Amanece


Amanece un día

como tomando sorbos de niebla.

Sigo pensando en la pasión sin heridas

y la fragancia que me despierta.

Consigues desconectarme de miserias,

o del paso contundente de la vida.

Sigo en la orilla del mar

donde el cielo de pizarra se abre

y tú me desenredas de toda la arena cotidiana.

Aquí


Aquí, arrojado a las calles,

en el dulce dolor

de lugares desparecidos.

Te encontré,

salvaje de secretos,

salvaje también en tu mirada.

Eras el suave acontecimiento de una hoja,

como piel bajo la lluvia

que caías sobre la hierba.

Te convertiste pronto en susurro

dentro de mí.

Aquella felicidad


Quizás la felicidad no es una victoria siempre soleada.

Vive extraviada a nuestros ojos

matando todas las sombras

de una pesadilla en un bosque fantástico.

Una fugitiva idea en busca de amor;

una tentación que no redime de todos los pecados.

Es difícil volver a mostrarte tirando de las nubes,

viendo cuánto brilla mi corazón.

No todo se apaga

cuando arrastro mis dientes por el anochecer de tu vientre.

buscando mis colmillos de marfil.

Blancas o negras


Foto por grstocks en Unsplash (CCO)

El tablero de ajedrez sobre la mesa, un juego sin empezar, y dos copas vacías.

—Hace tantos años que no hacía una partida con alguien.

—¿Y cuál era el motivo?

—Simplemente nadie aceptaba una invitación tan inusual. Cuando le decía a alguien que viniera a casa a jugar una partida de ajedrez, parecía que le estuviera proponiendo un acto de tortura.

—¿Blancas o negras?

—Lo echamos a suerte, como se suele hacer.

—Para mi es igual, como si no lo supieras. Me tocan las blancas.

—¿Más vino?

—Gracias.

—Pues como te decía, desde que estoy de baja médica, me he vuelto un experto en el ajedrez.

—¿Depresión?

—¿Cómo lo has sabido?

—Lo veo en tu mirada. Te toca.

—Pero yo nunca lloro.

—La gente piensa que la depresión se relaciona con el llanto constante, pero no. Bueno, no es solo eso. A veces llorar alivia más de lo que creemos.

—Hablas como un experto.

—Bueno, todos hemos tenido malas rachas. Jaque.

—Me han dado una medicación que me quita el sueño. Por eso juego tanto.

—Lo sé, a mi me pasa igual.

—Sé de muchos que se drogan, otros que se abandonan al alcohol, mientras otros, como yo, juegan hasta el cansancio.

—Digamos que en cierta medida, has tenido suerte. El ajedrez no es un juego en el que te puedas dejar la hipoteca, la pensión, o tu herencia.

—¡Ja, ja, ja!, y que lo digas. Ahora muevo yo, jaque.

—En el pasado eras un tipo divertido, sociable. ¿Qué ha ocurrido?

—Hablas como si me conocieras de toda la vida.

—Las fotografías que tienes en el salón me han revelado tu secreto. Y están a la vista de todos.

—Ah, bueno, sí, las fotos.

—¿Pensaste que te estaba leyendo el pensamiento o algo por el estilo?

—Eres una persona muy observadora. ¿Qué más has podido deducir de mis fotos?

—La nostalgia… Oh, perdona ¿tienes más vino?

—Sí, claro ya sabes dónde están las botellas… Decías algo de la nostalgia. Es fácil deducir eso, cuando alguien atesora con tanto empeño sus mejores recuerdos en imágenes.

—Y ese libro que tienes empezado en el sofá, La ridícula idea de no volver a verte, no ayuda mucho a la recuperación.

—Depende desde qué punto de vista lo leas. Tiene una parte histórica que me resulta fascinante. Además, la literatura es lo que tiene, si no te sumerges en el mundo de las letras, te disuelves en el hastío de la realidad.

—¡Vaya, lo dices como si caminaras al borde de un precipicio!

—Es cierto. Dime si a ti no te ocurre lo mismo. Muchas veces cuando lees un libro, o cuando eliges un libro, generas una expectativa sobre lo que te gustaría que ocurriera, porque pensamos que somos dueños de otras realidades, más que de la nuestra propia.

—Jaque. Ahí te doy la razón. ¿Otra copa?

—Por supuesto. Además, somos tan perezosos, que eludimos cambiar el curso de nuestras vidas, y preferimos imaginar que somos tal o cual personaje de nuestras novelas favoritas. Pereza, eso es lo que nos define. Nada más enfermizo.

—Si lo tienes tan claro, qué haces aquí jugando a solas. Jaque mate.

—Tanto hablar, me desconcentra. Lo más lógico es que gane contra mi mismo, no que pierda. En fin. ¿Qué me dices si echamos otra partida?

—Bueno, parece que tendremos noche larga, otra vez. ¿Otra copita?

Llamas


Lágrimas que son misterio

brotan incontables.

Felicidades que se incendian,

porque no vemos a través de mil velos.

Sangre que nos maltrata

llamas que nos poseen…

Llamas,

Memoria de tus labios que tanta vida tienen.

Llamas y quemas todas las esperas.

Llamas que sacarán el esplendor que traemos de tanto amor.

La misión


Llena de escalofríos, así se siente —ha llegado el otoño con armadura fría—, baja con una tos seca del coche, sus alumnos golpean en esos instantes las patas de mesas y sillas entre gritos impíos y ataques a los cuellos y cabezas de los compañeros de las mesas que tienen cerca. Cierra la berlina que se ha comprado hace poco, corre hacía el primer piso, siempre se apela al deber ante estos momentos de desaliento. Ella lo hace desde hace cuatro años, perdida ya su intención de enseñar a crías que se han vuelto imbéciles de tanto creer en las redes (aunque no lo confesará en público) y a tanto bruto obligado a pasar de curso con carpetas de suspensos. Solo la sostiene el deber y un sueldo, por qué no decirlo. Avanza por el pasillo, la divisan desde el final del mismo, la mitad de la clase se zarandea en él y la otra mitad haciendo gracias dentro. Los mismos de siempre emponzoñando a una masa opaca interesada en educarse; está harta. Lo presiente, un mal día se abre, al entrar en el aula. Cuando se ha levantado sabía que estaba desposeída de la energía suficiente para salir triunfante de otro día más en un instituto conflictivo. Aparece en cambio la llamada costra del endurecimiento, la que te hace inmune al ambiente de fuerzas descontroladas representadas por los golfillos en un instituto. A consecuencia de ello, no tarda más de diez minutos en decidir quién será el elegido para aglutinar su soldada de satisfacción al expulsarlo de clase sirviendo además de ejemplo: «Iciar, baja a la biblioteca y quédate allí hasta la próxima clase. Quiero que el profesor que esté te firme un papel diciendo que has estado estudiando».

Iciar es en realidad nuestro personaje más querido. «¿Por qué?», pueden preguntar. Otras respuestas serían muy enrevesadas explicadas en un relato, por ejemplo: escaso respeto por la organización educativa actual, la profesora con prisas del principio no tiene atractivos suficientes para seguir en este relato. Podría enumerar a mis queridos lectores todas las razones verdaderas, conformémonos simplemente con la dignísima conclusión de que yo soy el autor y mis fobias me agradecen que escriba para disfrutar. Prefiero a la culpable expulsada, aunque solo sea por su juventud, su potencialidad dormida, diciendo por delante que unos cachetes se merece Iciar, cualquiera de sus amigas, o la mayoría de los chicos de su clase. Ya sé lo que he dicho y tampoco exageren unos cachetes. Continuemos con Iciar sin revolver más; ha entrado en la biblioteca. 

Sentada está ya en la última fila, hace un amago violento de sacar su cuaderno desvencijado de tanto pintarle. Ni siquiera lo abre —observa—, no ve profesores respetables allí, solamente la bibliotecaria, esa señora vieja tan pesada con el orden y el estudio. La mirada está detenida en la mesa de préstamos, hay un joven. Ella sabe por instinto que no puede ser un profesor, es un voluntario o algo parecido que trabaja en la biblioteca. Lo recoge todo deprisa y se lanza resuelta a pedirle la hoja firmada. «Da lo mismo», responde cuando el joven le dice que no quiere firmarle nada y además no es su función. «Tú me lo firmas y así me voy a… tomarme una manzanilla porque estoy mala». Nueva negativa y grito de Iciar que indica enfado importante.

Parece evidente, ella es una obligada, no quiere el instituto. Está deseando ver a la pandilla, pero en un recreo perpetuo. Iciar es la respuesta a un sistema que la obliga a permanecer seis o diez años en el instituto y, además, la premian con aprobados sin estudiar mucho —lo cual la hace pensar que todo lo que rodea al instituto no tiene importancia—, simula concentrarse cuando sus cuadernos únicamente contienen borratajos y frases obscenas escritas por sus amigas. Ya nadie repara la grieta del dique, está resuelta a todo: chantajear al joven que tiene delante que vigila la biblioteca y la impide mirar su móvil durante un rato, va a simular encontrarse enferma, retorcer la propia mentira, cualquier invención con tal de librarse de aquel asqueroso ambiente de estudio y libros. No cabe en su cabeza perder cuarenta minutos allí dentro. Iciar no esperaba un asalto como el que se produjo en respuesta a su carcajada pícara. La bofetada propinada había sido desterrada desde hace tiempo del pensamiento de los alumnos; y cuando la cólera sustituyó a la carcajada, solo hubo más bofetadas, milimétricamente cadenciosas, quemando su epidermis en un experimento de laboratorio humano. ¿Quién se atrevía a sonreírla después de abofetearla en público? Quiere alguna explicación, que alguien venga gritando por comportarse como si estuviera al margen del peor crimen consumado, ve esa mirada por encima de su hombro y que se sienta plácidamente. «Ahora siéntate en silencio y no hagas nada, si no quieres un libro». No quiere perder más tiempo con ella, eso es lo que le parece a Iciar, o a cualquiera que observe los acontecimientos, los cuales se han extendido por el instituto como si una bomba hubiese hecho explosión en la biblioteca, matando a toda una clase. «¡Han abofeteado a un alumno! ¿Quién pudo ser? ¿Un profesor?». El personal rebulle en todas las estancias, en los pasillos se forman corros, la gente pregunta. Enseguida se forman bandos a favor y en contra. El castigador queda convertido en un estigma para unos, en héroe necesario para muchos, gritan más los legalistas: «¡Acaso nadie va hacer nada! ¡Hay que preparar un patíbulo en el patio y colgarle! ¡No, quemarle vivo delante de los padres que no toleran semejantes atropellos con sus hijos!». El villano sigue tranquilamente sentado en la biblioteca sin conmoverse. La jerarquía decide tomar las riendas de la situación. «¡La dirección! La dirección que cobra sus generosos complementos». Jefes de estudio y director aprueban la primera medida, pedir explicaciones, las cuales no serán satisfactorias (nadie puede pegar a un alumno), aunque el procedimiento debe alejarse del usual al no tratarse de un profesor. Se improvisará, dice el apocado director miedoso de los inspectores de centro, o cuando es presionado por la corporación profesoral o la asociación de padres del instituto, cumplir la legalidad a tiempo, de eso se trata, que lo parezca desde fuera, decide ir a ver las medidas del ataúd del joven que se ha atrevido a pegar a una alumna; el director ha entrado ya en la biblioteca.

Se sitúa a cuatro pasos del joven culpable, el ahora primer protagonista de esta historia. «¿Has pegado a una alumna?», le pregunta. «¿Acaso hubiese pegado a alguien estando seguro que no lo merecía?», es contestado. «¡Cómo se le ocurre pegar a un alumno!», grita el director, «la ley lo prohíbe desde…». «La ley…», repite el muchacho. «La ley del sonido dice que cuando un transmisor emite un mensaje, este llega al receptor que dentro de su campo de percepción sonora puede descifrarlo, esa chica lo descifró, pero actuaba igual que si no recibiese los mensajes. La ley dice que es peligroso si se dejan receptores en mal funcionamiento a lo largo de una cadena. Se provoca, pasado el tiempo, dejar de recibir información de cualquier clase en la cadena de transmisión, provocando problemas mayores a todo el grupo que las necesita. Ya sea riéndose de todos los receptores o actuando por maldad saboteando la red». «¿Quién es usted para hablar así?». «Aconsejo. ¿Quiere sacar algún libro señor director? Puedo sugerirle uno para ayudarle a despejar los malos humores de sus pensamientos». El director se pregunta quién ha sido el responsable que ha puesto a ese muchacho en la biblioteca. «¿Quién le manda? ¿Por qué habla así? Y sobre todo, ¿por qué vuelve a sus quehaceres sin importarle lo más mínimo las consecuencias de sus actos?».

Mira inquisitivamente al extraño sujeto repantingado en su silla con un libro sobre la rodilla. Abandona al final la estancia más perplejo que enfurecido. Los adeptos al extraño personaje crecen en las inmediaciones igual que ocurre cuando un equipo mete el primer gol o se gana el primer combate de boxeo; ha fallado el golpe de fuerza y los legalistas se recluyen inofensivamente. Todos han sufrido los caprichos de Iciar alguna vez, por tanto, ahora nadie sale en su defensa con suficiente fuerza, ella misma ha quemado en el pasado sus puentes con profesores y personal del instituto liberales en cuanto a la disciplina. En el despacho del director comienza a pesar más el ambiente que los hechos, el punto determinante es conocer que Iciar no ha hecho nada, no sale de su perplejidad. Decide —y esta es la derivación más importante— que no dará publicidad en su hogar del hecho. Su estado de ánimo no le permite montar esa defensa dañina. El joven aprendiz de bibliotecario utilizó toda la fuerza sin muchas explicaciones, sin remilgos, bloqueando su entendimiento, lo que produce que sus actos se parezcan a la situación de alguien preparándose lentamente para despedirse ante varias personas y no sabe el instante adecuado de hacerlo.

Además, ¿contra quién dirigir la responsabilidad? Pasado el nerviosismo, el director pidió el expediente del enigmático muchacho; únicamente encontró referencias vagas a su pasado educativo, nada concreto que explicase su comportamiento. Una nota extraña para el canon de expediente funcionarial al que la administración acostumbra, daba mayor oscuridad al caso. La autora de la nota era la maniática bibliotecaria, la cual dejó constancia de un hecho irrelevante.

El tercer día de estancia en su puesto en el instituto, el voluntario catalogó un nuevo libro de su propiedad, que regaló a la biblioteca, titulado El maestro pasará por un loco. El director inmediatamente pensó, o no quiso pensarlo, ciertamente porque era un hombre que se atolondraba en la metafísica (y por ello aplaudió cuando eliminaron las clases de filosofía y pusieron la asignatura de digitalización), que prefería apelar a sus conocimientos científicos en casos tales. Hizo lo mismo cuando semanas después se dejó de ver (nadie sabe qué semana concreta podía datarse como la decisiva para decirlo) al muchacho impertérrito. Posiblemente un día antes de que Iciar entrase, después del incidente en la biblioteca, a recoger un paquete no académico que le habían indicado aguardaba a su nombre. No saquemos de precipitadas pistas conclusiones fantásticas acerca de lo que no sabemos. Hay unos hechos literarios ordenados que nos dicen lo que hay, otra serie de adjetivos junto a los hechos nos llevarían a lo que preferimos ver nosotros, en vez de aceptar la historia. Únicamente debemos acabar este relato, el cual ha ido saltando charcos que a muchos no les gustan: se había ido por los mismos cauces que apareció, si pensamos igual que el director, al realizar sus funciones y cumplir la legalidad en la forma parcial que propaga la injusticia, cabe la posibilidad de añadir secamente que la misión no tenía por qué prolongarse más. 

Revista 10 Salto al reverso: «Tiempo»


TIEMPO
La inspiración que va más allá de los relojes
saltoalreverso.com/tiempo

AÑO 2, NÚMERO 10
Segunda Época
julio-diciembre 2020
saltoalreverso.com
editorialsaltoalreverso.com

EDICIÓN GENERAL
Carla Paola Reyes

COEDICIÓN
Donovan Rocester
Carlos Quijano

SELECCIÓN DE OBRAS
Gema Albornoz
Donovan Rocester

REDES SOCIALES
Donovan Rocester
Blacksmith Dragonheart
Dramágico

IMÁGENES PARA REDES
Gema Albornoz
Blacksmith Dragonheart

AUTORES
Anauj Zerep
Antonio Caro Escobar
Benjamín Recacha García
Blacksmith Dragonheart
Carla Paola Reyes (Crissanta)
Carlos Quijano
DistopiaUtopika
Donovan Rocester
Elvira Martos
Enrique Morte (eldesvandemispalabras)
Fabio Descalzi
Gema Albornoz
Jonathan Díaz
Juan Machín (jmachineros)
Julia Moral (desmoral)
Klelia Guerrero García
Mayté Guzmán (ahuanda)
Melanie Flores Bernholz
Melba Gomez (melbag123)
Nevel Marcano
Nur C. Mallart (letrasyvidas)
Poetas Nuevos
Ro Farrera (dramágico)
Roberto Cabral
Susana Romero
TheyoungQuevedo
Verónica Boletta

EN LA PORTADA
Tiempo, por Fiesky Rivas


DERECHOS DE AUTOR Y DERECHOS CONEXOS. Año 2, N.° 10, julio-diciembre 2020. Salto al reverso es una publicación semestral editada por saltoalreverso.com, saltoalreverso@gmail.com. Editor responsable: Carla Paola Reyes. Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización del editor.

EDITORIAL

Salto al reverso presenta su revista 10, Tiempo, una recopilación semestral de sus convocatorias abiertas en las redes sociales. Tomando como inspiración el tema del tiempo, nuestros autores han creado obras acerca del devenir del presente, pasado y futuro, pero también desde una perspectiva atemporal.

A través de esta publicación, mostramos su labor creativa en los géneros de poesía, relato, ensayo, reseña, fotografía, pintura e ilustración, y compartimos estas piezas con los lectores interesados en descubrir un escaparate abierto de arte y literatura.

Salto al reverso es un blog y una editorial. Somos poetas, cuentistas, fotógrafos e ilustradores. Somos un proyecto colaborativo compuesto por escritores y artistas plásticos de habla hispana provenientes de distintos países. Somos una búsqueda, una exploración creativa.

En esta revista digital participan 27 autores de Alemania, Argentina, Chile, Ecuador, España, México, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela con obras inéditas, creadas para nuestras convocatorias.

Para la compilación de esta revista, durante el segundo semestre de 2020, realizamos una selección de las obras publicadas en nuestras convocatorias temáticas. Nuestros autores y lectores propusieron y eligieron el tema «tiempo». En la sección «TIEMPO (BLOG)», nuestros autores fijos exploraron estos conceptos en sus entradas de poesía, relato, fotografía e ilustración, mientras que en la sección «TIEMPO (ENTRESALTO)», presentamos reflexiones de autoras invitadas que abordan el tiempo desde la perspectiva de un instante y como la personificación de una fuerza implacable pero útil.

También realizamos una convocatoria en las redes sociales, utilizando el tema seleccionado a manera de hashtag en Facebook, Instagram y Twitter. Los autores que respondieron a nuestra convocatoria mostraron sus habilidades artísticas con poemas, cuentos e imágenes con la etiqueta «#REVERSODELTIEMPO».

Y en la sección «REVERSO», presentamos una selección de algunas de las obras más representativas de nuestras publicaciones pasadas, dando nueva vida a obras visuales y literarias de nuestras primeras revistas.

Esperamos esta nueva revista de Salto al reverso acerque a nuestros lectores algunas muestras de nuestro trabajo, en estos tiempos en los que el arte y la literatura pueden ayudarnos a transitar los momentos de incertidumbre que vivimos como humanidad.


TIEMPO (BLOG)

TIEMPO (ENTRESALTO)

#REVERSODELTIEMPO

REVERSO


TIEMPO (BLOG)

El fin del mundo – Dramágico

  • El fin del mundo

    —Me termino el cigarrillo y nos vamos —me dijo la pelirroja que me acababa de «abordar» en el bar.

    Le respondí afirmativamente. Era la primera vez que una mujer de ese «calibre» se interesaba en mí.

    —Iré al tocador. Regreso y nos vamos —me susurró al oído mientras pasaba su mano por mi hombro.

    Obviamente volví a asentir. ¿Realmente creía que le diría que no? Con ese trasero, obviamente no.

    Regresó por mí. Pagué la cuenta y salimos del lugar. 

    No habíamos terminado de dar el primer paso afuera del bar, cuando nos fundimos en besos, con los ojos cerrados y los brazos entrelazados, tocándonos todo, saboreando nuestras lenguas e intercambiando palabras de deseo.

    A mitad de un «vámonos ya, que necesito tenerte en mi cama», el sonido de lo que parecieran los motores de diez mil camiones provenientes del cielo, nos anunció que el fin del mundo había comenzado.

    Dibutrauma del inicio del fin del mundo.


Los devotos de Akasha – Donovan Rocester

  • Los devotos de Akasha

    «Reloj de Telésforo» por Blacksmith Dragonheart

    Cierta raza extraterrestre desarrolló una civilización basada en el misticismo. Dentro de su jerarquía, existía un sumo sacerdote capaz de acceder a estados alterados de conciencia que le permitían vislumbrar el futuro. Puliendo dicha destreza, lograron avances importantes en el desarrollo de su cultura. Una vez que esta raza extraterrestre adquirió más conocimiento sobre el tiempo y su funcionamiento, llegó a la conclusión de que existía un ente inmaterial que ellos llamaban Akasha.

    Describían aquella entidad como una diosa de seis brazos y una cabeza con tres rostros. Cada rostro y cada par de brazos estaban escribiendo en un pergamino eterno que iba pasando por sus manos, conocido como Los registros akáshicos. El primer rostro y un par de brazos registraban con tinta indeleble el pasado. El segundo rostro y otro par de brazos registraban con tinta los eventos del presente conforme iban ocurriendo. El tercer rostro con el último par de brazos escribían el futuro más probable con lápiz. Conforme el futuro se volvía presente, la parte con lápiz pasaba a manos del rostro que escribía el presente para que este colocara tinta o ajustara aquello que el borrador con lápiz había descrito. Finalmente, el rostro que escribía el pasado, sellaba todo con tinta indeleble para que no pudiera ser alterado.

    Los sumos sacerdotes de esta raza extraterrestre encontraron una manera de vislumbrar la parte escrita con lápiz, es decir, el futuro más probable. De esta manera, lograron predicciones más exactas, lo que les permitió optimizar sus decisiones y acelerar su proceso de evolución como civilización. Debido a esto, la raza de seres interdimensionales conocida como Los limitantes los consideró una amenaza potencial y destruyó su planeta, provocando su extinción. Pese a ello, un sumo sacerdote que estaba fuera del planeta por motivos rituales, retrasó unos días su regreso debido a una vislumbre del futuro que le indicó que sería peligroso volver en ese momento. Cuando regresó, a lo que debía ser su planeta, solo encontró un cinturón de asteroides. Por lo que, temiendo a lo que causó la destrucción de su planeta, decidió exiliarse en una galaxia lejana donde la vida inteligente recién empezaba a desarrollarse.

    ***

    El sumo sacerdote dedicó lo que le quedaba de vida a perfeccionar su método para vislumbrar el futuro. Pese a ello, nunca logró tener una visión clara de él. Lo que sí logró fue tener visiones claras y precisas del pasado, lo que le permitió identificar a los culpables de la extinción de su raza. Se dedicó, por tanto, a intentar tener una visión clara del futuro. Anotaba y dibujaba cada vislumbre por más borrosa que fuera. Con el pasar del tiempo, usó sus apuntes para descubrir cómo crear un objeto para extender su vida y así poder entrenar a otra persona que cumpliera su más ferviente ideal, que consistía en la destrucción de la amenaza que constituían Los limitantes para la vida en general. Dicho objeto era parecido en funcionamiento a un Libro de los siete sellos. Sin embargo, tenía algunas diferencias fundamentales.

    El objeto era condicional y obligaba al portador a cumplir con el ideal de la institución creada por el último sumo sacerdote, que bautizó como Los devotos de Akasha. Además, dentro del objeto se guardó la esencia misma del sumo sacerdote, no una copia basada en inteligencia artificial. Es decir, de alguna manera, el sumo sacerdote seguía con vida dentro del objeto como una manifestación incorpórea pero capaz de comunicarse e interactuar parcialmente con su entorno.

    Los devotos de Akasha se hicieron cargo del amuleto conocido como El reloj de Telésforo. Este amuleto enseñaba a aquel que aceptara el pacto y el título de Alquimista del tiempo y que, además, jurara por su vida no solo cumplir los objetivos de Los devotos de Akasha, sino también a guardar su esencia en el reloj una vez hubiera llegado a una edad muy avanzada. De esta forma, acumularon una larga lista de Alquimistas del tiempo dentro del reloj, donde interactuaban entre sí y aprendían entre ellos, aumentando enormemente el conocimiento que podía otorgar el objeto a quien aceptara el pacto.

    ***

    Se sabe que la última persona en heredar El reloj de Telésforo fue un practicante de vudú llamado Dimitri. Él encontró el reloj y, eventualmente, logró descifrar su mecanismo para contactar con los incontables alquimistas del tiempo acumulados dentro. Ellos le ofrecieron el pacto, pero Dimitri decidió tomarse su tiempo para considerarlo. No fue sino hasta que estuvo en una terrible persecución, en la que corría grave peligro su vida, que Dimitri recurrió al reloj como último recurso. Aceptó el pacto y el reloj le transfirió inmediatamente el conocimiento necesario para teletransportarse y salvar su vida.

    Eventualmente, haciendo uso del conocimiento que El reloj de Telésforo le brindaba, con la única restricción del pacto inicial, Dimitri logró convertirse en el primer Alquimista del tiempo en conseguir una visión clara del futuro. Logró dominar un arte que combinaba vudú y alquimia, conocido como Tanatomancia, en el que usaba el asesinato de una persona como ingrediente para lograr ver el futuro con claridad. Dimitri descubrió que Los registros Akáshicos funcionaban como una gran red informática universal ejecutando un sistema de seguridad muy parecido al blockchain. Pero solo podía hackear el sistema para descargar un bloque pequeño de la cadena, que contenía la información del futuro más probable del día siguiente.

    Dimitri empezó un duro entrenamiento para pulir su Tanatomancia, lo que implicaba más asesinatos. El reloj de Telésforo decidió enseñarle por ser el más talentoso en siglos y porque sentía que el objetivo de Los devotos de Akasha estaba por encima de cualquier código moral, por lo que decidió apoyar a Dimitri en el perfeccionamiento de su técnica y así superar la limitación de su visión del futuro. Durante ese entrenamiento, luego de muchos intentos, Dimitri logró superar la barrera de un día y empezó a explorar las visiones del futuro. Sin embargo, no tenía control alguno en dicha exploración. Debido a esto, tuvo una visión involuntaria pero muy clara y sobrecogedora sobre el futuro del planeta Tierra. En dicha visión se veía a una raza de seres, que el reloj confirmó que eran Los limitantes. Estos invadirían y devastarían la vida en el planeta luego de unas cuantas décadas. También, antes de salir del trance de su visión involuntaria, logró vislumbrar que para evitar dicho futuro necesitaba construir algo en el sol. Pero esa parte de la visión estaba tan borrosa que no pudo definir ni qué debía construir ni cómo hacerlo.

     


Extremos – Verónica Boletta

  • Extremos

    Cada instante
    arrastra su eternidad
    como una sombra.


Líneas, lirios – Crissanta

  • Líneas, lirios

    «Lirios», fotografía por Crissanta.

    Silencio absoluto;
    no me atrevo a quebrarlo.

    Al final, no tengo fuerzas
    para soltar tu mano.
    Tampoco tengo tiempo
    para estrechar el abrazo.

    ¿Qué es el tiempo?
    ¿Una hora, un espacio?
    ¿Un continuo?
    ¿Un momento prolongado?

    Es mi mano en tu mano,
    es un cuarto blanco,
    es un lirio morado.

    Son líneas
    que comenzaron,
    que terminaron

    en una llamada,
    en un primer llanto,
    en un fiero incendio,
    en un arrebato.


No quiero rendirme fácilmente@theyoungQuevedo

  • No quiero rendirme fácilmente

    No quiero saber nada por ello

    de lo inmediato, lo fácil, el paso suave,

    y la acumulación.

    El pelo mojado quiero,

    la carrera loca que trunca el aliento

    y te acerca al abismo.

    Llevarme los árboles caídos sin pudor.

    No me importa ser rechazado

    y pringarme con la risa adherida

    de perseguir un imposible salobre.

    Necesitaba que existiera en algún banco sentada,

    saberlo aunque reme en galeras,

    dentro de su estela iría la nave capitana,

    mientras gano la espalda al futuro,

    sin ensuciar un hálito de la llamada felicidad,

    y por tanto venciendo al tiempo la partida.


Tardedramágico

  • Tarde

    Dieciocho en punto.

    El tren se fue con ella,

    yo llegué tarde.


La carta a García y el viajero del tiempo – Blacksmith Dragonheart

  • La carta a García y el viajero del tiempo

    Como herrero de armas de la mente, también suelo contar historias de increíbles guerreros. El guerrero del que les hablaré hoy es terrícola, así que estoy muy seguro de que ya han oído hablar de él antes.

    Se cuenta que, aproximadamente en el año 1898, en la Guerra hispano-estadounidense, a un guerrero llamado Rowan, literalmente un soldado de guerra, se le encomendó una misión:

    ***

    -Nombre de la misión: «Carta a García»

    -Objetivos:

    1. Llegar a las costas de Cuba.
    2. Encontrar al comandante García, jefe de los rebeldes, oculto en la sierra cubana.
    3. Entregarle a García la carta de parte del presidente de los Estados Unidos.

    ***

    Todos se sorprendieron cuando el soldado Rowan cumplió su misión sin hacer una sola pregunta sobre el paradero de García y mucho menos sobre cómo llegar. Así, todos aplauden la labor heroica de los soldados norteamericanos al liberar a Cuba de España y, más allá de eso, al usar esta historia como látigo alegrador de trabajadores que no reciben capacitación, recursos o al menos información sobre lo que deben hacer.

    El conocido relato dice que él cruzó Cuba de costa a costa solo y a pie, y que encontró a García mágicamente. Pero ahora que tenemos mayor conocimiento, podemos descartar la magia como lo que él usó para realizar esta gran hazaña por sí solo. Otros, con teorías más locas, indican que ya existía contacto extraterrestre y que entregaron a Rowan tecnologías alienígenas. Yo sí creería en seres de otros mundos, pero, fuera de lo que yo crea, ya hoy conocemos que cosas como el área 51 son en realidad áreas clasificadas de pruebas de armas y tecnologías avanzadas que los norteamericanos construyen en secreto.

    Lo más probable es que una de esas tecnologías avanzadas y secretas que los norteamericanos han desarrollado sean los viajes en el tiempo. Pero no desarrolladas en 1898, sino que, los norteamericanos, al recibir viajeros del futuro con tecnologías avanzadas, empezaron a construir bases secretas para empezar a desarrollar estas tecnologías para poder tenerlas en el futuro, paradójico, pero cierto, y eso lo comprueba la hazaña del soldado Rowan, pues no existe otra explicación más que haya usado Google Maps sin conexión para poder andar por Cuba y dar con García, y seguramente usó un jetpack o un aerodeslizador para llegar a su paradero.

    El soldado Rowan. Tinta sobre cartulina, por Blacksmith D.

    ¿Cómo es comprobable esto? Pues hoy en día, cuando se nos encomienda una tarea o misión ya no hacemos tantas preguntas como antes, y nuestros superiores o docentes ya no se ocupan tanto en capacitarnos, sino que simplemente agarramos el teléfono celular o la PC y encontramos todo en Internet.

    Rowan seguramente tenía este poder en sus manos, sino ¿cómo llegaría con García sin hacer una sola pregunta o solicitar recursos? Pero bueno, quizás lo del aerodeslizador o el jetpack sería algo muy loco… o quizás no sonaría muy loco si tuviéramos esa tecnología ahora, así como el Google Maps. Y aún siendo más realistas, de algo están seguros los historiadores: a Rowan lo recibieron los luchadores independentistas cubanos que ya conocían los territorios que ya habían liberado ellos mismos, y ya sabían como llegar a García, es más, seguramente ellos mismos lo llevaron y le dieron toda su hospitalidad.

    Saquen sus propias conclusiones. ¿Rowan sería un súper soldado que nació sabiendo el paradero de García y llegó a pie sin desfallecer gracias al suero que le fue inyectado? ¿O Rowan usó recursos futuristas?… O simplemente los cubanos eran capaces de luchar ellos mismos contra el yugo europeo.

    Quizás pensar en viajes en el tiempo es de locos, pero más loco es creerse realmente que un súper soldado logró tal hazaña por sí solo.


Practicidad – Elvira Martos

  • Practicidad

            Arrestaban a alguien y, en muchos casos, no se volvía a saber de él o de ella. Las tapias de los cementerios amanecían cada vez más agujereadas y teñidas con más manchas rojizas; pero los cuerpos pocas veces aparecían.

    Y las familias no sabían hacia dónde dirigir sus flores, sus respetos, sus rezos o lloros. Siquiera sus maldiciones.

            No sólo asesinaban a sus vivos, sino que a su vez les robaban sus muertos.

    Practicidad (collage y pintura), serie Azules y Rojos, pasado continuo.

    Las pinturas pertenecientes a Azules y Rojos materializan memorias y escenas vividas por supervivientes de la Guerra Civil española y las contraponen y posicionan en su legítimo lugar físico y concreto en la actualidad. Todo acontecimiento se desarrolla y sucede en el mismo espacio solo que en diferentes líneas temporales. Y el amasijo de historias compartidas crea un conjunto de collages de realidades complejas y fragmentadas donde pasado y presente coexisten en una retroalimentación continua.


Duración Verónica Boletta

  • Duración

    Inicio

    ¿Qué orilla desnuda el tiempo?
    En cada grano de arena
    late una promesa.
    Un impulso vaga
    a la deriva
    en el sueño de algún dios.

    Despierta,
    hermano.

    Se han repartido los dones.
    Reclama tu parcela
    de eternidad.

    Despierta,
    humano.

    Despierta
    al

    Fin


A tiempo Poetas Nuevos

  • A tiempo

    Fotografía por Andrey Grushnikov (CC0).

    Siempre camina hacia adelante,
    nadie nunca detiene,
    a veces nos llena de posibilidades,
    otras de recuerdos.

    Un instante se vuelve eterno,
    un momento memorable,
    un segundo lo cambia todo,
    un soplo en vida irrenunciable.

    Te empuja apenas amanece
    o se lanza como cazador,
    tus minutos y horas mueren
    hechos presas de sus dientes.

    Una vez que entiendes la mecánica
    te vuelves sabio y miras
    relojes recién nacidos
    desperdiciando segundos importantes.

    Luego ríes, porque sin darte cuenta
    te hace perder
    el mismísimo señor tiempo,
    lo único valioso.


El número de Dunbar-Machín  jmachineros

  • El número de Dunbar-Machín

    Durante la pandemia del COVID-19, Juan Machín dedicaba mucho más tiempo a las redes sociales que anteriormente, a pesar de haber sido siempre conspicuamente asiduo a las mismas. No sólo subía cotidianamente fotos a Facebook, Instagram, Twitter, Linkedin, Pinterest y su página de artista, sino que conversaba virtual e interminablemente con diversas personas, en especial mujeres que conoció, directa o indirectamente, por medios electrónicos. Aparte de chatear regularmente con Pili, su amante, y algunas examantes que habían devenido buenas amigas, como Hope, Juliana y Wanda, Juan le escribía diariamente a Martha, una de sus modelos preferidas y a quien pretendía desde antes de la pandemia. Otras amigas con las que estaba en permanente comunicación eran Gabison y Camila. Pero no fue sino hasta que conoció a Cristina, una hermosa norteña que se ofreció como modelo para la portada de su libro más reciente, que Machín comenzó a enamorarse y tener amantes virtuales. Con Cristina fue una relación intensa pero fugaz, que acordaron denominar “noviazgo platónico” y terminó en la promesa de Cristina de seguir siendo su más fiel lectora para siempre. Simultáneamente, conoció a Jeannette, una hermosa artista boliviana, de quien hizo numerosos retratos. Le siguió Sumissie, quien le pidió la dibujara para verse a través de su mirada de artista, y que rápidamente se convirtió en su sumisa, cumpliendo diversas tareas eróticas y recibiendo castigos cuando no cumplía. Elena, a quien conoció primero en una foto, enviada mediante Whatsapp por su amigo José Guerra, con la apremiante solicitud de que la dibujase y que, posteriormente, retrató en una sesión de fotos con ambos, de la que terminó enamorado Machín.

    Juan tenía cerca de cuatro mil “amigos” en Facebook, a muchos de los cuales no conocía personalmente, pero eran amigxs de sus amigxs y siguiendo las sugerencias del algoritmo de la plataforma, les había enviado solicitud de “amistad” y había sido aceptado, al tiempo que admitía casi cualquier solicitud que, a su vez, recibía. En principio, por mera transitividad, si no conocemos a una persona pero tenemos amigxs en común, es muy probable que lleguemos a conocernos y nos volvamos amigxs también. Y, a fin de cuentas, de acuerdo a las investigaciones de Stanley Milgram, todas las personas del planeta estamos conectadas, en promedio, a tan sólo 6 grados de distancia. Es decir, yo conozco a alguien que conoce a alguien que conoce a alguien que conoce a alguien que conoce a alguien que conoce a quien sea en el planeta.

    Las personas somos seres sociales, casi por definición. Sin embargo, a pesar de la apariencia que nos ofrecen las redes sociales de que podemos tener miles de amistades, en la práctica la cantidad real de relaciones que efectivamente podemos sostener está limitada por diversos factores. Ya en 1992, el antropólogo Robin Dunbar había propuesto que una persona puede relacionarse, de manera plena en un sistema social determinado, sólo con una cantidad máxima de personas. Este límite depende, según Dunbar, principalmente del tamaño del neocórtex cerebral y la capacidad que tiene de procesar información. Dunbar se basó en estudios con diferentes especies de primates y encontró que todas las especies pueden mantener contacto sólo con un número limitado, formando grupos de un determinado tamaño máximo, correlacionado con el volumen del neocórtex cerebral. Para el caso de los humanos, después de un exhaustivo estudio, determinó que ese número era de 147.8 miembros. Redondeado a 150, obviamente, se le llamó Número de Dunbar en su honor. Un factor clave que también limita el tamaño de los grupos humanos, según propuso Dunbar, es la inversión de tiempo que las personas deben dedicarle a los otros miembros del grupo.

    Las redes sociales aparentemente amplían de manera ilimitada la cantidad posible de relaciones, al facilitar las interacciones de muchas maneras, como el desarrollo de los emoticonos, el recordarnos los cumpleaños, sugerirnos amistades, formar grupos, intercambiar mensajes, realizar videollamadas, permitirnos etiquetarnos, etcétera. Y, tal vez, en plena Era de Internet el número de Dunbar rebase los 150.

    Sin embargo, Machín pudo comprobar que era imposible tener un sinnúmero de amores simultáneamente, por lo que decidió acuñar el número de Dunbar-Machín para determinar el tamaño máximo de una posible red poliamorosa. Retomando la idea central de Dunbar, ese número está determinado por la cantidad de información que es posible manejar y la cantidad de tiempo para invertir a cada relación. Y, habría que agregar, en la rapidez para escribir y pasar de un chat a otro, y de Messenger a WhatsApp. La idea se le ocurrió en pleno chat con Elena, cuando enviaba uno de los cotidianos saludos a Martha y Sumissie le preguntó qué tarea le encomendaba y un nuevo contacto le ofrecía una sesión de sexo virtual y entraba una llamada telefónica de Pili. Probablemente, el número de Dunbar-Machín no podía ser mayor a cinco. Y cuando pasara la pandemia, seguramente, debería ser aún menor.


720 Carlos Quijano

  • 720

    Foto de Benjamin Ellis, “Ambulance in Motion”. (CC By 2.0)

    El ulular de la sirena penetraba el viento, la velocidad del vehículo de terapia intensiva pulverizaba las frías gotas de lluvia que azotaban contra la recién encerada pintura blanca.

    La escena era típica de una ciudad que poco a poco iba tomando un ritmo de vida acelerado; el tipo cayó al intentar abordar el bus en marcha y fue arrollado por un automóvil que rebasaba por la derecha. Cuando los paramédicos llegaron al lugar, la sangre derramada se diluía con el agua de lluvia que lavaba el asfalto y hacía un río de color tinto hasta perderse en la rejilla de la alcantarilla.

    El sujeto se encontraba muy mal, ambos paramédicos se echaron una mirada que lo decía todo: «no lo logrará». Aun así, procedieron a hacer su rutina de primeros auxilios, notaron que difícilmente podía respirar debido a que las costillas rotas habían perforado los pulmones; lo movieron a la camilla. Antes de subir, preguntaron a la muchedumbre, que permanecía en corro alrededor de la escena del accidente, si había algún familiar o alguien que le conociese, pero nadie dijo nada, solo se escuchaban murmullos apagados por el chubasco que arreciaba.

    El agua de lluvia le picaba los ojos, hacía un esfuerzo por fijar su vista, pero todo le daba vueltas como en un juego mecánico del parque de diversiones, intentó mover la mano derecha e inmediatamente sintió un aguijón en su costado. Por alguna extraña razón pensamientos referentes a las líneas del tiempo llegaron a su cabeza. Aunque estaba aturdido quiso pensar con claridad acerca de ello.

    —Quédate quieto, empeorarás las cosas, no te muevas o dañarás más tus pulmones —le decía el paramédico.

    Trató de entender aquellos sonidos, pero por algo que no sabía, escuchaba la voz como un disco en un tornamesa antiguo al que se le ha puesto una velocidad diferente a la indicada.  Advirtió que traía una mascarilla de oxígeno y de golpe recordó. No encontraba un taxi libre para trasladarse al auditorio en donde lo esperaban. Iba a participar en una conferencia acerca del tiempo-espacio.

    Su teoría versaba acerca de las cuadrículas del tiempo, sí, era eso. De cómo el número de intersecciones de esas cuadrículas estaba determinado por el tiempo de vida: eran tantos cruces como personas, lugares y situaciones se presentaban a lo largo de la existencia. Entonces, cuando se evitaba un cruce, se desdibujaba todo el esquema de las cuadrículas provocando incidentes como el que ahora estaba viviendo.

    En 720 universos, en donde el tiempo tenía el mismo número de denominaciones, estaban ocurriendo eventos muy parecidos.

    En uno de los universos había un hombre que amaba a una hermosa mujer; a la que le procuraba amor, a la que entendía en todo momento, a quien comprendía en sus días de luz y aguardaba sereno en las noches de oscuridad.

    En aquel otro universo habitaba un hombre que siempre fue paciente con su mujer; que no hablaba de más; que solo decía lo que tenía que decir cuando era prudente; era el niño que jugueteaba con sus manos; que besaba sus dedos siempre que podía; era aquel que masajeaba sus pies en una tarde de sábado sentados en el sofá; era quien le hacía reír con sus disparates hasta en el momento más romántico. Era quien le dejaba ser quien verdaderamente era, sin poses, sin modelos. Era aquel hombre que no cerraba los ojos durante la noche solo para verla dormir.

    En otro universo era un hombre que disfrutaba pasar horas enteras sin hacer nada, solo conversando o tomando un café en algún establecimiento de la ciudad; quien siempre llevaba un libro en la mano y sentía que el mundo era pequeño a cada vuelta de página.

    En este universo era quien en esa tarde lluviosa se había perdido en el laberinto de unos ojos claros, como un presagio, como un presentimiento de no volverlos a ver. Era, a final de cuentas, todo lo que ella había querido, todo lo que ella había imaginado, todo aquello por lo que lo había amado.

    Estos hombres eran tan parecidos, pero cada uno existía en un universo y en una cuadrícula de tiempo diferentes.

    Y todos se estaban muriendo.

    —Apaga la sirena. Declarado muerto a las 19:41. No hay pulso. Dejó de respirar —dijo el paramédico las palabras como la línea de un guion.

    Los organizadores del evento, cuando vieron que el conferencista no llegaba, hicieron ajustes para que se cubrieran los tiempos.

    Aquel hombre, juntos con otros 719, en breves instantes se convirtieron en ausencia de vida, en relleno para una fosa común.

    La ambulancia disminuyó la velocidad, la lluvia no dejaba de caer, era una tarde triste, con un tiempo demasiado triste para morir.


Vital Verónica Boletta

  • Vital

    (Te) Ahorramos.
    (Te) Despilfarramos.

    En el pulso,
    nuestro crédito.

    Tu paso
    nos marca con esmero
    de muerte.

    ¿Existirías sin nuestra medida?


Podría ser amor Gema Albornoz

  • Podría ser amor

    Podría ser amor

    el tiempo bailando

    en tu reloj.

    Moviendo manijas y destinos

    o recogiendo madrugadas

    o piedras del río.

    Acumulando historias,

    lugares, cantos o mitos.

    Podría ser una declaración de amor

    que el tiempo transcurra

    y lata el corazón.


Cronopio esmeralda Fabio Descalzi

  • Cronopio esmeralda

    Tiempo de pasar,
    momento de cultivar,
    hora de regar.


    Un reloj pulsera caído en desuso se acuna entre el follaje de las plantas rastreras en un patio montevideano, como vestigio de un duende travieso que todavía pulula por los parques.


Historia rosa en septiembre dramágico

  • Historia rosa en septiembre

    Juan murió en abril, un día cuatro a las cinco de la mañana, minutos antes del amanecer.

    De haber vivido quince minutos más, Juan podría haberse ido con el sol.

    La madrugada en que él falleció, el tiempo se detuvo para mí.

    Vivo en un eterno sábado sin luz. Sin fiestas. Sin alegrías. La primavera nunca terminó y, aunque eso podría encantar a cualquiera, yo ya no veo encanto en ningún lado. La tierra se sigue moviendo y, sin embargo, yo sigo en el mismo sitio.

    Los noticieros dicen que ya es septiembre, que la primavera acabó, que ganamos la guerra (¿cuál guerra?), que el virus no cesa y que la economía está enferma. Pero yo sigo en abril.

    Desde que Juan se fue, no volvieron los amaneceres. Todo es noche y oscuridad. La familia y los amigos se preocupan por mí. Dicen que moriré si no me alimento bien. Yo no tengo hambre. Nada me tiene sabor. No se dan cuenta de que ya no estoy viva, ¡morí de tristeza y soledad hace casi medio año!, aunque todavía me vean aquí, aunque me sigan leyendo, aunque me escuchen respirar.


Viajeros letrasyvidas

  • Viajeros

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    Imagen: Slava Bowman

    Callas. Existes solamente en la quietud de este universo silencioso. En ese tiempo donde vuelo, lejos del bullicio de una multitud sin brújula que atraviesa mi alma transparente tratando de llevarse tu color, tu risa, mi sueño.

    Duermo. En ese espacio cincelado de locura siempre te encuentro, cerca o lejos, ayer, mañana o siempre… Y cuando llegue el día no despertaré, habito esa mirada perdida entre el amor y la dicha.

    Respiras. En cada curva de esta piel verás crecer un jardín infinito. Imagino el aroma que desprende tu beso, esa flor que desnuda mi cuerpo.

    Sueño. Soplaré esta nube maldita del calendario, mojando de lluvia los días en que no estás, dejando una marca en cada paso donde te pienso. Para que no te pierdas, para que se escriban las hojas de este corazón.

    Somos viajeros atrapados en una coincidencia llamada tiempo. Te veo y no sé dónde estás. Te quiero y ya no importa.

    Soy de este lugar vacío, sin mapa y sin destino. Sin ti.


Alone Roberto Cabral

  • Alone

    Alone


Imagen de fondo: «Tiempo», imagen derivada de «Selective focus photo», de Aron Visuals en Unsplash (CC0).


TIEMPO (ENTRESALTO)

La humanización del tiempo (reflexión)Melanie Flores Bernholz

  • La humanización del tiempo

    Por: Melanie Flores Bernholz

    «Si diérase la ocasión en que usted y yo coincidiéramos ser a ser y sintiéramosnos piel a piel, si ciertamente diérase tal ocasión, no sabría si bien honrar su presencia con lirios y manjares o bien afilar mi lanza para cometer ya sabe usted cuán cruel imprudencia. Pues, aun habiendo sobrellevado cada uno de mis días vividos acompañada de usted, he de confesar que no termino de simpatizar con su apariencia.

    »Me es usted fiel, me es usted doblemente más fiel que mi propio nombre. Bien parece el amante perfecto. Pero igualmente fiel le es a tantas y tantos otros miles de miles, ¡he visto cuánto gusta de aviejar el cabello de cualquier dama o caballero que pase frente a la estancia suya! Lo descubrí coqueteándole a mi hermana mayor y a mi abuela Amanda, también al viejo Rachid que vive al otro lado del mar y a la flor rosa que planté en mi jardín junto a unas setas que quedaron algo decaídas tras darle la bienvenida a su nueva compañera. Definitivamente, se cree usted el donjuán más refinado de los donjuanes.

    »Yendo a ignorar esos aires altaneros suyos, le propondré que se asome a mi terraza, para tomar una o dos copas de vino y ¿por qué no aprovechar la ocasión y almorzar algún que otro plato combinado, acompañado de un jamón ibérico o, si usted lo prefiere, de un queso francés? Le digo pues, engalánese debidamente para mí, ¡yo haré igual para usted! Ajústese la corbata, plánchese la camisa y arréglese el pelo. Échele cuanta imaginación pueda y dele forma a ese andar suyo, y perfúmese el cuello, para que todos y todas puedan seguirle el rastro y verlo aquí sentado conmigo, platicando sobre asuntos irrelevantes, asuntos referentes a las tareas de hogar o referentes a las dudas sobre qué chal ponernos en la próxima misa de domingo, sin olvidar los chismorreos que nos llegan de las señoras adineradas de la calle de San Lúcar.

    »No obstante, tengo entendido que está usted falto de oída. Vayamos pues a darle dos orejas, orejas de esas que tienen los vivos y también los muertos a los lados de sus cabezas. ¡Además, nariz y dientes! ¡Y boca! Pero boca de un labio nada más, no vaya a ser que aprenda usted a silbar y me trate como a perra.

    »Dicen que es de carácter relativo, que cada cual lo siente a usted de manera distinta. Permítame entonces averiguar, si el anciano que vive bajo aquel puente extraño de Londres lo siente áspero o quizá esponjoso o si esa amiga mía o aquella otra prima mía de Jalisco lo sienten frío, caliente o ardiente. Además, dudo mucho que alguien lo vea de color negruzco y otro alguien de color azulado. Que alguien lo saboree y piense estar disfrutando de un postre dulzón y, en cambio, otro alguien piense estar comiendo un guiso con ajo y cebolla. Que alguien lo oiga y crea escuchar la sinfonía tan conocida de Beethoven y otro no oiga sino silencio, o que este mismo lo huela y sospeche estar respirando el aire de un rosal, y que el otro alguien del guiso perciba un olor más bien aliáceo, que no sería de extrañar. Con lo cual, tampoco debe usted ser tan relativo como todos dicen.

    »Sepa que yo lo siento a usted muy pesado, pues sin pedir permiso anduvo por la hechura mía, desproveyéndome de cuanta juventud poseía. Pero sepa también, que dejando de lado mi enfado y pasando por alto que arrasa consigo cuantas caras, viñas y selvas se encuentre en su camino, estoy decidida a derribar la mala fama suya. Quiero que cuantos humanos, flora y fauna posea el universo, consideren cuán poco sentido tendría su existencia sin usted, pues despuebla y repuebla los campos y bosques con conejos y pinos respectivamente, y a las mujeres y a los hombres nos une al no permitirnos sentirlo con ninguno de nuestros cinco sentidos».

    El tiempo, le temps, o tempo, die zeit… Es evidente que, desde el punto de vista fisiológico, ningún ser es capaz de palpar, ver, saborear, oír u olerlo y es de extrañar que, aun así, su existencia nunca haya sido cuestionada. Parece impensable poner en duda el paso del tiempo. Esto se debe, en parte, a que el ser humano realmente es testigo de la fuerza arrolladora con la que el tiempo actúa sobre toda materia viva e inerte.

    Con su paso, por ejemplo, deja el cuerpo del hombre manchado, arrugado y marcado por tantas otras incontables dolencias, para finalmente entregarlo a la irremediable muerte, una muerte más que necesaria para que el propio tiempo perdure en el tiempo, porque de no haber cambios en el estado de la materia, este dejaría de existir tal y como se le concibe a día de hoy. Parece tener el mismo instinto de supervivencia que la especie humana y cualquier otra especie de animal o de planta que luche por sobrevivir y mantener su puesto en el orden natural de las cosas.

    Por alguna razón desconocida, el ser humano le teme a la muerte y, en consecuencia, evita todo tipo de envejecimiento. Resulta ser el hombre una rigurosa combinación de ingenuidad y egocentrismo, pretendiendo controlar el tiempo para apropiarse de una vida eterna. Desea domar lo indomable, mas olvida que el tiempo siempre seguirá su curso natural, independientemente de cuánto esfuerzo invierta en manipularlo según le convenga.

    Francamente, cuando deje de verlo como enemigo y de querer avanzarlo, retrocederlo, encogerlo, ensancharlo, estrecharlo o rasgarlo, cuando acepte definitivamente que no hará evolucionar el tiempo en su forma y que no le alcanzarán jamás las palabras de la lengua humana para tratar de explicar un asunto tan poco tangible y que tampoco habrá fórmula matemática capaz de describir su más pura esencia, cuando acepte eso, entonces el ser humano será capaz de hacer las paces con el paso del tiempo y no temerle más a la muerte.

    Es preciso no olvidar que, en cierto modo, quien hace y mantiene con vida al hombre es el tiempo, pues si no fuera por él, no existirían el recordar, el soñar ni el inventar de pasados, presentes y futuros…, cualidades meramente humanas y habilidades más que indispensables para sobrevivir a los estragos e infortunios que le son deparados al ser humano a lo largo de la vida por su propia naturaleza.

    Recuérdese, entonces, que sin el tiempo no sería imaginable tener conversaciones tan imposibles como la presentada al principio, inventadas y escritas por puro gusto y divertimento. Aunque pensándolo bien, quizá algún día, tras mucha paciencia y perseverancia, la humanidad logre humanizar al tiempo y darle vida, dotarlo de cinco sentidos, y poder zanjar un trato con él de manera amistosa.

     


Manual del vida de un instante (reflexión) – Klelia Guerrero García

  • Manual de vida de un instante

    La primera aspiración que el autor del poema Quiero ser presenta ante su amor e inspiración es: «ser […] algo más que un instante».

    Este poema me removió el ser desde nuestro primer encuentro; sus efectos son incluso más poderosos con el pasar del tiempo. Hoy, casi quince años más tarde, resuena también más fuerte una de las preguntas que su lectura me dejó:

    ¿Qué es y cuánto dura un instante?

    En medio de una normalidad con comida y bebidas instantáneas, fotografías más que instantáneas, en la que incluso las relaciones se pueden conseguir de formas «instantáneas», la idea más difundida de un instante está relacionada con inmediatez, rapidez y facilidad. Sin embargo, en mi interpretación del poema su concepto va un poco más allá…

    Una de las versiones más «pequeñas» de un instante es, tal vez, semejante al espacio de tiempo que se genera entre la inhalación y la exhalación. Pero desde esa pequeñez, cada instante tiene un poder enorme, capaz de dictar los ciclos de los más de 30 billones de células que conforman un cuerpo humano promedio simultáneamente y, a través del cuerpo físico, regular incluso el flujo de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones. De esa forma, se convierte en una de las mejores representaciones del poder de lo sutil.

    Más allá de su duración, muchos instantes pasan desapercibidos al distraernos con el pasado o el futuro, mientras que otros llegan a cambiarnos la existencia. Entre estos últimos, hay formas evidentes como al ganar la lotería o al ser arrollado por un coche; las hay también más esquivas, como cuando un momento «ajá» sale a nuestro encuentro. Lo anterior es sólo una proyección de lo que ocurre en otros elementos de la naturaleza, con instantes decisivos como aquel en que un líquido alcanza su punto de ebullición y se convierte en vapor, o cuando se condensa y pierde su fluidez. Sin importar si esos nuevos estados son temporales o permanentes, la transición seguramente deja su huella, y el poder del instante vuelve a manifestarse, ahora más allá de la sutileza.

    Al indagar entre los instantes favoritos de mis días pienso en puestas y salidas de sol, y observo que su magia se extiende tanto como me he permitido disfrutarlos: pueden ser tan cortos como la sonrisa que me despierta el reflejo rojizo de su presencia, o tan largos como las cadenas de memorias a las que los asocio.

    En escenarios menos agradables, como situaciones cercanas a la muerte, muchas personas afirman ver su vida transcurrir en un instante con las denominadas experiencias de revisión de vida. Quienes las han vivido manifiestan que en ese «estado» se pierden los límites de tiempo y espacio de la forma en que los conocemos, percibiendo cada «evento» como un microsegundo o como mil años, como ambos y ninguno a la vez. Sin ir a tales extremos, hay quienes al entregarse a etapas de autodescubrimiento, de amor o incluso de dolor, hacen de estas experiencias sus fuentes de inspiración y logran derribar también el concepto de instante como expresión de tiempo o espacio, hablan de versiones infinitas y poderosas, aún al ser conscientes de que son al mismo tiempo solo un punto en su camino.

    Al cambiar el lente tiempo/espacio, la humanidad misma parece haber durado tan solo un instante. Por ejemplo, Carl Sagan, en su calendario cósmico, escala el periodo de vida del Universo (13800 millones de años) a un calendario anual (365 días); de ese año, toda la historia de la humanidad estaría comprendida en los últimos 21 segundos del 31 de diciembre. En términos de superficie, si el calendario cósmico se escala al tamaño de un campo de fútbol, él estimó que toda la historia humana ocuparía un área equivalente al tamaño de su mano.

    Entonces, me llevo la idea de que realmente no importa cuánto dure un instante, ni cuántos instantes componen mis días; lo que importa son los lentes con los que los vea y la perspectiva con la que los viva. Cuando lo instantáneo, la velocidad y la cantidad se nos vendan como las únicas formas de vivir, recordemos que lo que ganamos en distancia lo podemos perder en disfrute; cuando el contexto nos invite a superponer o separar la conciencia individual de la social, pensemos en cómo se sentiría realmente si no hubiese un todo, una familia o un motivo superior en nuestra existencia; y, cuando le estemos regalando demasiado poder a las comparaciones, recordemos que la necesidad de demostrar es un invento nuestro y que, como tal, lo podemos rediseñar… ¡No al revés!

    Los invito a percibir la vida como un instante, no para correr más o tratar de hacer más, sino para aprovecharla y abrazarla desde su fugacidad y fragilidad, del mismo modo que valoramos una fotografía por representar un fragmento de tiempo que no volverá. Que su brevedad sea un canal para centrar nuestra atención en el aquí y el ahora, para vivir más allá de los miedos y reinventar nuestros lentes cuando no funcionen más. Los invito a ser un instante, viviendo el poder desde la sutileza y liberándonos de conceptos y medidas externas.


Imagen de fondo: «Tiempo», imagen derivada de «Selective focus photo», de Aron Visuals en Unsplash (CC0).


#REVERSODELTIEMPO

Tiempo – Jonathan Díaz

  • Tiempo

    Por: Jonathan Díaz

    Tiempo es el silencio del mundo cuando estoy frente a ti.
    Tiempo es el testigo de las cosas que digo.
    Tiempo es la inesperada coincidencia de cada encuentro.
    #ReversoDelTiempo es lo que menos deseo cuando al fin puedo contemplar tu mirada.
    Tiempo es lo que no pasa mientras te espero.
    Tiempo es lo más escaso que hay cuando nos vemos.
    Tiempo es lo que sobra cuando tengo ganas de verte.
    Tiempo es mudo para responderme cuando me pregunto dónde estarás.
    Tiempo es hablador y me entretiene cuando trato de recordar tu sonrisa.
    Tiempo es lo que necesito para conocerte. Tiempo es lo poco que tengo para conocerte.
    Tiempo es el que no quiere decirme cuándo serás mía.
    Tiempo es lo que no aproveché para hacer lo que tenía que hacer desde que te vi por primera vez.


Psicoscopía – Donovan Rocester

  • Psicoscopía

    Cierto día, un hombre se encontró un extraño objeto mientras volvía del trabajo. Al acercarse a él, se percató de tres cosas: que era un reloj, que en él se reflejaba el cielo y que no tenía manecillas. Esto extrañó mucho al hombre que, pese al mal presentimiento que tenía, se acercó a recoger el reloj. En cuanto lo tocó, sintió que una fuerte corriente eléctrica lo recorría. A la dolorosa sensación le acompañaban fuertes visiones de muchas personas con el mismo reloj en sus manos, en diferentes lugares y épocas diciendo todos la misma frase: «dentro de cada objeto se oculta el #ReversoDelTiempo». Luego de aquella intensa experiencia se desmayó y fue encontrado por sus familiares a unas cuantas calles de su casa.

    Tres días después, despertó. Se dio cuenta que, al tocar la cama con sus manos, venían visiones a su mente de todas las personas que habían estado en contacto con ella. Descubrió allí que su esposa lo engañaba con el profesor de música de su hija. Consternado, fue a la habitación de su hija y tocó su mochila. Las visiones provenientes de la mochila le permitieron saber que ella planeaba suicidarse lanzándose de un risco ese mismo día. Preocupado, y sin decirle nada a nadie, se dirigió hacia el risco para buscar a su hija. No conocía el lugar exacto, pero cada cierto tiempo se agachaba para tocar el suelo y así saber, gracias a las visiones, quién había caminado por ese sendero. Finalmente, perdió el rastro de su hija.

    Entre la maleza encontró la colilla de un cigarrillo y la tocó. Su hija, antes de lanzarse, se fumó ese cigarrillo y pensó en todo aquello que la atormentaba; por lo que dichos pensamientos quedaron impregnados en él. Cuando el hombre terminó de examinar el cigarrillo, comprendió los motivos de su hija y se lanzó del risco también. La familia reportó ambas desapariciones la misma semana, pero no encontraron los cuerpos sino hasta después de seis meses.


A destiempoMayté Guzmán Mariscal (ahuanda)

  • A destiempo

    Cuando era niña
    no entendía qué era un magnicidio
    ni sabía lo que representaba una guerrilla
    en pleno siglo XX.
    Tampoco existía en mi imaginario
    la balanza comercial de un país
    y los tratados comerciales.

    Cuando era niña,
    en el anverso y el #reversodeltiempo
    la memoria lo cambia todo;
    antiguamente los médicos pensaban
    que las sangrías lo curaban todo
    después de años y años de sangrías
    —en absoluto terapéuticas—
    espero que México se cure pronto,
    muy pronto.


Desde el reverso – Roger Farrera (dramágico)

  • Desde el reverso

    Cuando pienso en ti y no estás a mi lado, recurro al #ReversoDelTiempo para volver a  estar rodeado en tus brazos, para regresar al placer de tus piernas amarradas a mis caderas y al sabor de los desayunos dominicales, que fueron nuestra costumbre en la cama.

    En el reverso del tiempo, desde donde todo es observable, veo nuevamente todos los besos que nos dimos. Los cuento. Los revivo. Vuelvo a  las cervezas y a los cigarrillos.

    Desde aquí, veo las tardes lluviosas, siento el aroma de las cafeterías y sonrío por cada una de tus sonrisas al escucharme decir tu nombre. Vuelvo a tus manos, a tu boca, a tu miel. 

    Desde el reverso del tiempo te observo y cuento los días que faltan para fumar contigo, desnudos, otro cigarrillo más.


Inversa Crissanta

  • Inversa

    Fotografía por Crissanta.

    En el #ReversoDelTiempo,
    las cosas se mueven en sentido inverso:
    primero estallan y luego van decreciendo.

    Primero uno muere
    y luego va viviendo.
    Primero nos amamos
    y luego nos vamos queriendo.

    Las flores abiertas
    se transforman en semillas.

    El polvo se aquieta
    y luego se arremolina.

    Los cuerpos que se aman
    se alejan al tacto
    de una mínima caricia.

    Las más profundas heridas
    primero cicatrizan
    y luego se limpian.

    Las confesiones del alma
    se vuelven pláticas del día a día.

    El amor que incendia
    se revierte a
    brasas.

    Y el llanto que no para,
    a lágrimas heladas.

    Y el tiempo de vida
    en vez de acortarse
    se alarga.


Soy un desierto Anauj Zerep

  • Soy un desierto

    Por: Anauj Zerep

    En el #ReversoDelTiempo fui un vasto campo de rosas, lirios y orquídeas.
    Su aroma era fragancia de amor.
    Mi fuerza interior era como roca fuerte, grande y poderosa,
    parecía que nada me derrumbaba.
    Llegó el viento del desprecio, convertido en tormenta, me fraccionó.
    Y de las fracturas brotaba el agua de mi interior.
    El manantial se secó, el desierto se formó.
    En mi mundo solo hay dunas de dolor,
    he perdido tu amor.
    Las cactáceas abundan y sus espinas aumentan el dolor.
    Hoy, no hay sol, no hay calor, solo frío que hiela el alma.
    Es una tormenta, no hay calma.
    Ráfagas de viento helado azotan los pequeños brotes que se niegan a morir.
    Soy un corazón desierto, un alma desolada en espera de la lluvia que me haga renacer.
    Renaciendo mi ser, floreciendo en la ternura de un amor inmarcesible.


El eterno retorno Juan Machín (jmachineros)

  • El eterno retorno

    La Historia no tiene final.
    Ilya Prigogine

    El profesor Juan Machín salió pensativo del armatoste humeante, tomó un libro de cuentos y se arrellanó en su sillón, mientras lo hojeaba. Machín reflexionaba acerca del tiempo, preguntándose como San Agustín, «¿Qué es el tiempo? ¿Quién puede explicarlo fácil y brevemente?».

    El problema del tiempo siempre había preocupado e intrigado al profesor Juan. En su niñez, por ejemplo, quedó profundamente impresionado con la novela The Time Machine, de Wells. De adolescente se la pasaba estudiando la teoría de la relatividad y a Samuel Alexander; leyendo a Kant y admirando a Borges. Estudió la carrera de físico y su tesis versó ineluctablemente sobre el tiempo. Escribió un libro que alcanzó fama mundial: Prolegómenos del estudio analítico del tiempo.

    Después, se dedicó por completo a la construcción de una máquina para viajar en el tiempo. El profesor Machín había leído un cuento, El eterno retorno (precisamente en el libro El Amor, la Muerte y el Caos. Ecuaciones de lo imposible, que estaba hojeando en ese momento), que le hizo caer en la cuenta de que el núcleo del problema residía en la existencia de una, por así decirlo, flecha temporal. En otras palabras, en el hecho empírico de que el tiempo solo parece seguir una dirección: del pasado hacia el futuro; es irreversible y no existe simetría entre el ayer, el hoy y el mañana, entre lo que es, lo que fue y lo que será, como tampoco hay simetría entre derecha e izquierda (a fin de cuentas tenía razón Kant, según demostró el experimento de Chen Ning Yang) y como probablemente no existe simetría, según postuló Alfvén, entre materia y antimateria.  Las simetrías son marcos de referencia que la mente le impone a la realidad, por ello le son tan queridas al ser humano (por eso, también, unos ojos simétricos como los de Cristina son tan bellos) y las busca por doquier. Sin embargo, el universo no se somete a los marcos caprichosos que el hombre intenta ajustarle y siempre los supera y los hace añicos. Ya Bergson había demostrado que la mente es incapaz de entender a la vida y, por lo tanto, al tiempo.

    En el cuento El eterno retorno, el profesor Juan había encontrado, no obstante, la posibilidad de que, a fin de cuentas, sí existiera simetría temporal; pues en el cuento se argüía que el tiempo no puede dar marcha atrás debido a ciertas características de las ecuaciones de transformación que Einstein aplicó en su teoría especial de la relatividad. Esas características contradicen nuestra lógica, si consideramos la posibilidad de invertir el curso del río, de Heráclito. Pero, razonó el profesor Machín, toda la teoría de la relatividad (y la mecánica cuántica) contradice nuestra lógica. Por eso, el profesor construyó un aparato, no para viajar al futuro (según la relatividad especial, el único viaje posible), sino al pasado.

    Tardó cuarenta años en concluir su obra, a pesar de que la idea era simple: con espejos y antimateria lograr una violación del teorema CTP y, con la ruptura consiguiente de simetría entre el pretérito y el porvenir, buscar en los procesos bioquímicos una alteración de la entropía del sistema, haciéndola negativa. Estaba seguro de que funcionaría; decidió probarla al fin. Dejó el libro a un lado y programó la máquina para viajar a unos diez minutos atrás (la máquina necesitaba grandes cantidades de energía y por ello debía probar con un lapso muy pequeño), y se acomodó en el interior del artefacto. Dio vuelta a la perilla de encendido y los reactores comenzaron a funcionar, se produjo la antimateria necesaria. La violación de la segunda ley de la termodinámica se logró perfectamente. El profesor Juan Machín salió pensativo del armatoste humeante, tomó un libro de cuentos y se arrellanó en su sillón mientras lo hojeaba. Machín reflexionaba acerca del tiempo, preguntándose como san Agustín, «¿Qué es el tiempo? ¿Quién puede explicarlo fácil y brevemente?».


Reverso del tiempo José Ganuza (DistopiaUtopika)

  • Reverso del tiempo

    ¿Existe algo/alguien en el #ReversoDelTiempo?
    Un día saludé a mi sombra y ella me tendió la mano.
    El tiempo se disipó y me convertí en nube.
    Soñé con mil formas y tormentas,
    olisqueé el sol y acaricié la luna.
    Viví aventuras sin moverme y sin que nada se moviera.
    Solo era en esta nueva era una nueva nube sin tiempo que me exigiese andar.
    Conocí el bien absoluto y un mal eterno sin consecuencias ni efecto mariposa.
    Todo era sin ser.
    Existí sin de verdad hacerlo.
    Me di cuenta de eso, de que el tiempo jode todo, pero a la vez lo cambia.
    Volví a ser yo,
    con errores ni buenos ni malos,
    solo errores que mutan como camaleones en los ojos de quien los mira.


Guayacancito: Carta al futuro (monólogo) Nevel Marcano

  • Guayacancito: carta al futuro (monólogo)

    En el #ReversoDelTiempo, frente a un estado pandémico de prolongada existencia, en mis desvelos por el bienestar de hombres y mujeres de mar que siempre van conmigo, confluyen narrativas, anécdotas de relevante preocupación hacia la interioridad del sentir, del ser y la continuidad de su existencia. Historias que describen, definen y cuestionan vidas, seres y sentires, a través de las cuales cada uno, en absoluta diáfana expresión de libertad, quiere ser oído, tomado en cuenta y mostrar su razón.

    Desde la lejanía en tiempo y espacio, con los pies sobre la tierra, temeroso del infortunio y naufragio en la inmensidad y soledad del mar, no puedo más que expresar mi gran preocupación, mis angustias ante la adversidad y la visión intuitiva de un mundo futuro, caótico, donde la desesperanza y el malestar social son la peor amenaza, el enemigo a vencer, detonantes y definitorios de un mundo con estados e institucionalidades inexistentes.

    Ante la calamidad, miles de razones incuestionables se pueden esgrimir, se pueden tener, que ofuscan la visión del mundo en gestación. Mundo, que la experiencia científica, el devenir histórico y la intuición poco escuchada, menos entendida, silenciada o desechada por mezquinos e indignos intereses, describen y definen como caótico, de proyección y pronósticos devastadores para toda la humanidad.

    En la inocencia e ingenuidad de la vida, de conocimiento del mundo y las relaciones de interés y dominios estratégicos, hegemónicos, la humildad en hombres y mujeres de mar, a lo largo de nuestra historia, siempre ha sido su mayor fortaleza, su mayor riqueza; el ostentar fortunas inexplicables su peor debilidad. De pesadumbre y gran tristeza, como derrota personal, la observancia de un extendido analfabetismo funcional, inducido, que conduce a la ignorancia e ineludiblemente al fracaso de la humanidad, del conocimiento científico y cultural. ¡Vacúnate!


Les feullies mortes Susana Romero

  • Les Feuilles Mortes

    El #ReversoDelTiempo danza escondido,
    se cuela por las rendijas, agazapado,
    se funde con rayos de sol,
    se moja con la lluvia.

    Pero ellas, las hojas, no esperan,
    se sueltan,
    se caen,
    se deslizan,
    se contonean,
    se retuercen,
    se estampan en la arena.

    Sin dar explicaciones, se esparcen, ocupan copiosamente las calles.
    Fecundan las esquinas despobladas de viandantes.
    Reinas absolutas, roban protagonismo a los árboles y nos recuerdan aquello de lo que hemos sido despojados.

    Es el caminar del otoño,
    es la pausa acompasada,
    la violencia soterrada de la falta de certezas.
    Ellas, las hojas, saben,
    despliegan sus nervaduras y se alzan altaneras.
    Ellas sí saben.


Calle de la soledad Mayté Guzmán Mariscal (ahuanda)


Polvo de estrellas en un reloj de arena y cielo Enrique Morte (eldesvandemispalabras)

  • Polvo de estrellas en reloj de arena y cielo

    Caen las plumas de los árboles,
    desciende infame el polvo
    de su reino celestial,
    envuelto en un manto de nubes,
    borrascosas; no iba a dejar lejos
    la tormenta.
    Las agujas del reloj se detienen,
    el #ReversoDelTiempo se muestra
    y parecen no salir las cuentas.
    Despiezado, el universo
    no parece tan vasto
    y decido moverme por su espacio
    al tiempo que escondo piezas
    en mis desgastados bolsillos;
    siempre quise llenarlos
    y no podría hallar nada mejor
    que el firmamento
    de esta noche clara,
    de luna llena, ruborizada,
    encandilada por las bellas palabras
    de este viejo huidizo
    que aprovecha el momento
    para aislarse del tiempo…
    y volverse eterno.


Mamá Tina Roger Farrera (dramágico)

  • Mamá Tina

    Últimamente, mi abuela tiene por pasatiempo practicar el #ReversoDelTiempo.
    Realmente no sé si es a propósito o en contra de su voluntad. Ella tampoco lo sabe.
    Ella viaja al pasado, cinco años, treinta y cinco o a cuando era una niña y, poco a poco, se va quedando ahí.
    Mi abuela siempre ha sido una mujer muy sonriente, a pesar de los golpes que la vida le ha dado y, en esta nueva etapa de su vida, sigue sonriendo (aunque no siempre sabe por qué).

    Yo amo a mi abuela, mi mamá ama a mi abuela y toda la familia la ama. Por su parte, mi abuela nos ama, aunque a veces se comporte como si no, aunque a veces no se acuerda que sí.


DeleteRoger Farrera (dramágico)

  • Delete

    Vete. Aléjate de mí, que no quiero volver a verte. Me haces daño, me hiciste daño y, si no te largas, me harás más daño.

    Ríndete. Destruye los recuerdos que te atan a mí. Busca a la salada de tu exnovia, haz una vida con ella, pero no me vuelvas a llamar.

    Escúchame bien: no eres nada, no soy nada y no volveremos a ser nada. Lamentablemente para mí, no hay botón de delete en esta vida, ni opción de hacer el #ReversoDelTiempo que me posicione en esa tarde de abril, en la que no tenía fuego y tú te acercaste a encender mi cigarrillo.


¿Nacen o mueren los días? Klelia Guerrero

  • ¿Nacen o mueren los días?

    Dentro de las melodías,
    por larga que sea la pausa,
    no es destiempo, tiene causa.
    Con tus pausas me decías:
    ¿nacen o mueren los días?
    ¡No importa! No es contratiempo.
    Y hasta un #ReversoDelTiempo
    me obsequiaste con pericia,
    como a la curiosa Alicia
    en el cuento de hace tiempo.

    Al conectarme a tu cable,
    fui niña y adolescente
    en el país de mi mente…
    y reviví lo impensable;
    y anhelé lo inexplicable.
    Por la expansión de conciencia
    que me deja su vivencia,
    al que pensé mi adversario
    —mi último aniversario—
    hoy le hago una reverencia.


Los niños de las manecillas Melanie Flores Bernholz


Puertas de la oscuridad Julia Moral (desmoral)

  • Puertas de la oscuridad

    Por: Julia Moral

    La oscuridad tiene puertas imperceptibles… se desvanecen al abrir los ojos y tenues quedan unos segundos en mi memoria. El #ReversoDelTiempo se hace invisible hasta que en el sueño me acerca de nuevo a las puertas del otro tiempo.


La impresora de huevos – Blacksmith Dragonheart


Nefasto – Roger Farrera (dramágico)

  • Nefasto

    Dejé de fumar cuando me casé. Cada cigarro, un martirio: siempre la primera chispa del encendedor las traía de vuelta y, siempre, el vacío de sus ojos me decía «muérete». Era horrible. Me casé para ser feliz. Por eso ya no fumo, por eso ya no mato. El #ReversoDelTiempo es nefasto.


Reverso del tiempo – Benjamín Recacha

  • Reverso del tiempo

    En el #ReversoDelTiempo, el viento empujaba las nubes sobre las montañas. Las cascadas rugían salvajes y los bosques cubrían las laderas. La lluvia calmaba la sed. Las flores pintaban los valles, e insectos y aves cantaban. En el reverso del tiempo, la vida.


Primera prueba – Donovan Rocester

  • Primera prueba

    Un voluntario se ofreció a probar la máquina del tiempo. Al viajar, ocurrió un desperfecto. En lugar de llegar al futuro, el voluntario quedó atrapado permanentemente en el #ReversoDelTiempo, donde solo se pueden ver los eventos, pero no interferir en ellos.


Las listas como máquinas del tiempo – Roger Farrera (dramágico)

  • Las listas como máquinas del tiempo

    Las listas como máquinas del tiempo. Y a propósito de ellas:

    *Reloj
    *Delorean
    *Calendario
    *Posicionamiento del sol
    *Astrolabio
    *H. G. Wells
    *Corporación Cápsula
    *Todas las noches en que no estás a mi lado.

    En cada punto, un #ReversoDelTiempo; y a cada reverso, encontrarte.


Largo camino – Antonio Caro Escobar

  • Largo camino

    Por Antonio Caro Escobar

    Seguía su camino como lo había hecho siempre, sin importarle que el #ReversoDelTiempo hiciera mella en ella, sabía que los días pasaban inexorables, y aún continuaba persiguiendo los latidos de su corazón, confiando en que un día latiría con el de él.


Tiempo de olvido –Antonio Caro Escobar

  • Tiempo de olvido

    Por: Antonio Caro Escobar

    Corre el #ReversoDelTiempo como un caballo desbocado,
    corre sin mirar atrás,
    sin pararse a pensar en las vidas que deja estancadas
    por no poder seguir el ritmo que marca su reloj,
    sin detenerse un segundo a coger aliento.
    Y yo sigo corriendo al compás del cronómetro que marca el destino,
    a pesar de comprender que el momento llegará,
    y mi carrera se acabará de repente,
    sin trotes, ni pasos,
    del galope pasaré al eterno silencio del olvido.


Todos los días, el mismo sueño – Roger Farrera (dramágico)

  • Todos los días, el mismo sueño

    Todos los días, el mismo sueño: deambulo por la misma calle, los mismos rascacielos y la misma chica de calcetas amarillas caminando por la acera de enfrente, saludándome.

    El #ReversoDelTiempo me trae aquí, me atrae a ti, aunque solo estés en la acera de enfrente de mis sueños.


Alicia en el reverso – Verónica Boletta

  • Alicia en el reverso

    Antes de descubrir un país extraño, Alicia escuchó gritar al Conejo Blanco: —¡Ay, Dios! ¡Ay, Dios! Llegaré tarde al #ReversoDelTiempo.


Ayer hace un día – Roger Farrera (dramágico)

  • Ayer hace un día

    Ayer hace un día, en el #ReversoDelTiempo, cuando los minuteros se detuvieron y la lógica se desmayó, bebimos un café en una terraza francesa, mientras 64 girasoles nos cantaban canciones en donde vos eras mi princesa.


Hito – Carlos Quijano

  • Hito

    ¿Y si el #ReversoDelTiempo es lo que nos falta por vivir?

    Es una cuenta atrás y no un viaje en el tiempo al pasado.

    Todos tenemos un hito:
    Estoy por llegar al mío.


Nadie recuerda – Lord Conrad (@theyoungQuevedo)

  • Nadie recuerda

    Nadie puede recordar
    el lugar en que se aniquiló la idea maravillosa
    sobre esa arboleda cercana,
    llena de rumores en el #ReversoDelTiempo,
    donde encontramos el primer amor.


Imagen de fondo: «The Obsession of Time», por Roberto Cabral Castañeda.


REVERSO

Miedo premonitorio – Melbag123 (revista 4)


Partida nocturna de ajedrez – @theyoungquevedo (revista 5)


Pasaje a la histeria – Verónica (revista 6)


Imagen de fondo: «Todas las noches», por Roberto Cabral Castañeda.


Antonio Caro Escobar

Nació en Villanueva de la Serena, Badajoz, España, en octubre de 1968. Su primer poemario, Desde mi mente para tu alma, es una recopilación de 60 poemas, tocando también algo de poesía japonesa como son los haikus y los senryus. Lo publicó en febrero de 2016 en las plataformas Amazon y Bubok. Recientemente, ha autopublicado un relato, La sirena serona, en Amazon, y ha colaborado en distintas publicaciones: 40 relatos de terror, Habitación 308 y Calle 13. También colabora poniendo letra a las fotografías del fotógrafo mexicano Roberto Cabral.
Twitter: @antoniocaroesco
Instagram: @antoncaes
Género: Relato
Lugar de origen: Villanueva De La Serena, Badajoz, España


Anauj Zerep

Nací un día 27 de octubre, en un pueblito que lleva por nombre San Luis de la Paz, Guanajuato, México. Mi infancia transcurrió entre el ir y venir de la escuela, marcando en mí el gusto y amor por las letras. En las noches claras, gustaba de observar el cielo estrellado y ver la luna con su conejo, decía yo, y nació en mí el sentimiento y el amor por la poesía, el cual dejé dormido, pues me casé a los 17 años. Tras tres hijos y un nieto, ahora retomo el gusto y sentimiento que nació conmigo. Lo desperté para compartir con quienes gustan y aman la poesía.
Facebook: fb.com/AnaujZerep27
Género: Relato
Lugar de origen: San Luis de la Paz, Guanajuato, México.


Benjamín Recacha García (brecacha)

Periodista, escritor, comunicador. Amante de la vida, inquieto por la realidad. Dispuesto siempre a admirar un paisaje, a leer, a charlar, a escuchar. Autor de las novelas El viaje de Pau, Con la vida a cuestas, Memorias de Lázaro Hunter: los caminos del genio, La cooperante y Escapando del recuerdo, esta última publicada en Salto al reverso, y coautor del libro sobre experiencias literarias Cartas a un escritor: ¿cómo se escribe un best-seller?
Blog: benjaminrecacha.com
Twitter: @brecacha
Género: Poesía y relato
Lugar de origen: Badalona, España


Blacksmith Dragonheart

Herrero de ideas y forjador de armas para la mente. Nació en Guayaquil, Ecuador, en 1985. Es ingeniero eléctrico, dibujante e ilustrador. Autor en Salto al reverso, y también ilustrador en otras revistas de literatura y artes plásticas. Actualmente publica caricaturas y trabaja en una novela gráfica para un proyecto futuro. Publica sus trabajos artísticos periódicamente en Blacksmith’s Workshop, «el taller de la mente».
Blog: blacksmith-workshop.com
Género: Dibujo
Lugar de origen: Guayaquil, Ecuador


Carla Paola Reyes (Crissanta)

Edito, escribo, traduzco, emprendo proyectos. Soy editora del blog Salto al reverso y de la Editorial Salto al reverso, así como administradora de Arte y denuncia. Además, escribo poesías y relatos en mi blog personal.
Blog: La realidad alterna
Portafolio: carlapaola.com
Twitter: @crissanta
Instagram: @crisssanta
Facebook: fb.com/crissanta
Géneros: Poesía y relato
Lugar de origen: Ciudad de México, México


CarlosQuijano

Carlos Quijano

Nació en la Ciudad de México en 1970. Desde hace 37 años vive en Cuernavaca, Morelos. Tiene estudios en Informática. Le gusta el cine, el café y la lectura. Es redactor y editor en el blog Palabras comunes; cofundador del blog Arte y denuncia; redactor y coeditor de la revista Salto al reverso; es autor de Claro oscuro. Su cuento La leyenda que contaba el abuelo fue finalista en la convocatoria hecha por Editorial Eleuterio (Chile) para la antología 10 cuentos sobre ecología.
Blog: carlos-quijano.com
Twitter: @PComunes
Facebook: fb.com/blogpalabrascomunes
Género: Relato y poesía
Lugar de origen: Ciudad de México, México


 
Nací un día de 1994 en Vitoria-Gasteiz. Mi vida ha sido normal, con momentos especiales, pensamientos en detalles, reflexiones acogidas por mi egoísta cabeza al no querer soltarlos. Al fin y al cabo vivo y creo que eso es suficiente. ¿Para qué? Para cualquier cosa.
Instagram: @hdecaballo
Género: Poesía
Lugar de origen: Vitoria, España

(Guayaquil, 1989). Es Ingeniero Comercial y Empresarial, docente, cuentista y poeta. Trabaja como editor general en Editorial Sabotaje y como coeditor en Salto al reverso. Colabora activamente con agrupaciones literarias de la Universidad de Guayaquil como el «Club de lectura UG» o «Estación UG». Ha publicado cuentos y poemas en revistas y antologías de Ecuador, Chile, México, España e Inglaterra. También ha participado en eventos y festivales artísticos locales como «La Otra Orilla», «El ruido aturde, «Garage Art», entre otros. Actualmente se encuentra terminando el proceso de edición e ilustración de su primer libro de cuentos «Veintiún ojos que te observan» y escribiendo fragmentos y artículos de wiki para su segundo libro, «La academia del sol». Ambos proyectos ilustrados por Blacksmith Dragonheart.
Blog: donovanrocester.com
Twitter: @DonovanRocester
Facebook: fb.com/DonovanRocester

 

(Sevilla, 1989). Artista visual, Licenciada en Bellas Artes en la Universidad de Sevilla, España. Se traslada a Italia para continuar sus estudios artísticos y posteriormente a Australia, donde trabaja y participa en diversos proyectos artísticos. Actualmente centra su investigación pictórica en el proceso empático y su relación con la sociedad-contexto. En sus pinturas, el ser humano y su cotidianidad son los protagonistas absolutos.
Blog: elviramartos.com
Género: Ilustración y relato breve
Lugar de origen: Sevilla, España


Enrique Morte Macia
 
(La Alcudia. 1983). Interesado en la lectura desde temprana edad gracias a los tebeos que mi madre me compraba, no fue hasta los 16 que descubrí la poesía y con ella una manera de entenderme y expresarme. Las circunstancias me llevaron a abandonar por un tiempo la escritura y las mismas me obligaron a retomarla. Actualmente tengo dos poemarios publicados: Desde el alma, poemas y relatos (Talón de Aquiles) y Jugando con Purpurina (autopublicado en Amazon).
Género: Poesía
Lugar de origen: La Alcudia, Valencia, España

Fabio Descalzi

(Montevideo, 1968). Es traductor, docente, escritor y bloguero, además de arquitecto. Le fascinan los viajes, las lenguas, la interculturalidad y los proyectos literarios de temática adolescente. Activo en la red de redes desde hace más de doce años, publica en la blogosfera artículos de interés cultural y muestras de su universo creativo. Autor de Amigos orientales, novela de temática juvenil ambientada en su ciudad natal.
Blog: blogdefabio.com
Twitter: @fadesga
Instagram: @fabiodescalzi
Género: Poesía y relato
Lugar de origen: Montevideo, Uruguay


 

Poeta, narradora, fotógrafa. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Córdoba. Sus poemas y textos aparecen en revistas como Prisma a la vista, la comunidad poética La poesía no muerde, Ariadna-rc (El laberinto, octubre 2016, número 73 y número 78, XX Aniversario Ariadna RC.com), LE MIAU NOIR (El lector, 8 febrero 2017); la revista literaria digital El coloquio de los perros, en la revista MITAD DOBLE de Málaga (número 21, otoño 2017; número 22, otoño 2018), DIGO.PALABRA.TXT, en el número 2 de la revista de poesía crítica Bohemia, en la sección No es país para viejóvenes, de la revista La Galla Ciencia y en el número 12 de La Fanzine en Poemas contra el olvido. Así como en la antología, editada por LiberoaméricaLiberoamericanas. En 140 poetas contemporáneas o en la Antología de Poesía Viejoven. Casting de poetas sin foto, coordinada por Ana Patricia Moya y Manuel Guerrero y publicada por Versátiles editorial (2020). Ha participado en El arte de la palabra, la exposición de Guardianas del Hogar del Festival EUTOPÍA (Córdoba) y en varias ocasiones del “Quejío” cordobés, en Grito de Mujer Festival Internacional de Poesía y Arte. Su primera incursión en el teatro ha sido como guionista y codirectora, en homenaje a Las Sinsombrero, con el teatro Las mujeres del 27. Colabora en Mundiario, en Luz Cultural MagazineLiberoamérica y en la sección La mirada de Helios de Odisea Cultural. Actualmente, es corresponsal de Diario Córdoba. Ha obtenido el XII Premio «Saigón» de Poesía (2018) de la Asociación Cultural Naufragio por su poema Therigathas.
Blog: emocionesencadenadas.com
Twitter: @gemis46
Género: Poesía
Lugar de origen: Aguilar de la Frontera, Córdoba, España.


Jonathan Diaz Esquivel

Nacido en el año 1994, desde muy joven escribo para expresar por medio de mis relatos pensamientos, poemas e historias, mi sentir y estado de ánimo. Mismos que nacen en mi cabeza viendo lo que ocurre a mi alrededor y basándome en hechos reales de la vida. Así, los plasmo en un papel. ¡Las letras son mi pasión!
Facebook: fb.com/JONADIZE
Género: Poesía
Lugar de origen: Yautepec, Morelos, México


 
Juan Machín (jmachineros)
 

Amateur que se mueve anfibio entre el arte y la ciencia, el erotismo y el compromiso social, la poesía y el cuento, la pintura y la fotografía, la docencia y la investigación, la academia y la sociedad civil, entre la cocina y la cama… Ha publicado diversos artículos, ensayos, cuentos y poemas así como fotografías, dibujos y pinturas en libros y revistas de México y de Alemania, Argentina, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, España, Estados Unidos y Uruguay.
Blog: jmachineros.wixsite.com/arterotico
Twitter: @jmachin7
Género: Poesía
Lugar de origen: Ciudad de México, México


Julia Moral

Desde mi punto de vista quiero mostrar lo que veo y utilizo tanto la fotografía, como el dibujo o la creación digital para mostrar mi mundo. El mundo imaginado, el mundo que el ojo no ve y la cámara captura; el instante fugaz. Con formación académica en fotografía, me sirve como base para una expresión visual.
Blog: juliamoral.com
Instagram: @desmoral
Género: Fotografía
Lugar de origen: Burgos, España


 

Klelia Guerrero García (klemague)

Apasionada de las artes y de los números. Me especializo en romper paradigmas y formular preguntas. Con la atención de un microscopio y la intención de un telescopio, soy tan dispersa como estructurada. Recurriendo a la locura para mantener la cordura e intentando fluir.
Blog: kleliaguerrero.wordpress.com
Twitter: @zklemaguez
Facebook: fb.com/kleliague
Instagram: @klemague
Género: Poesía y reflexión
Lugar de origen: Guayaquil, Ecuador


Mayté Guzmán (ahuanda)

(Guadalajara, México, 1981). Es una periodista nómada que lleva varios años haciendo guiños a la escritura, especialmente de narraciones cortas y poesía. Su primera antología poética Tragos de Arena, vio la luz en 2013 gracias a una campaña de micromecenazgo. Sus textos aparecen en el blog Cualquier parecido con la coincidencia… es pura realidad. Aunque en el registro civil le jugaron una mala pasada y la caligrafía en el documento expresa claramente: María Esther Guzmán Mariscal, prefiere que la llamen Mayté —con acento— porque suena más como ella es y le gusta.
Blog: ahuanda.wordpress.com
Facebook: fb.com/ahuanda
Géneros: Poesía y relato
Lugar de origen: Guadalajara, México


Melanie Flores Bernholz
 
Nacida el 30 de junio del 1995 en Andorra y de orígenes españoles y alemanes, Melanie Flores Bernholz se ha criado en un ambiente multicultural, hablando así hasta seis lenguas. Desde pequeña le fascinan las matemáticas, la física y la filosofía. Actualmente reside en Alemania y destina su tiempo a estudiar por su cuenta, aunque la mayoría del tiempo se pierde entre letras, notas musicales y pinturas.
Blog: sobrepoesia.wordpress.com
Instagram: instagram.com/melaflori
Lugar de origen: La Cortinada, Andorra, España

 


Melba Gomez (melbag123)

Posee un grado en Comunicación Pública, Derecho y Trabajo Social. Hasta el retiro no le había sido posible dedicarse a su pasión, escribir. Actualmente escribe para saltoalreverso. com, arteydenuncia.wordpress.com, masticadoresdeletras.wordpress.com y en su blog melbag123.wordpress.com. Ha colaborado en el libro Habitación 308 y Calle 13. Autora de las novelas El lugar a donde nunca fui (2017), El árbol de los panties blancos (2018) y María Estórpida (2018).
Blog: melbag123.wordpress.com
Twitter: @JdLmsw
Género: Relato
Lugar de origen: Bayamón, Puerto Rico


Nevel Marcano

Venezolano, nacido en 1964. Docente a dedicación exclusiva en la enseñanza de la Física por 20 años. Con más de doscientas publicaciones web dice ser «investigador sociopolítico narrador de historias». Muestra su afición y pasión por la narrativa a través de su web Entre Morrocoyes, Camaleones y Especuladores. Como publicaciones autoeditoriales: Operación Escolopendra y Venezuela Bolivariana: ¡Extraordinaria e inusual Venezuela!.
Sitio web: Entre Morrocoyes, Camaleones y Especuladores
Género: Relato
Lugar de origen: Isla de Margarita, Sucre, Venezuela


Nur C. Mallart (letrasyvidas)

Dicen por ahí que soy escritora, coach literaria y docente… pero en realidad soy maga, pues amo hacer alquimia con las palabras. Hace ya muchas lunas estudié la carrera de Turismo y Relaciones Públicas y, gracias a que las letras me rescataron de ese espejismo, ahora viajo incansablemente a través de la palabra escrita. Me considero una niña eterna, curiosa, en constante aprendizaje, así que también me estoy sumergiendo en el mundo del copywriting.
Blog: inspirandoletrasyvidas.wordpress.com
Facebook: fb.com/letrasyvidas
Twitter: @letrasyvidas
Géneros: Poesía y relato
Lugar de origen: Barcelona, España


 

Poetas Nuevos

Descubro mi poesía a través del amor. Soy completamente autodidacta de técnicas poéticas y leo poco a los maestros de la poesía, y este camino ha sido de intuición, inspiración y sensaciones. Crear un blog fue dejar huella de este sentimiento que lleva tres años. Y a contar del dos mil dieciséis, me propuse como meta publicar diariamente un poema, relato o pensamiento.
Blog: poetasnuevos.wordpress.com
Twitter:@poetas_nuevos
Género: Poesía
Lugar de origen: Santiago de Chile


 

Roberto Cabral Castañeda

Vivo en la Ciudad de Toluca en Estado de México, estudié la carrera de Ejecutivo en Sistemas Computacionales, amante de la tecnología, fotógrafo aficionado, disfruto de la poesía y me gusta escribir aunque lo hago muy poco.
Blog: puraessenza.wordpress.com
Página: robertocabral.weebly.com
Facebook facebook.com/robertocabralfotografia
Género: Fotografía
Lugar de origen: Ciudad de México, México


Ro Farrera (dramágico)

Hombre astrolabio con título de económico-administrativo. De mi cabello brotan ideas. Nací en el 86. Admirador de la belleza e investigador del fenómeno de las paredes rosas.
Blog: dramagico.wordpress.com
Twitter: @RoEnLaCaja
Facebook: fb.com/latrogere.farreraguillen
Instagram: @roger.malo
Género: Relato Lugar de origen; Tapachula, México


Susana Romero

Artista multidisciplinar, defensora del poder sanador y transformador del arte. Docente en zona de exclusión social. En continua búsqueda.
Sitio web: http://elcallejondesusana.blogspot.com/
Género: Pintura
Lugar de origen: Sevilla, España


TheyoungQuevedo

Participante en dos libros de poemas, junto a otros autores. Fundador de dos revistas de literatura en la universidad. Productor y colaborador de varias exposiciones, guiones, obras de teatro y proyectos de investigación filosófica. Ahora, un poeta que escapa a escribir algún poemario a solas, rodeado de un mundo de objetivos.
Blog: elhpc.blogspot.com.es
Medium: https://medium.com/@theyoungquevedo
Twitter: @theyoungquevedo
Género: Poesía
Lugar de origen: Comunidad de Castilla y León, España


Verónica Boletta (Verónica)

Equilibro mis profesiones de contadora —graduada en la Universidad Nacional de Tucumán—, poeta y narradora. Escribo en Salto al reverso y en mis blogs, En humor arte y Estación de Micros. Publiqué los poemarios Chamuyo poético (puro verso) (2016) y Vendehúmo (2017). Participé de las antologías de relatos Habitación 308, Calle 13, Delicious: recetas y cuentos, Seres extremos: relatos de chicos & chicas malas. En 2018 me estrené como solista con la colección de relatos Los cuentos del tío.
Blog: veronicaboletta.wordpress.com
Blog: estaciondemicros.wordpress.com
Facebook: facebook.com/veronica.boletta
Página en Facebook: facebook.com/EnHumorArte
Género: Poesía
Lugar de origen: La Plata, Argentina