El representante


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«Spy vs Sci 558» por Anonymous 9000 (CC BY 2.0).

Cierto individuo fue entrenado desde niño en las artes del vudú, para convertirse en un mercenario de élite. Ya en su adolescencia poseía dominio sobre muchas técnicas de este arte. Cuando era un adulto joven, encontró una piedra cúbica de color negro con la que fabricó un amuleto. Usando sus conocimientos accedió a la información contenida en la piedra, que fue recopilada por una raza extraterrestre que dominaba un tipo de Mahou que permitía ‘hackear’ el cuerpo de un ser viviente, es decir, apagar la mente del ser y apoderarse temporalmente del uso de su cuerpo.

Con años de experimentación y práctica, este individuo conocido como El representante, pasó de dominar pequeños animales —para realizar atentados con explosivos— a poder tomar el control del cuerpo de otros seres humanos. Con este conocimiento pudo ofrecer servicios que ningún otro mercenario podía. En algunas ocasiones fue contratado para cometer asesinatos de gente muy vigilada, como ciertos líderes políticos o empresariales. También asesinó a varios líderes de la mafia con su técnica.

El requisito más importante para aplicar su Mahou era tener acceso visual del objetivo en tiempo real. Para algunos asesinatos, accedía a los sistemas de vigilancia para poder captar la cámara que enfocaba a su objetivo. Luego usaba su Mahou para hacer que la víctima se suicidara.

Se ganó su sobrenombre con las primeras operaciones que realizó contra la mafia. Ciertos clanes criminales lo enviaban como representante para negociaciones o diálogos. Siempre acompañado de alguien que confirmara visualmente los hechos. Debido a que los líderes de la mafia no se dejaban vigilar por cámaras ni permitían armas para personas que no fueran de su bando, El representante siempre asistía a sus reuniones completamente desarmado.

En los casos en que era obligatoria su presencia, su forma de trabajar era siempre la misma. En un murmullo casi inaudible, recitaba rápidamente un conjuro mientras miraba con disimulo a la persona más armada de la habitación. Finalmente tomaba control del cuerpo de aquella persona para matar a su objetivo y a todos en el lugar, excepto la persona contratada para verificar lo sucedido.

Los trabajos del El representante eran tan caros y exclusivos que su cantidad nunca llamó la atención.  Su existencia siempre fue clandestina y ninguno de sus ataques dejó rastros ni pudo ser atribuido a él.

Cámaras de éter


Los científicos de cierta raza extraterrestre descubrieron la existencia de una sustancia muy ligera que ocupa todo el espacio como si fuese un fluido. A aquella sustancia la denominaron “éter“. Luego de muchas otras investigaciones, descubrieron también las propiedades del éter. Eso les permitió saber, por ejemplo, que la luz no se desplaza en el vacío, sino que solo puede desplazarse a través del éter. Aplicando dicho conocimiento al campo de las telecomunicaciones, pudieron usar el éter como medio de transmisión de señales.

Luego de nuevos descubrimientos, inventaron dispositivos que permitían leer con precisión cambios muy ligeros en el éter de cierta porción de espacio. Los datos de dichas lecturas podían codificarse y enviarse mediante el uso de ordenadores cuánticos. Con aquella tecnología era posible, por ejemplo, recibir lecturas del cambio del éter de una porción de espacio equivalente al que ocupa una casa. Si dichas lecturas se procesaban en forma de vídeo, podía vigilarse dicha casa y enviar aquellos datos a prácticamente cualquier lugar del universo, a una velocidad casi instantánea, usando las tecnologías de comunicación basadas en el éter. Con el tiempo, aquellos dispositivos de vigilancia fueron conocidos como “cámaras de éter”.

A lo máximo que llegó a avanzar aquella raza extraterrestre, antes de su extinción, fue a crear una cámara de éter que pudiese abarcar la cantidad de espacio equivalente a lo que ocupa un planeta pequeño. Las últimas pruebas se hicieron en un pequeño planeta azul, a varios años luz. La extinción de aquella raza extraterrestre fue provocada por una raza de seres interdimensionales conocidos como “Los Limitantes“. Ellos se apropiaron de la tecnología de las cámaras de éter.