Mal de amores


Se quitó los pantis. Dolores se quedó desnuda ante la mirada atónita del arrabal.

— ¿Mira, qué mosca te ha picado, o mejor decir, en dónde, que te has bajado las pantaletas mujer? —le grita malhumorada la vecina.
—Creo que está enloquecida porque su marido prefirió un macho que a ella —vociferaba el cuñado mientras se la vivía desde los pies hasta el cuello.
—Será estúpida, hombres hay de sobra para sustituirle —replicó su mejor amiga.

La mujer solo se le movía el cabello por el viento leve que la acariciaba. Todos los hombres se acercaron para disfrutársela mejor. Ella les sonrió. Sacó una navaja. Ellos se alejaron despavoridos.

Dolores sin titubear, se cortó la garganta.

Anuncios