Iglú de fuego

Iglú de fuego


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Cenizas


Tocó el frío del marfil
en la llanura.
Un gris inesperado
pintó sus labios.
Donde hubo fuego
nada queda.

Aquí
yace.
Allá
murió la hoguera.

El silencio es una boca de piraña.

Ama’de Darïku


¡Corre! Huye a prisa del fuego danzante, la multitud moribunda conspira por tu muerte condenada sobre la llama ¿Contra qué símbolo de la verdad mundana arremetiste ahora? Debes aprender que con el pueblo conservador has de comportarte con cuidado, hasta el más sencillo argumento o acción puede despertar en ellos una revolución defensiva con extremismos y fervor agresivo.

Las montañas oscuras donde los peligros abundan, hacia allá te diriges en búsqueda de resguardo; un lugar seguro en medio del misterio… los árboles turbios danzan entre sí, susurran secretos que a tu oído ponen tenso y a tu cuerpo lo hacen sentir denso. Pero no te dejas ceder al miedo, aguantas el frío y miras con lujuria el tesoro que has hurtado.

El pueblo te busca, te has robado su más sagrado artefacto. Los materiales con que está hecha tal reliquia son de origen divino, recursos no renovables que solo se ven una vez cada milenio; forjados por algún súbdito de la realeza desconocida, de la más alta sangre y con aros de luminiscencia sobre sus cabezas. Cabeza, lo que la gente reclama de tu errante humanidad, la audiencia quiere justicia, sangre y pedazos de carne para a sus propios demonios calmar.

¿A dónde te has llevado las Sauditas del altar?

Dicen en el pueblo de Badusa que el dios DerPa’h descendió desde lo alto de la montaña hace 200 lunas atrás, traía consigo el fuego original, aquel que nace justo en las profundidades rocosas del mar; en una mano lo sostenía sin sutileza como si el mismo brotara de su interior; en la otra mano cargaba el agua fosilizada del espacio, la energía más pura que cualquier mortal haya visto antes en su vida mortal y espiritual.

Ambos recursos de alta potencia era tan poderosos como delicados, así que, como siguiendo un plan trazado por alguna entidad superior, DerPa’h los depositó juntos en el gran florero Agros, ese monumento natural tallado en piedra y recubierto con plata, que honraba a los vivos que habían pasado al mundo intermedio. El dios mezcló los ingredientes con la tierra, y decretó que la energía brotaría de una nueva fuente de vida.

Así fue, durante muchos ciclos terrestres. Y así continuará siendo. Todo está en tus manos, Ama’de Darïku. El pueblo habla desde su furia pero no entiende tu propósito y todo lo que arriesgas.

Te conocerán como el ladrón de flores, pero en realidad eres el portador del fuego vital. La real energía que, junto al néctar del agua fosilizada, lograrán crear un nuevo mundo, alejado de la química destructiva a la que se dirige el humano rebelde, que no tiene causa y por eso se rebela, atentando contra sí mismo, sin fin aparente.

Que arda la tierra antigua, y un nuevo mundo pueda surgir…

Ama’de Darïku.

 

Pólvora y brasas


diables

Autor: Merche García

Intenso olor a pólvora
y brasas sobre el pavimento
tras el paso del correfoc,
esos diablillos y sus tambores
atronadores.

Merche |  La ilusión de todos los días

 

Mediterráneo (ocaso)


En medio de la tierra
aguardas
en el vaivén intranquilo,
desasosegado,
en el pequeño arrebato
controlado.

Y yo me acerco
muy despacio.

Espero
como de los otros
el reproche velado,
la posesión,
el reclamo.

Pero llega el ocaso
y te encuentro callado,
somnoliento, disperso,
manso.

Incontables seres
te han mirado sin verte,
te han traspasado,
invadido, tomado,
sin conocerte.

Han atravesado
sin atender
tus misterios transparentes.

En tu interior hay voces
de niños, hombres,
viajantes.

¿Será que se me permita
ser tu navegante?

¿Será que alguien debe
rozar siquiera
tu piel de colores tenues,
tus brillos tornasoleados,
tu belleza silente?

¿Ser el cielo reflejado
sobre ti mientras duermes?

¿Debe alguien recibir
en sus pies
el beso cálido?

¿Tomar de tu orilla
la piedra
como un regalo?

—Azotada e inacabada,
pulida a medias,
incrustada de brillantes,
caótica y bella—

Pongo sobre ella mi mano
acariciando.
Siento sus latidos.
Aguardo.

Fotografías: Crissanta

Fotografías: Crissanta

También: Mediterráneo (mediodía), publicado en La realidad alterna.

El fuego de tu boca


Image

por Reynaldo R. Alegría

 

Tus labios están buscando un amante,

otros labios a los que puedan besar,

que sirvan de lecho para descansar,

un inquieto amor que anda rogante.

 

Tu boca delira y arde fragante,

buscando otra boca para confesar,

un escucha dócil para embelesar,

en el romance más alucinante.

 

Tu amor urgente me halla dormido,

sin valija y esenciales confesos,

hendido en mil pedazos, escindido.

 

Si quieren los dioses seremos presos,

y en el fuego de tu boca adherido,

seré yo quien disfrute de tus besos.

 

Foto: Fire Inside por Jah Jah – thetentacle.wordpress.com

Sin el calor de tu ombligo (haiku)