Cunetas de la vergüenza


Decenas de miles de personas continúan desaparecidas en España como consecuencia de la represión franquista. Sólo la persistencia de sus descendientes y el trabajo incansable de organizaciones surgidas desde el tejido social están haciendo posible que sus historias no caigan en el olvido, como pretende el discurso oficial. Les dedico este poema…


Cunetas de la vergüenza

Miles de voces apagadas,
desoídas, olvidadas en el tiempo.
Súplicas que se lleva el viento.
Son víctimas abandonadas.

Cunetas de la vergüenza…
«No removamos conciencias».
Disculpen sus eminencias.
Desde Bilbao a Sigüenza…

De Granada hasta León.
Desde Cádiz a Teruel…
España regada de hiel.
Ignorado hasta el perdón.

Democracia mutilada,
la que olvida la justicia,
legitima la malicia…
La dignidad derrotada.

«No abramos viejas heridas»,
acusan los herederos,
repletos sus monederos,
sus conciencias bien dormidas.

Familias que no descansan,
que luchan por el recuerdo
del padre, la madre, el abuelo…
El tiempo se les avanza.

Cada fosa abierta, un paso,
un grito por la memoria.
Que no se repita la historia,
que a los muertos hagan caso.