Boa


Marianela_indígenas_PY
Grande el arrojo
de valientes nativos
con boa voraz.


Pintura mural en la Casa de Retiros Marianela, Atyrá, Paraguay.

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Madre e hija

Madre e hija


Incendios de mentirijilla y otras actividades lúdicas


ElviraSeville

La alarma de incendios de mi edificio está rota. Suena una o dos veces al mes.

Bajamos todos los vecinos en fila, cansados, sin ninguna prisa. Cada vez son más lo que se quedan en su casa sin inmutarse, esperando que pase el molesto pitido y la frase repetida en bucle. Please, evacuate now!!

¿Qué cogerías si se quemara tu casa? —se preguntan.  E imagino todo convirtiéndose en cenizas. No lo sé.

Los vecinos, en bata y ya en la calle, empiezan el debate. Y el colgado del segundo A aprovecha para fumarse un piti.

Por mayoría aplastante ganan los álbumes de fotos. Y volvemos a entrar en el portal y a subir las escaleras con la pesadez de la frustación y de la noche a hombros.

Yo, mientras, voy pensando que no tengo álbum de foto alguno. Y decido que a partir del día siguiente voy a pintar el mío. Me propongo dibujar a cada persona importante de mi vida, cada situación, plasmar cada ciudad pasada o presente. Y me voy a dormir con la cabeza llena de fuego y colores.

Pero sobre todo, convencida de que llegado el momento, dejaría que todo ardiese igual.

Al carajo los recuerdos. Al carajo todo.

ElviraSydney

 

 

Reflejo


Eres el animal trasparente,

demasiado luminoso y pálido.

Breve, en un mundo lleno.

 

Burbujas junto al lago

y antiguas abadías que mirabas.

Ser felices no tiene excesos.

Manteniendo el equilibrio…


… como en la vida misma.

Tomy

Equilibrista: Fideo Cabaleiro 
Compañía: XYZ Circo Contemporáneo
Presentación del espectáculo Subiendo en la Sala Verdi, Montevideo.

Tiempo


Una alfombra de tiempo

reaparece en la tarde,

y tenemos esa oportunidad,

de alargar algunos momentos para tu propio yo,

de seguir palpando sin nervios,

unas líneas del día que no escapan.

 

De poder sentir que la vida,

es una corriente de aire con esencias.

 

La historia se mueve


Más que vivir la historia, ella es como un tren enorme que a veces nos envuelve con su ruido, y empequeñece las imágenes que realmente nos pertenecen: El contrato de trabajo, las horas entre apuntes de la universidad, el adiós a una ciudad, las vacaciones entre grandes montañas. No, eso no es lo más profundo de la historia. Es la inmensa barbarie que se esconde cuando sólo importa lo que se mide con riqueza y pasión ciega, y comienza a gritarse con descaro que deseas degollar la garganta de tu educado vecino. Es cuando la historia decide moverse sonriendo a vivos y muertos.

 

(Foto del autor)