Poema escurridizo sin dedicatoria


Es una extraña tinta

con que se escriben

poemas en un charco;

ilustrados con reflejos

de la luna

y ambientados con una

sinfonía nocturnal.

Si la analizamos bien, es versátil

porque toma la forma de

quien la tiene, nunca es igual.

Es huidiza porque cuando se va

jamás vuelve atrás;

no se detiene hasta

encontrar a su gran

amor el mar.

Se evapora como el amor se extingue:

lento, pero nunca muere, solo se

transforma.

Es ella quien bendice

una vida que comienza,

pero también puede ser,

en exceso, quien la quita.

Es inmensa como una gota

y tan pequeña como el mar,

una suicida que se lanza

desde el cielo

y encuentra su tumba

en la tierra y renace

desde un manantial.

Todos somos, en gran parte, ella.

El universo no subsiste si no está.

No, no hablo de una mujer.

Y no diré su nombre,

tendrás que adivinar.