Remembrando y recabando


Cuando tu amor y mi dolor se juntan y luego se despiden.
Cuando tu placer y mi decepción se apasionan y luego desaparecen.
Cuando tu cuerpo y mi alma se unen y luego despegan.
Cuando tus labios y mi boca se aman y luego se atosigan.
Cuando tu piel y mi cuerpo se entrelazan y luego se agobian.
Cuando tus caricias y mis manos se seducen y luego se odian.
Cuando tu ternura y mi dulzura se amalgaman y luego se deslucen.

Voy remembrando y no mucho después
voy recabando mi soledad, tu amor y mi dolor.

Rememorando que la vida de mi vida fuiste vos,
y recabando que en algún momento hasta mi vida daba por vos.
Recordando y recabando, querida, mis llagas invisibles y tus cínicos temores.
Recabando y evocando mi fidelidad y tu traición.

Remembrando y recabando,
recabando y recordando,
recordando y olvidando
tu amor y mi dolor.

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Octópodo


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—A pesar que tengo ocho brazos para corresponder tus caricias solo tengo un corazón y pertenece a mi pareja que habita en las profundidades de mi ser —le advirtió el pulpo,  personaje principal de este cuento de hadas, a la propuesta de amor de la joven lectora.

Foto gratis debidamente registrada y autorizada por Pixabay 7/30/2016

Diario – No Soy Mujer Infiel


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19 de enero de 2014

Aplicaréis al hombre o a la mujer adúlteros cien latigazos a cada uno.

Sura 24:2

Soy una mujer con dos hombres.  Pero no soy infiel.

Soy monógama.  Nunca podría ser infiel.  Aunque te tenga a ti y lo tenga a él.

No soy mujer infiel.

Creo en la fidelidad.  Me producen una gran indignación los hombres que sabiendo que soy mujer comprometida con otro hombre se ponen coquetos conmigo.  Particularmente los amigos de él.  Tratando de tentar mi fidelidad.  Son tan predecibles los hombres.

Hay cosas que los hombres nunca entenderán.  Quizá por eso haya más mujeres infieles que hombres.  Pero yo no.  La infidelidad sólo puede ocurrir entre personas que se aman.  Lo cual no es mi caso.  Yo solo te amo a ti.  Es por eso que no puedo serle infiel a él.  Parece una sutilidad.  Como sutil es la diferencia entre fellatio e irrumatio.  En una hay mera complacencia, en la otra hay poder y control.

A veces me pregunto si solamente se puede ser fiel o infiel.  Si no hay puntos medios.  La que es infiel tiene que sentirse culpable de sus actos.  Yo no.  Duermo bien todas las noches.  Yo sólo he estado contigo.  Y me gusta.  Me encanta.  Me fascina.  Me vuelve loca.  Fue algo yo que busqué.  Yo lo provoqué.  Fui yo quien se metió en tu cama.  La que te hizo el amor primero.  La que te sedujo.  Por eso siempre he tenido el control, aunque tú creas lo contrario.

Ni siquiera puedo decir que se trata de amores distintos.  Aunque reconozca que es posible amar a dos hombres al mismo tiempo.  Ese tampoco ese es mi caso.  A ti te amo.  Con él convivo.

Él ni siquiera me cela.  ¿Puedes creerlo?  Le soy leal a él porque lo respeto, porque nadie sabe lo nuestro.  Porque él sabe que no lo amo.  Nunca se lo he dicho.  Hay cosas de la que no se habla.  Él tiene que sentirlo.  Aunque no toleraría que se vaya, a veces me pregunto por qué no lo hace.  No se va porque no me ame, o no lo ame, sino porque tiene un terrible temor de quedarse solo.  Un miedo espantoso y fantasmal.  Porque la inseguridad lo controla.  Como yo te controlo a ti.  Solamente con mi amor.

No hay una sola fidelidad, como no hay un solo tipo de orgasmo.  Como no se puede ser infiel con la mente, ni deseando lo ajeno.  La infidelidad es un actos real, no imaginario, en contra del amor.

Cuando salgo de mi casa a encontrarme a escondidas contigo, no lo hago porque me sienta aburrida, insatisfecha o menoscabada.  No estoy curiosa.  No me siento sola.  Confieso que esto que tengo contigo, con ustedes dos, me hace sentir poderosa.  Me siento más protegida teniéndolos a los dos.  El me da la maternidad; una familia.  Tú me das el amor.  Cada uno me da lo que no puede darme el otro.  La nuestra es una relación amorosa y erótica.  Tú me provocas muchos orgasmos.  De muchos tipos.  El que más me gusta es el que logras con solo acariciar mi piel.  Sólo tú.  Sólo contigo.

Sabes, sin embargo, que por más que te ame, nunca podríamos vivir juntos.  No nos toleraríamos.  Por eso nuestros encuentros son tan efímeros.  Exiguos.  Ocasionales.  Para no que no se nos gaste el amor.  Para que sea infinito.  En la infidelidad hay aventura.  Peligro.  A eso nosotros hemos renunciado.  En nuestro caso hay pasión.  Solo nuestro amor está en riesgo.

Si la infidelidad es traición y perfidia, nosotros le hemos programado una ventaja.  Sabiendo que no podemos estar juntos por mucho tiempo, escogemos lo mejor.  Amarnos.  Sin engaño.  Sabiendo que el sexo extramarital solamente es dañino cuando se ama a la persona con la que se convive.  Cuando se atenta contra eso.

Aquí no hay pacto que haya violado.  No hay acuerdo afectivo incumplido.  Soy consciente.  Él es consciente.  Tú eres consciente.  No tengo intención de hacerle daño.  A ti tampoco.  Siempre he cumplido.  Soy fiel a ambos.  Los tres estamos claros.

Foto: La fête de l’Ordre des Cocus devant le trône de Sa Majesté, Infidélité.  Dominio público.

Nanocuento: CONFUNDIDA


joven desesperadaA Margot la razón le enmudeció el corazón, la dejó sin palabras desvaneciendo cualquier vestigio de pasiones descontroladas e inconclusas, ella tuvo que borrar hasta la memoria de sus sueños cuando Mario, su mejor amigo, regresó con su esposa.

http://www.mirartegaleria.com/2012/07/pinturas-al-oleo-de-mujeres.html