Enseres al alcance de las manos


Una señal de prohibido estacionar

sería suficiente

para advertir a todos

que no se pueden sentar

cómodamente.

Un cañón sin retroceso

si está prohibido disparar

haciendo cualquier tipo de ruido

que despierte a los demás.

Una llave inglesa

que me permita ajustar

las farolas de la calle

y a la luna — cuando se deje manosear —

para cuando quiera apagar el día

que sólo tenga que apretar.

No sé si con lo que me quede de tinta

se encenderá.