Hundido


El día naufragó
cuando más necesitaba concentrarme.
Entre los pliegues de las obligaciones
el día.

No soy dueña
de mis actos.
No soy dueña
de mis santos.
No soy dueña.
No soy dueña. No.

Sabrás disculpar mi sed.
Sabrás disculparme.
Tu boca arde.