Olvida la historia


Olvida la historia,
la justicia y el castigo.
Eres una con el todo,
una con la nada,
sinergia de la vida.

Como alas que levantan el vuelo
en medio de la tormenta,
sobre el océano, sin compañía.

Como las raíces del árbol,
cual asiento del tiempo,
donde lo eterno descansa
y escribe la historia,
fuente de vida,
color, respiro.

Olvida la historia,
la justicia y el castigo.
Esencia pura,
como el amor que exhalas,
energía de mi vida.

Rompiéndome


—Lo he estado pensando por mucho tiempo. El tiempo de mirarte directo a los ojos, exhalar un aire diferente, acelerar la velocidad con que este motor late y acariciar un poco la libertad que me he negado por mucho tiempo, ese tiempo, ha llegado.

»Si el miedo fuese una condición agradable ten por seguro que no haría esto. No me tomaría la molestia de pararme frente a ti y confrontarte. Aceptaría una vida fría y llena de incertidumbre. Me cubriría de dudas, me alimentaría de inseguridad, observaría todo a mi alrededor con ojos de desconfianza y hasta soñaría con el fracaso. ¿Lo puedes imaginar? ¿Soñar y no lograr volar? ¡Es ridículo! Se supone que en tus sueños todo es posible. Ganar es una opción en tus sueños. Ganar cuando sueñas es sencillamente magnífico, ¿cierto? Se siente bien. ¡Oh, claro que sí! Hasta tú lo sabes, se te nota en esa sonrisa que me dejas ver. Pero a partir de hoy, en este momento, tú y yo dejaremos de vernos.

»¡Ay por favor! No me veas con esos ojos que cuestionan lo que hago, como si me dijeran que no reflejo la seguridad que se necesita para hacerlo. Sé que estoy empezando a hacer todo diferente, me puedo dar el privilegio de estar nervioso.

»¿Eh? ¿Te estás riendo? ¿Te estás burlando de mí? No lo compliques más. Déjame. Para. ¡Ya para! ¡YA CÁLLATE!

Me quedé en silencio, con la mirada hacia abajo. Pequeños bultitos brillantes de color rojo carmesí comenzaban a salpicar aleatoriamente el piso. Los veía caer, óvulos perfectos, impactando el suelo en cámara lenta y salpicando débilmente mis zapatos. Me sentía mejor. Realmente me sentía mejor que nunca. Pensé que era una satisfacción producto del trance en el que me encontraba pero, incluso en el momento en el que comencé a sentir ese incómodo dolor en mi mano derecha, nunca dejé de sentirme tan bien.

Levanté mi mirada y no vi a nadie. Su figura había desaparecido.

Agrietado e inservible, le di la espalda al espejo que recién había golpeado. Unos nudillos abiertos y un camino marcado detrás de mí no me detuvieron. Sólo caminé a hacer lo que debía hacer.

Oración de acción de gracias (tinte ibérico, la fiesta nacional)


Acorralado por la corrupción, meditando sobre la memoria histórica en marzo del año 2013 (tras escuchar Thanksgiving day November 28, 1986* de W.Burroughs)

 

 

 

Gracias señor por el mar mediterráneo, quizá sean sus orillas las más contaminadas del planeta. Gracias por la colonización de sociedades más desarrolladas como la fenicia o la griega en esta península de conejos y mil tribus analfabetas. Gracias por el imperio romano y su civilización y porque estamos justo a un extremo del primer mundo, aquel también llamado occidental (el globalizante). Gracias señor porque, por lo menos, aún estamos en el hemisferio norte.

Gracias señor por la iglesia católica y este cruce de caminos en que matarnos los unos a los otros bajo una cruz o una bandera puedes leer el resto aquí.