Solemne (sin) rugido


León LuisdelaTorre y Ros

Noble morada
con acceso celado
por digno guardián.


Escultura de mármol de un león (Panthera leo) a la entrada de una finca en el barrio de Punta Carretas, Montevideo, Uruguay.

Tercera ley de Newton: El león rugiente


Recuerdo cuando la vi triste y le dije que lo usara. Ella tomó la sortija y en un parpadeo ¡hizo polvo la tristeza profunda que la atormentaba!

Lion roar Ailin BlackShalom
Ailin Black Shalom, usando la sortija del león rugiente.

Es que acomodando unos libros en mi pequeño taller, encontré una vieja cajita en la cual reposa una tarjeta que solía estar anclada a una sortija con cabeza de león, la cual lleva una leyenda que dice así:

«Si recibes tantos golpes en la vida, si no te rodean más que tragedias y la desgracia está sobre ti, canaliza tu desdicha, enfoca toda esa energía y ¡ruge fuerte como un león! Haz temblar a los dioses, al universo o a quien esté fastidiando tu existencia. Toma ventaja incluso de tus padecimientos, muéstrate resiliente ante el mundo cruel».

La magia de Newton, encerrada en la sortija del león rugiente.

Microcuento e ilustración al carboncillo por:
BLACKSMITH DRAGONHEART

León, una tura


Español: Monumento del Arco de la Calzada de L...
Español: Monumento del Arco de la Calzada de León, Guanajuato. (Photo credit: Wikipedia)

Nunca se sabe a dónde llegaremos al cruzar el Arco de la Calzada, desde allí, precisamente debajo del León que todo lo mira, con su silencioso rugido que llama, advierte y señala. El sabe que el policía está siendo corrompido con un puñado de finitos valores, sabe que la anciana, vendedora ambulante, no verá el mañana cuando sea arrollada por la irresponsable  indiferencia que fustiga los valores de antaño. Todo lo sabe. Sabe que más de cuatro siglos no son suficientes para que millones de mortales echen raíces y haya fuego que arda orgulloso por ser hijo de esta tierra. Cada uno a lo suyo, el maestro no es panadero, el arquitecto no construye esencias, el político no puede gobernar su propia vida, la cultura es un sustantivo que solo existe en algún diccionario bien guardado, el zapatero es zapatero y el oculista aún es ciego.

El Arco puede llevarnos al centro, recorriendo solo vestigios de una grandeza olvidada, de una historia ignorada, de un presente amorfo, pretencioso, pequeño en tamaño de letras, de formas, de cantos, de lenguas y de futuro incierto.

Porque no bastan mil  BMW pavoneando por las calles cuando quienes conducen, casi siempre, no saben ni escribir; no basta cuando la clase media baja ha dado un salto a través de internet y pretende arreglarse, vestirse, conducirse de manera que pueda diferenciarse de otros tiempos, si aún así no posee la capacidad de entablar una conversación sin error. No basta con crear cada año Ghettos de oro porque el roce con el bronce es inevitable. No basta con acumular tesoros y construir castillos sobre lodazales sociales. Ser hijo del León demanda más.

Cuando se decida, justo debajo del Arco, podremos ver que León es una parte del cielo, que su grandeza se funde con las nubes y que su luz resalta de entre las estrellas. Basta saberlo, amarlo, querer verlo, mirar al León como éste, invariablemente, día tras día nos mira.

En pos de un mayor bienestar social y de una auténtica calidad de vida, construyamos o apoyemos la construcción de turas (como decía Cortázar): “escritura, literatura, pintura, escultura… Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas».

León, la mejor de las turas.