Mi dolor como ídolo


Sin voz ni voto
recreo en silencios
llenos de opiniones a petición de nadie
Sin dueño pero queriendo tener algo de ego
escuchando lo que le dicen
tratando de entrever si le preguntan algo
para no decir solo un sí indiferente
raro
Un sí que puede que sea de verdad o de mentira
pero eso al resto le da igual
porque ya no hay voz
ya no canta
solo susurra con miedo
por no dañar al resto
se hizo daño a sí misma
y ahora el dolor
se convirtió en su único ídolo

Se sacrifica por él
muestra ofrendas en situaciones
donde fuera de lugar
participa en una inercia
donde todo tiene que parecerle bien
porque sino es el error de la ecuación
porque sino se le echará la culpa de opinar
cuando solo quiere opinar
ser una parte más
ser calma en su voz
y no temblar por dentro

Cara y cruz


Jugando a cara o cruz, al caracol le tocó cruz, fingió una sonrisa y continuó por el camino que la babosa le dejó marcado. Él no quería sentirse solo y en la compañía vio fantasmas que jamás creería que vería. Último puesto, por supuesto. La claridad se tornó interna y la oscuridad salió a la luz. Ya nada importaba, o sí pero no —el caracol lo entiende—, la ayuda era inútil y sus impulsos se quedaron enterrados por miedo a perder la ilusión, y ahora casi la pierde. Nada entiende el caracol, tanta vida para quedarse mudo, el señor trotamundos se quedó mudo, dejó de trotar y ahora solo quiere dormir y soñar. Fue con alguien, pero a veces sin él y solo sigue y persigue por afán a que alguien más, además de su marca le diga que existe. Se dio cuenta de que aunque le digan que existe de nada vale si ya no existe. Nada sirve mejor que su marca para saber qué existe y que existió.

Imperfección perfecta


La imperfección dada por pensamientos y los sentimientos que una persona puede tener, contrario a lo que se piensa, ahí radica la belleza y nuestra mayor imperfección, nuestra decisión de elegir, de latir sin sentido y encontrar en momentos, esencias imperfectas que nos hacen aprender y reír, llorar y encontrar en cada destello, eso, saber que nunca nada es cierto del todo y por eso todo es posible y todo cabe en nuestro mundo. La imperfección de poder crear otros mundos y creer en ellos sin verlos.
No necesitamos máquinas para buscar la perfección, nunca lo seremos ni deberíamos querer serlo, podemos crear cosas perfectas, igual no para ti, pero si para algún sentido o persona perdida o encontrada, o capaz que al revés, solo para ti, o para las matemáticas o para cualquier cosa, pero siempre contigo.

Pensado por otro


Descubrir en el reflejo
un espejo
y pudrir
todo mi ser
para volver
en otro cuerpo,
para aprender
con otros cuervos
que no solo lo externo brilla,
que en una bombilla
viven extrañas maravillas
dónde la esencia se mantiene viva
a pesar de una muerte a la deriva.

Tengo pensamientos
que sienten más que yo
y sufrimientos que matan
aburrimientos.

Solo quiero ser un pájaro
para volar alto
sin miramientos.

Cuando me dejé sorprender


Fotografía: Klelia Guerrero García

Muchas veces me pregunté
si realmente llegaría
algo que me sacaría
del espacio al que me adapté
—al que luego incluso me até—.
Después de tanto, dudaba
llegar a ser desarmada
de las capas que vestía
aun cuando me entristecía
la soledad que implicaba.

Estaba atenta y decía
«vida, te invito a sorprender»
pero al ver aquello pender
de un hilo: mi valentía,
mi ilusión se reducía.
Y seguía el descontento
con intento tras intento
en los que el patrón repetía…
Algo adentro se sentía
sin ser visible el obtento.

Tanto se movió, de a poco,
hasta que al fin llegó el día
en que yo me lanzaría
sin temores ni sofoco,
sin pensar «¿si me equivoco?»
Cuando me dejé sorprender
no quise más detener
la fuerza con que vivía,
familiar a la que veía
en Lucas y su radiante ser.

¿Y si es más simple?


Fotografía: Guisella García Bacilio

¿Y si en lugar de acelerar,
de dudar, de exasperarnos,
de engañar y autoengañarnos,
nos permitimos explorar
y con nuestro ser conectar?
¿Y si en vez de limitarnos
y, a veces, aferrarnos
a expectativas sin cesar
y la disrupción evitar,
decidimos arriesgarnos?

Porque eso de complicarnos,
de hacernos esperar
y nuestros sueños aplazar
más allá de relegarnos,
de nuestra esencia alejarnos,
tal vez se puede mejorar
al optar por simplificar
y transparentes mostrarnos.
No es fácil sincerarnos,
pero mucha paz nos va a dar…

Tal vez ayude recordar
que «perfectxs» procurarnos
para salir y lanzarnos
equivale a supeditar
nuestra decisión de comprar
a una lotería ganarnos;
incluso, tras enterarnos,
de que en cuotas nos va a llegar
—cada instante, al respirar—.
¿Tiene sentido privarnos?

Compañía en la ruta


Fotografía: Jacob Chan
Edición: Klelia Guerrero García

Sea que prefieras lo estable
o que te atraiga la ilusión
de lo nuevo y su emoción,
me parece inevitable
que la duda llegue afable.
Y es que aunque no sea invitada
de cualquiera se hace aliada
para provocar confusión,
idealización e inacción,
y una existencia «pausada».

Si estás en el primer caso,
será la movilización
la fuente de perturbación,
y al inicio o al ocaso
la acusada del fracaso.
Si tu grupo es el segundo,
aunque entiendas lo fecundo
del silencio y de su abstracción,
el cambio será tu adicción
en cualquier rincón del mundo.

Sin juzgar ni escandalizar,
más allá de la exposición
y hacia ambas mi afición,
quizás nos sirva agilizar
la observación, y analizar
la fuente de tal posición.
Que esta sea una decisión,
un resultado consciente
—más del ser que de la mente—
en lugar de una distracción.

Aceptando que «Don Miedo»
estará en cualquier opción,
es mejor que nuestra elección
—sea carrusel o torpedo—
sea propia, ¡más no un remedo!
Invitémoslo a la ruta;
quién sabe y, si la disfruta,
tiene la consideración
de aclararnos la visión
mientras llega y nos escruta.