Nada


Efímeras y jazmines, tierra mojada,
lluvia en el mar, noche estrellada,
sombra de árbol, canción de cuna.

Manta para dormir, últimos primeros besos,
siesta en la tarde, zapatos nuevos.

Nada importa (a largo plazo); sin embargo, festejo pequeñas victorias que me acercan a ser feliz (a corto plazo)

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Como nubes iridiscentes


Una galaxia
de cristales de hielo
componen tus iris.
Giran
por ondas de atracción
sonoras
alrededor de tus pupilas
—fosos atrincherados
de defensa.
Caigo al agua.
Bebo de tu fuente de virtud.
Nadie regala la salvación.
Somos eventuales
como nubes iridiscentes,
como las vueltas
—transeúntes y flotantes—
alrededor de tus ojos,
como nuestro cruce de miradas.
Tan efímeros
que debo recordarlo
—y repetirme—
tras el primer filtro
de árboles y ramas a mi paso.