Qué es la vida…


Qué es la vida, sin esas alegrías exaltadas
que estremecen nuestras más íntimas emociones.
Qué es la vida, sin esas exageraciones plenas
que nos paralizan frente a insolentes dificultades
y que en ocasiones son meramente nuevos aprendizajes.

Qué es la vida, sin esa tristeza tan trémula
que nos carcome cada vez que nos sentimos más solos que el mundo.
Qué es la vida, sin esas ligeras sensaciones
que nos incitan a amar y al mismo tiempo a odiar;
en las mismas dimensiones y proporciones;
eligiendo —nosotros— si odiar o amar según el contexto.

Qué es la vida, sin esos choques plenos con la muerte
que nos recuerda que esa es la única certeza para nosotros, los humanos,
y que en ocasiones sufrimos por muchas partidas involuntarias,
rechazando —categóricamente— la ausencia definitiva de quienes amamos.

Qué es la vida, sin la esencia de nuestro pasado,
que sirve infaliblemente para afianzar nuestra identidad
y sostener a las sanas incertidumbres de nuestro presente y futuro.

Qué es la vida: ¡Pues nada!
Un destello de luz, un soplo divino por el cual se nos permite vivir,
desgastar, nuestras locas y apacibles emociones
y dejar huellas indelebles de este brevísimo viaje terrenal…

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Confesiones inauditas


Castigos púberes


Con el abanear del campo

de amapolas

mis sentidos descansan

exaltados.

El recuerdo del caballo

recorre aún las estepas

de mis venas.

Me quedo dormido y sueño

frustraciones.

Yo solo quería jugar,

joder,

no sosteneros.

La muerte de un suspiro


¿Qué es un suspiro? Es cuando el alma se emociona y al sobresaltarse obliga a los pulmones a una inhalación fuerte y prolongada seguida de una exhalación, acompañada muchas veces de un gemido leve. Los mortales suspiran desde que se le implantaron los genes de la imaginación. Los investigadores afirman que el ser humano suspira un promedio de quince veces al día. No hay ningún estudio que sustente la falacia de que las mujeres suspiran tres veces más que los hombres. El machista es el que estúpidamente afirma que el suspirar es una señal de debilidad femenina.

Detrás de cada emoción fuerte positiva o negativa hay un suspiro. Los diálogos que establecemos con nuestros suspiros son importantes. Cuando los suspiros son generados por malos pensamientos como el rencor, la codicia, la envidia, la burla, la traición y el coraje debemos detenerlos. Hay que sustituirlos por suspiros positivos.

Los suspiros de nuestros seres fantásticos se generan de sentimientos tales como el amor, el agradecimiento, la bondad, la amistad, el perdón, la caridad, el respeto y la misericordia. Pero no solo de suspiros vive el hombre ni la mujer. Detrás de cada suspiro positivo hay un mensaje, una orden del más allá, del mundo onírico de nuestros padres unicornios. De su hija la imaginación que tanto luchó para que hoy celebremos nuestra capacidad infinita de soñar con libertad. Cada suspiro debe transformarse en acción, solo así la magia jamás abandonará nuestros corazones.

Por eso estoy aquí. Frente a ustedes como un suspiro más dentro de este mundo maravilloso de artistas. Entro a salto al reverso, sin permiso, quizás por última vez, para que mis suspiros jueguen con los tuyos antes de mi anunciada muerte.

Temporal adentro


A veces,
pasan los años
y no nos damos cuenta
de cuántos días hemos contado
pasando,
mientras tanto.
Vino la lluvia
y aún me sentía
de la misma forma.
Vino la lluvia
como siempre viene.
Hay personas,
años y lluvias
destinadas a provocarte
el mismo sentimiento.
La lluvia de aquel día,
los años que pasaron
y tú,
siempre venís a mi encuentro:
temporal adentro.

Gotea mi corazón


Ni las palabras
hacen serpentear mi lengua
como tú.
Mi corazón gotea,
cada segundo,
contigo.
Plic. Plic. Plic.
Mis pulmones soplan
aire del que le falta
a los pájaros de mi cabeza
y a las mariposas
que eché con alas en polvorosa
en alguno de mis suspiros.
Acerco mis manos
a un curso de agua fresca
y me vomita encima.
Mi glossa repta,
a través de un laberinto carnoso,
profundo y húmedo.
Gotea mi corazón.
Plic. Plic. Plic.
Hasta desaguar.

A diario


06:30 am – Las ventanas de la casa se abren lentamente. El aire fresco danza por la sala con toda la libertad de un invitado de honor y hace su recorrido matutino de frescura, nos ofrece su saludo y con un gentil abrazo se despide.

07:00 am – Alguien se precipita a la cocina y  se dedica a prepararte el desayuno. Conjuga las bebidas, distribuye cafeína, alisa las tortillas; hace malabares con las frutas, corta las trufas y la lechuga, y bendice cada ingrediente con zumo de limón. Hay una dedicatoria en la elaboración. El sentimiento predomina en la receta.

El aroma a uvas frescas es una melosa curiosidad, bienvenida es en su intangible materia y dulce es el despertar cuando el olfato es bendecido con honores prematuros.

07:30 am – Te seducen las cobijas con secuelas tentativas del sueño, accionas vueltas en la cama en modo de protesta, resistes la ternura de lo cotidiano y finalizas dando un brinco con el pie izquierdo de la cama. Retrocedes, porque no es un buen augurio en el ritual de lo mundano, corriges el primer paso y precipitas tu coraza hacia el palacio de tu higiene.

Es un placer levantarse, pero que dolor es desperezarse. ¿Como lo hace el perezoso? (siendo una criatura definida por el subtítulo de la vagancia), para buscar alimento, asearse y dar un paseo por el bosque cada día de su vida. Es un misterio, su matutino ascenso. Y es un milagro, mi despertar sin recaída al descenso.

08:00 am -Me precipito a la cocina en búsqueda de afecto, verdadera atención y delicioso alimento. No soy persona de lujos o exigencias subrayadas solo quiero lo sencillo que a mi paladar consiente. Llegas al epicentro de la gloriosa fantasía pero no hay nadie alrededor que te brinde tal alegoría. El despertar del sueño a la vida, comienza.

10:30 am – Un corazón esperanzado por buenas noticias, sensaciones bonitas y piel que eriza. Finalmente recae en que la vida no es sencilla, el proyector se estropea y la realidad vuelve a las cornisas de mi rostro.

Me levanto tarde, las obligaciones se acumulan. El dolor en la espalda por malas posturas afecta el estiramiento de mi despertar, los músculos se tensan y la consciencia se tarda en llegar a la cabeza.

11:20 am –  El calor que el sol ejerce sobre el techo y las paredes hacen más desesperante las situaciones simples con las que tengo que lidiar en casa. El desayuno no está listo y se queman las esquinas del pan, ¡debo irme! y las cosas están saliendo mal.

04:03 pm – Una taza de café ha llegado a mi escritorio, un tono obscuro que evidencia su potencia y subraya su aroma, me crea fantasías del sabor. La tarde no ha subido la temperatura, el trabajo ha sido ameno y las personas no me ponen cara dura, extraña amabilidad. Mis cejas se levantan en sospecha.

04:18 pm – Ceso la preocupación constante y me dejo llevar por los ritmos alucinantes de guitarras que bendicen mis oídos, la emisora de turno está en fuego y no es casualidad que hoy es intermedio del fin de semana. Lo divino se acerca con el cierre de turno, la labor se pausa y me voy a casa o sin rumbo.

05:30 pm – Cruzo avenida con un amigo, hablamos de la vida y de lo mal que nos ha ido. Caminamos al bar y apostamos por cartas, bendecimos la vida por la fortuna de lo sencillo. Una mujer me sonríe y me mira con antojos, ideas se forman en mi cabeza y la personalidad se me sonroja, se acerca con determinación inesperadamente y me saluda por mi nombre y me entrega mi billetera… que se me había caído en el camino.

Hablamos por media hora y me encuentro animado, mi amigo se nos une y carcajadas nos echamos.

¿06:80? pm – Borroso. Mi ebriedad me miente y distorsiona los inventos del hombre. Los conceptos de lo mundano y pesimista se alejan de mi cabeza, sin desearlo doy vueltas y vueltas. Me pierdo en el sueño venidero, que apresuradamente se forma.

08:00 pm – Me precipito a la cama, antes me miro al espejo y exclamo: “estoy feliz, hoy no fue un mal día… de hecho fue fantástico y no me hundí en mi melancolía. La vida es preciosa y a diario las vivencias se distribuyen. Cada una tiene un espacio”.

08:07 pm – Mis párpados caen con una lentitud increíble, son signos de un buen sueño, de que esta noche sí descansaré. Veamos qué pasa, si la vida me sonreirá o solo me saludará a través de la fantasía. Buenas noches le doy a todo lo que me acompaña y ejecuto un suspiro final con el pensamiento preciso de que los ciclos se repiten y mi vida es un segundo de historia.