Transitar…


Estancias vitales que rememoran palmo a palmo nuestro presente,
nuestro pasado, pero que sigilosas e inciertas nos conducen al futuro.
Memorables e infalibles sensaciones de felicidad,
de nostalgia, de ternura, de paz.

En el momento exacto, dos suspiros reavivan la agilidad vital,
la sagacidad del quehacer cotidiano, de este solemne transitar.
De ese trajinar perecedero, amalgamado de tristezas y alegrías.

Transitar exquisito, de apaciguadas y afables emociones,
de delirios, de certezas, de amor, de locura, de pura vida.

Qué es la vida…


Qué es la vida, sin esas alegrías exaltadas
que estremecen nuestras más íntimas emociones.
Qué es la vida, sin esas exageraciones plenas
que nos paralizan frente a insolentes dificultades
y que en ocasiones son meramente nuevos aprendizajes.

Qué es la vida, sin esa tristeza tan trémula
que nos carcome cada vez que nos sentimos más solos que el mundo.
Qué es la vida, sin esas ligeras sensaciones
que nos incitan a amar y al mismo tiempo a odiar;
en las mismas dimensiones y proporciones;
eligiendo —nosotros— si odiar o amar según el contexto.

Qué es la vida, sin esos choques plenos con la muerte
que nos recuerda que esa es la única certeza para nosotros, los humanos,
y que en ocasiones sufrimos por muchas partidas involuntarias,
rechazando —categóricamente— la ausencia definitiva de quienes amamos.

Qué es la vida, sin la esencia de nuestro pasado,
que sirve infaliblemente para afianzar nuestra identidad
y sostener a las sanas incertidumbres de nuestro presente y futuro.

Qué es la vida: ¡Pues nada!
Un destello de luz, un soplo divino por el cual se nos permite vivir,
desgastar, nuestras locas y apacibles emociones
y dejar huellas indelebles de este brevísimo viaje terrenal…

Confesiones inauditas


Castigos púberes


Con el abanear del campo

de amapolas

mis sentidos descansan

exaltados.

El recuerdo del caballo

recorre aún las estepas

de mis venas.

Me quedo dormido y sueño

frustraciones.

Yo solo quería jugar,

joder,

no sosteneros.

La muerte de un suspiro


¿Qué es un suspiro? Es cuando el alma se emociona y al sobresaltarse obliga a los pulmones a una inhalación fuerte y prolongada seguida de una exhalación, acompañada muchas veces de un gemido leve. Los mortales suspiran desde que se le implantaron los genes de la imaginación. Los investigadores afirman que el ser humano suspira un promedio de quince veces al día. No hay ningún estudio que sustente la falacia de que las mujeres suspiran tres veces más que los hombres. El machista es el que estúpidamente afirma que el suspirar es una señal de debilidad femenina.

Detrás de cada emoción fuerte positiva o negativa hay un suspiro. Los diálogos que establecemos con nuestros suspiros son importantes. Cuando los suspiros son generados por malos pensamientos como el rencor, la codicia, la envidia, la burla, la traición y el coraje debemos detenerlos. Hay que sustituirlos por suspiros positivos.

Los suspiros de nuestros seres fantásticos se generan de sentimientos tales como el amor, el agradecimiento, la bondad, la amistad, el perdón, la caridad, el respeto y la misericordia. Pero no solo de suspiros vive el hombre ni la mujer. Detrás de cada suspiro positivo hay un mensaje, una orden del más allá, del mundo onírico de nuestros padres unicornios. De su hija la imaginación que tanto luchó para que hoy celebremos nuestra capacidad infinita de soñar con libertad. Cada suspiro debe transformarse en acción, solo así la magia jamás abandonará nuestros corazones.

Por eso estoy aquí. Frente a ustedes como un suspiro más dentro de este mundo maravilloso de artistas. Entro a salto al reverso, sin permiso, quizás por última vez, para que mis suspiros jueguen con los tuyos antes de mi anunciada muerte.

Temporal adentro


A veces,
pasan los años
y no nos damos cuenta
de cuántos días hemos contado
pasando,
mientras tanto.
Vino la lluvia
y aún me sentía
de la misma forma.
Vino la lluvia
como siempre viene.
Hay personas,
años y lluvias
destinadas a provocarte
el mismo sentimiento.
La lluvia de aquel día,
los años que pasaron
y tú,
siempre venís a mi encuentro:
temporal adentro.

Gotea mi corazón


Ni las palabras
hacen serpentear mi lengua
como tú.
Mi corazón gotea,
cada segundo,
contigo.
Plic. Plic. Plic.
Mis pulmones soplan
aire del que le falta
a los pájaros de mi cabeza
y a las mariposas
que eché con alas en polvorosa
en alguno de mis suspiros.
Acerco mis manos
a un curso de agua fresca
y me vomita encima.
Mi glossa repta,
a través de un laberinto carnoso,
profundo y húmedo.
Gotea mi corazón.
Plic. Plic. Plic.
Hasta desaguar.