Ser serpiente


Ser joven otra vez

y poder equivocarme de nuevo

ver todo con

nuevos ojos

otros ojos que no

son

estas tristes y cansadas celdas

de mirada descreída y maliciosa

que siempre

siempre

desconfían y no saben ya

quién es ése

que se mira afeitándose

y duda

si apretar un poco más

la cuchilla en el cuello

poder                   volver                   a creer

limpio

y abierto

como la mano tendida de un niño

a su padre

y pensar

que todavía se puede

y pensar

empezar de nuevo…

ser serpiente

que muda la piel y deja

entre rastrojos

—estos ojos—

estas cicatrices y durezas

que tanto hablan de mí.

La City


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