Quéjese al fabricante


Que ya voy de salida, ¿y qué?

No necesito tanto, lo sé.

En mí vive la misma niña

que cantaba canciones tristes

justo antes de dormir.

Entonces no me arrullaban princesas,

solo me acompañaba el pensamiento

de los niños hambrientos de Praga,

de los perros callejeros de mi barrio,

de mis padres dejando la vida

para darme una mejor.

Y mi soledad.

Sigo atada a los recuerdos

de mis amigas riendo, inocentes,

saltando en los charcos

bajo la lluvia a cántaros,

hablando del primer amor,

del primer beso,

que para mí tardó demasiado,

aunque la maternidad me llegó temprana

con una adultez atropellada.

Todo a destiempo.

Me llegan los años y no me acostumbro.

La idea de la muerte no me asusta.

Solo quiero vivir sin relicarios

con la mente despejada

y el cuerpo dispuesto.

De vez en cuando llorar de amor,

o reír a carcajadas con la gente que amo.

Que no maduro, que hago locuras.

Que me digan intensa, ¿y qué?

Fue así como fui creada.

¿Alguna queja?

Quéjese con el fabricante.

Juegos


Imagen tomada de internet.
Imagen tomada de internet.

Rompecabezas, juegos lógicos con un inicio y un final
Premeditados pasos que construyen figuras, crean
Dan paso a lo que jamás imaginamos podríamos descubrir
Dan un resultado. Una solución… permanente, invariable

Enamorarse, juegos abstractos y de alta complejidad
No se sabe cuando inician ni cuando terminarán
Revelan los más profundos sentimientos de quien entra
Y la incertidumbre abraza sin miedo a quien juega

De vez en cuando, hay un usuario de la lógica
Que intenta jugar al juego de enamorarse
Seguro, confía en tener el control del juego
De las piezas, e incluso de todo el tablero

Se sumerge como si entrara a un océano de piezas
De estrechos laberintos y de amplias praderas
Resulta ser un terreno desconocido
Pero eso no le importa al usuario, así es como siempre juega

Coincide con que el tiempo es una variable relevante
Pero se limita a jugar sus estrategias sistemáticamente
Esquiva la delicadeza de jugar creativamente
Y eso, sólo eso, puede causarle grandes adeversidades

El jugador de lógica ha pasado por alto
Que el juego de enamorarse no ocupa planearse
No se necesita construir una cadena de procedimientos
No necesita que el jugador sienta el control sobre el tablero

El juego de enamorarse requiere la sutileza de jugar con belleza
Con versos y canciones que transformen al tiempo en un eterno estro
Con pasos que pisen un corazón y dejen huella
Con mente sabia que sepa valorar incluso las jugadas del émulo

Enamorarse es un flujo de entradas y salidas
Esporádicas y a la vez continuas
De emociones y cálculos
Que no necesitan una medición para ser entendidas

Por eso el jugador de lógica no acostumbra a tener mucho éxito
Porque olvida a la piedra y puente en el camino
Que enamorarse no se juega para ganar
Sino para vivir la belleza de lo que, durante el juego, se ha urdido