Cámaras de éter


Los científicos de cierta raza extraterrestre descubrieron la existencia de una sustancia muy ligera que ocupa todo el espacio como si fuese un fluido. A aquella sustancia la denominaron “éter“. Luego de muchas otras investigaciones, descubrieron también las propiedades del éter. Eso les permitió saber, por ejemplo, que la luz no se desplaza en el vacío, sino que solo puede desplazarse a través del éter. Aplicando dicho conocimiento al campo de las telecomunicaciones, pudieron usar el éter como medio de transmisión de señales.

Luego de nuevos descubrimientos, inventaron dispositivos que permitían leer con precisión cambios muy ligeros en el éter de cierta porción de espacio. Los datos de dichas lecturas podían codificarse y enviarse mediante el uso de ordenadores cuánticos. Con aquella tecnología era posible, por ejemplo, recibir lecturas del cambio del éter de una porción de espacio equivalente al que ocupa una casa. Si dichas lecturas se procesaban en forma de vídeo, podía vigilarse dicha casa y enviar aquellos datos a prácticamente cualquier lugar del universo, a una velocidad casi instantánea, usando las tecnologías de comunicación basadas en el éter. Con el tiempo, aquellos dispositivos de vigilancia fueron conocidos como “cámaras de éter”.

A lo máximo que llegó a avanzar aquella raza extraterrestre, antes de su extinción, fue a crear una cámara de éter que pudiese abarcar la cantidad de espacio equivalente a lo que ocupa un planeta pequeño. Las últimas pruebas se hicieron en un pequeño planeta azul, a varios años luz. La extinción de aquella raza extraterrestre fue provocada por una raza de seres interdimensionales conocidos como “Los Limitantes“. Ellos se apropiaron de la tecnología de las cámaras de éter.

Cuento corto: CLOSE ENCOUNTER


Petra tuvo sexo con un extraterrestre ayer. El coito fue multicolor. El semen verde corrió por sus labios, tibio, ácido como un limón recién exprimido en una boca virgen. Él continuó la intervención quirúrgica. Le desgarró la vagina con su escalpelo, los polvos cósmicos plateados la anestesiaron. Lamió con su lengua gelatinosa todos los gajos de su clítoris anaranjado. A pesar de la anestesia ella gritaba de placer cuando la taladraba inmisericorde. Sonrió, suspiró y se desmayó con un color púrpura en sus mejillas.

Cuando el alienígeno pensó que Petra estaba moribunda, ella se sacó una carcajada, volvió a bambolear sus caderas y a gemir de gozo. Él se comió los ovarios de la ramera extirpándole las células cancerosas. De madrugada Petra abandonó la nave matriz y regresó a su casa. Nadie le creyó el cuento, aunque varias de las compañeras del prostíbulo sueñan con ser raptadas por este duendecillo.

A las dos semanas Petra tuvo otro encuentro cercano. Fue hallada muerta a causa de una sobredosis de cocaína.