¡Gracias por participar en «Azul»!


AVISO IMPORTANTE: Se reanudan las votaciones

A partir de ahora se reinician las votaciones quincenales regulares en el blog. Todas las obras publicadas a partir de esta entrada y hasta el lunes 18 de junio serán consideradas en la votación 7.


Resultados de la convocatoria «azul»

¡Hola a todos!

Gracias por participar en nuestra convocatoria interna para autores del blog con el tema «azul».

El periodo de la convocatoria ha concluido. Recibimos 32 obras, de las cuales serán publicadas 22 en nuestra Antología II, que será lanzada a principios de 2019.

Se publicará solo una obra por cada autor. Esta es la lista completa:

 

# Título Autor Categorías
1 Azul me envuelve @theyoungQuevedo poema,  Poesía
2 Imagen:Vidas azules ahuanda Artes plásticas,  fotografía
3 Azul Alberto Beceiro poema,  Poesía,  Sin categoría
4 Esperando al azul Benjamín Recacha García Relato
5 ¡Impulso azul! Blacksmith Dragonheart Artes plásticas,  dibujo
6 Garra azul (poética) bosque baobab poema,  Poesía
7 Rompecabezas de azul Carlos Quijano microcuento,  Relato
8 Azul Atlántico Chistín Bonetto Artes plásticas,  fotografía,  poema,  Poesía
9 Azul y rojo Crissanta Relato
10 Luz azul Crissanta poema,  Poesía
11 Niño azul Donovan Rocester cuento
12 Bloque azul dramágico Relato
13 Imagen:Sombras azules eikonuruguay fotografía
14 Bajo el azur infinito Gema Albornoz cuento,  Relato,  sueño
15 Fronteras Gema Albornoz Artes plásticas,  fotografía
16 Edad azul Gema Albornoz Artes plásticas,  fotografía
17 El azul de El Salvador julioalejandre Artes plásticas,  fotografía
18 Nuestro azul Marina López Fernández Relato
19 Azul soledad Marina López Fernández Artes plásticas,  fotografía
20 Muros azul infinito Marina López Fernández poema,  Poesía
21 Infancia azul boli bic Marina López Fernández Artes plásticas,  dibujo
22 Vestidos de azul Mayca Soto poema,  Poesía
23 Mi frasquito azul melbag123 cuento,  Relato
24 Azul de cumpleaños real Merche fotografía
25 Imagen:Azul en rama Merche fotografía
26 Imagen:Azul intensamente helado Merche fotografía
27 Verano azul Merche Artes plásticas,  fotografía
28 Azul Pedro Copelmayer microcuento,  Relato
29 A estas horas Poetas Nuevos Poesía
30 Blue eyes Poetas Nuevos poema,  Poesía
31 Imagen:Melancolía Roberto Cabral │ Image & Photography Artes plásticas,  fotografía
32 Sangre azul Veronica poema

Lista final de las obras que serán publicadas:

Requisitos de publicación

La fecha límite para entregar estos requisitos es el 18 de junio de 2018. Si no recibimos el formulario o la imagen original antes de esa fecha, la obra en cuestión no será publicada en la antología.

A los autores que publicaron más de una entrada (marcados en letra roja) se les pide que ellos mismos elijan solo una para ser publicada e informen vía correo electrónico su decisión de obra (a saltoalreverso@gmail.com) o al llenar el formulario.

Si algún autor no ve su obra, asegúrese de haber puesto la etiqueta ‘azul’ en ella y notificar vía correo electrónico de la omisión a saltoalreverso@gmail.com

Nos reservamos el derecho a no publicar o a pedir modificaciones a aquellas obras que superen el límite de extensión máxima de 30 versos para poesía y 1200 palabras para relato.

Los autores aceptan que sus obras serán sujetas a una corrección ortográfica, de acuerdo con los criterios de Salto al reverso. Si es necesario hacer alguna corrección de estilo, les será notificada vía correo electrónico.

¡Muchas gracias a todos por participar!


Imagen de fondo y destacada: Butterfly Effect por Michele Bergami (CC0).

La lágrima de sangre


Lagrima filosofal
Ilustración: Blacksmith Dragonheart

Cierto alquimista del planeta Tierra dedicó su vida a la investigación del alma humana. Con el pasar de los años descubrió que el alma era, en sí misma, una fuente de energía. Este conocimiento fue el que utilizó para perfeccionar una técnica conocida como salto etéreo. La técnica consistía en la proyección de su aura hacia el plano astral, lo que le permitió explorar la frecuencia correspondiente al planeta Tierra.

Luego de pasar años explorando la frecuencia astral terrestre, el alquimista descubrió ciertas leyes naturales que rigen el plano astral. Se dio cuenta, por ejemplo, de que cada objeto celeste con capacidad de doblar la gravedad era, en teoría, capaz de emitir su propia frecuencia astral. Ese conocimiento le permitió transportarse de forma prácticamente instantánea a través de grandes distancias en el plano astral y, con el tiempo, también le permitió acceder a la frecuencia astral correspondiente a la luna terrestre.

Con el salto etéreo a la luna, el alquimista empezó a entender al plano astral como una gran red informática. Se dio cuenta de que no necesitaba contacto físico con el objeto celeste para acceder a su frecuencia astral, por lo que se dispuso a explorar el universo conocido. Mediante la proyección astral, el alquimista podía trascender el espacio físico a su antojo, es decir, podía observar el mundo material con total claridad. Debido a que solo su aura estaba presente en las frecuencias astrales, no podía interactuar físicamente con los objetos. Sin embargo, podía acceder a zonas conocidas como habitaciones astrales, espacios a los que solo puede accederse con la contraseña adecuada. El alquimista logró descifrar la existencia de ciertas contraseñas genéricas, gracias a las cuales accedió a la gran cantidad de datos contendida en muchos objetos del cosmos y su conocimiento aumentó de forma considerable.

***

Como resultado de muchos experimentos, el alquimista logró acceder a una frecuencia astral de una dimensión diferente a la suya. La exploró y se percató de que las frecuencias de ese nuevo plano astral se regían básicamente por las mismas leyes que las de su dimensión. De esa forma terminó por explorar esa y muchas otras dimensiones. Conforme más dimensiones exploraba, más aprendía. Mientras más aprendía, su aura era capaz de almacenar cada vez más información y de forma más eficiente. La velocidad con la que el alquimista recorría las dimensiones lo llevó aprender y a existir en una escala de tiempo diferente a la humana.

Mientras más frecuencias exploraba, era menos extraño encontrarse con entidades que se dedicaran a la misma actividad que él. El alquimista astral había llegado a una red interdimensional habitada, donde cada uno de los miembros tenía capacidades tanto o más avanzadas que las suyas. Compartió conocimientos con múltiples entidades astrales, incluso con seres que realizaban el salto etéreo de la misma forma que él, es decir, con un cuerpo físico proyectado mediante un proceso de alquimia. De entre todas las entidades que conoció, una llamó mucho su atención. Era una manifestación de energía con un nombre que no puede pronunciarse en lengua humana.

El alquimista y aquella entidad establecieron una amistad. Compartieron ideas, pensamientos e ideales. El tiempo pasó y la relación entre ambos empezó a estrecharse, al punto de convertirse en una intimidad emocional. En el plano material el alquimista practicaba reprogramando su cuerpo, de tal manera que pudiera mantenerlo semiconsciente para que realizara por su cuenta actividades como la alimentación y el ejercicio. De esa manera aumentaba progresivamente el tiempo que pasaba en la red astral compartiendo su vida con la entidad de energía con la que intimaba. Con mucha práctica, el alquimista convirtió su cuerpo en un mero accesorio que necesitaba mantener a salvo para seguir viviendo, y decidió ir un paso más allá en la consolidación de su vínculo con su pareja astral.

El alquimista, una vez solucionó el asunto de su cuerpo, decidió establecer un ritual de hieros gamos con la entidad de energía. La entidad aceptó y empezaron un proceso de complementación que les reportó crecimiento y satisfacción. Lograron una conexión estable y poderosa. Gracias a la calidad de esa conexión, fueron capaces de construir su propia frecuencia astral, donde solo ellos vivirían. Dentro de aquella frecuencia, tanto el alquimista como la entidad de energía, construyeron una réplica de sus galaxias originales, así como la réplica de un planeta lleno de sus plantas favoritas. Compartieron sus vidas astrales durante un período que trascendía el tiempo humano.

En el plano material, el cuerpo del alquimista, gracias a su programación, se mantenía saludable y en forma.

*** 

Cierto día, el alquimista enfermó gravemente. La frecuencia astral donde vivía con su pareja de hieros gamos desapareció de forma súbita. Eso generó un error en el salto etéreo, lo que provocó el regreso brusco de la proyección de su aura a su cuerpo físico. El shock de aquel evento dejó al alquimista en un estado de salud muy delicado, por lo que programó su cuerpo para las reparaciones necesarias con el fin de volver a realizar otro salto etéreo.

Una vez que su salud le permitió dar un nuevo salto, el alquimista astral dedicó su tiempo material a sanar su cuerpo y su tiempo astral a recopilar información sobre las causas de su  desconexión súbita y permanente de la frecuencia astral donde habitaba. Empezó por investigar el paradero físico de su pareja. No demoró mucho en llegar, pues conocía la dimensión y la galaxia exacta donde se encontraba la entidad de energía. El alquimista descubrió que el planeta que buscaba había sido destruido y que la desconexión que sufrió fue causada por la muerte de su compañera.

El alquimista realizó otra investigación que le llevó a determinar que el planeta de su pareja estaba en medio de la implementación de una ruta de transporte intergaláctico de agua. Otra investigación lo ayudó a definir que, con toda certeza, los responsables directos de las rutas de transporte intergaláctico de agua son una raza de seres interdimensionales conocidos como Los Limitantes.

***

Luego de identificar a los culpables de su tragedia, el alquimista astral empezó a contaminar su alma con resentimiento. Decidió entonces construirse un arma para llevar a cabo su venganza contra Los Limitantes. De entre todos los conocimientos que adquirió en sus innumerables viajes astrales, estaba el de la fabricación de un amplificador alquímico conocido como la piedra filosofal. La construcción de dicho objeto requiere de un conocimiento amplio sobre el núcleo del alma humana. El alquimista astral tenía los conocimientos necesarios. Pese a ello, no era capaz de construir una piedra filosofal completa. Las réplicas del núcleo del alma, que introducía en sus piedras, eran inestables y acababan fundiéndose.

Viendo que no lograba completar la piedra, decidió fabricarse un amplificador lo más cercano posible. Usó, como base de su objeto, los restos del ritual de hieros gamos que quedaron alojados en su cuerpo físico. Condensó aquellos restos y los convirtió en una gota de sangre que finalmente expulsó por uno de sus lacrimales. Esto dio origen a la piedra filosofal incompleta conocida como la lágrima de sangre.

Usando la lágrima de sangre, el alquimista astral se dedica a la custodia de objetos valiosos, guardándolos dentro de ella para hacerlos llegar a sus respectivos dueños. Esta actividad le permite conseguir los recursos necesarios para su venganza.

Dentro de esos objetos estoy yo, esperando a ser entregado.

Etéreo…


Momentos difusos, soslayados por tristezas o alegrías.
Secuencias vitales, pragmáticas y disímiles de angustia o de placer.
Periodos atemporales y auspiciosos en los que uno produce y reproduce
fugaces recuerdos de su historia.
Estancias cotidianas y atípicas con las que uno acaece
en las puertas de la impalpable y eterna soledad.

Así es la vida, ese paso etéreo y terrenal
por un inusitado lugar en donde confluyen
personas, momentos, emociones y sensaciones.
Así es la vida, un elegante y cortés ejecútese de alegrías,
placeres, pasiones y sublimes desazones,
tan indebidas, tan insolentes pero al final tan ineludibles.
Así es el paso por la vida, tan inefable e infalible,
pero a la vez tan sutil y tan etéreo.

Radicales alas alcanas


Radicales alas alcanas

­

I

Reinas BlacksGaea con ímpetu,
espíritu, pasión e integridad.
Lograste encontrar tu forma etérea
mejor que cualquier guerrera espiritual.

II

No esperaba te vuelvas etérea físicamente,
pero elevaste tus radicales alas alcanas.
Ahora eres etérea químicamente
cuando el oxígeno en tu mente es el arma.

III

Tu físico es fulminante y ardiente
y a mis tierras da atmósfera tu alma,
tu cuerpo en el mío es fuego inminente
que hasta mi espíritu dejas en llamas.

Dolor psíquico


Fotografía por @theyoungQuevedo

Etérea es la dicha;

la capa fina de nieve agradecida,

y el día que nosotros sonreímos antes de cenar.

Etéreos hablan los árboles,

y los pensamientos son pompas enérgicas

que deberían ser una imagen.

a la que decir, “ya no existes”.

Etéreos son los días que felices veremos en la vejez.

Hay tanto dolor en el cuerpo que niega ser etéreo,

como miserable traidor, codicioso del cariño.

Etéreo


A paso

lento, muy lento

nadie sabe.

Al lado de los grillos desaparece

—exactamente—

sobre el tilo en flor donde

las ideas se hacen espesas y lisas.

Justo ahí, se abandona, y

casi pertenece

a la máscara en los bosques que tocan

al mar

y lo llevan consigo.

En las montañas habitan pasos.

Los monos abren el aire y el agua

donde lavar su conciencia

(según la ciencia de los mosquitos).

Y así, la gota

se desliza sobre la piel

del animal herido

y se confunde con

lágrimas

que brotan de los ojos de los borrachos

al contemplar tanta belleza

lloran

En seguida, se bajan los cierres de los bares

alcanzados por los bordes de la claridad

a la que sucumben las joyas.

Entonces

da un salto grande demasiado

grande al abismo.

Y

apenas

roza por un  momento

—etéreo—

el olor de la alegría.

Amapolas


Fotografía: «Campo de amapolas en Gallecs», por Benjamín Recacha.

 

Sentado en el prado se me pierde el pensamiento

en sueños de verde casi siempre inalcanzable.

Pregunto a la vida por qué no es más razonable,

que duele demasiado ver tanto sufrimiento.

 

Y la vida, respondiendo a mi angustia, florece.

De entre la hierba, altiva surge la amapola.

Tan hermosa, tan roja, la pasión enarbola.

La llama se contagia y la esperanza aparece.

 

Cielo azul, nubes blancas, todo el campo florido.

Sinfonía de trinos, banquete de colores.

El sueño de la primavera embriaga al dormido.

 

Pero breves e irreales son los sueños traidores.

Despierto, y pronto vuelvo a sentirme perdido.

Promesas etéreas de las escarlatas flores.