Momentum


 

A José Ignacio Montoto, in memoriam

La luna se quedó
completamente plantada,
en su cita con el licántropo compulsivo*
de aullido azul.*
Se hizo un ovillo,
gracias a su cuerpo redondeado.
Se desplazó,
en la superficie,
sin querer viajar
a ninguna parte,
a ninguna estrella polarizada por el frío.
La tenebrosidad de la noche
lo llora
momentum
desconsoladamente.
Pinta sobre su fondo atezado
un cielo de lágrimas blancas.
Una lluvia de lágrimas liliales
caerá una vez al año,
en ese día,
para hacer limpieza de la negatividad
que gotee de tu mente
y traspase tu alma.
Deja manos y pies,
al descubierto,
para tocar con los dedos
las gotas que se escurren
hasta mí.
Mientras tanto,
me deleito
con una escena
tan sobrecogedora
caminando
—livianamente—
blanca como un fantasma.

*Ilustraciones coherentes (II) en “Superávit”, por José Ignacio Montoto.

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