. Impuesta.

Una mañana sin fe, me lleva a suspirar sin aliento. Y aunque muchos lo lamenten, no es tristeza de un solo momento. Me mido, me controlo… Guardo silencio, pero implosiono.

Contar o vivir


Imagen tomada de internet.

Imagen tomada de internet.

Renuncié a mi trabajo
A mi carga rutinaria
A la vida aburrida
A la inteligencia falsa

Me cansé de trabajar
Con las mismas herramientas
Bajo los mismos métodos
Sobre el mismo escritorio

En este tiempo humano
He retado mi propia vida
He salido de la densa niebla
Ha despertado mi mente dormida

La sombra del cielo se ilumina
Respiro la tela de vida fresca
Mientras abandono mi refugio
Siento la energía en mis venas

Camino en una sola dirección
Es nueva, desconocida y pura
No tengo brújula que me guíe
Y está bien, no quiero ninguna

Mis sentidos se agudizan
Agradecen que no lleve prisa
Cual largo y denso camino
Rutas que se ignoran hoy en día

Aprecio los cambios de estaciones
Alimentan todas mis perspectivas
Tránsito en armonía por esta vía
Que complacida ahora es mi amiga

Y así camino mi día a día
Con el coraje de un viajero
Que ha dejado de contar su historia
Y ahora vive su vida junto a su sombra