La vereda del Gran Parque


Tal vez algún día soñemos con un mundo mejor, más bonito, más alegre y más sutil. Mientras tanto conservemos la esperanza, simplifiquemos el juego y admitamos sin tapujos las verdades que asedian nuestro dormitorio.

Un detalle, como ejemplo de lo que puede llegar a ser el enigmático sabor a mañana: si hoy damos un paseo por la vereda del Gran Parque y clavamos la mirada en el horizonte, veremos aquello que solo ven los que admiten su ceguera.