Revés en reloj


En los extremos corrosivos

lo corrupto siempre se protege;

cuando ganan los forajidos,

exiliando a las vidas

que luchan por el pan.

 

Espíritu abatido

brinca por la tierra

buscando el ecosistema ideal.

 

Sobrevivir,

ley del que busca ser fuerte.

 

Para todo vidente

que su propia partida asimiló,

recordad siempre la ley:

Ser visitante no asemeja

el papel de habitante.

 

Aspiraciones de gloria

y versos vibrantes,

se forja una idea:

A sembrar semillas

cosechar verdades.

 

Liberar raíces

alimentar el futuro,

evitar la lúgubre promesa

que de la madre

no surgirá más vida.

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Cadenas y suspiro


Amanece y el rostro incoloro

se cubre de dudas por este nuevo día;

desteñida la tez

y la piel destruida,

buscan abrigo en la oscuridad hambrienta.

 

La vida que acontece en castigo

sin piedad le mantiene en una ruina,

la luz solar no le alcanza

apenas la carne acaricia,

y la mantiene en supervivencia errante.

 

Cómo se prolonga el sufrimiento

la voz derrapa en los ecos del sonido,

el cansancio ya no tiene algún concepto;

el mismo hombre sabe que no hay remedio.

 

Panacea universal

auxilia una vida para que pueda brillar;

el futuro perverso se apodera

de un cuerpo humano que no ríe;

no siente,

no goza,

no llora.

 

En l’interieur yace la lúgubre verdad de un vacío,

un clavado embocado no es el ideal destino.