Brother Loui


Reme se observa en el ruinoso espejo de la peluquería: camiseta escasa, maquillaje pesado, mechones enredados y rebeldes que lleva teñidos de un rubio pajizo. Junto a la base del espejo hay una barra pintalabios que destapa y se aplica, inclinándose hacia delante, para verse mejor. Se retoca con un dedo y se limpia en un trozo de papel higiénico. Se recuesta sobre el atiborrado tocador, descuelga el bolso amplio y rebusca en él hasta dar con la cajetilla de Ducados. Mete los dedos en el ajustado bolsillo del pantalón para sacar el encendedor, rojo, logotipo del PCE, y prende el cigarro.

Mientras fuma se mueve por el reducido local, cortando el aire estancado y sólido que se cierra tras ella sin circular. Muebles de escombrera, náufragos de contenedor, amenazan con comerse el espacio libre. En sus estantes y repisas, atiborrados de productos, reina un caos irreversible. Hay una radio sobre un pequeño anaquel donde los tintes se mezclan con una pila de casetes. La enciende y sintoniza una emisora. Suena la voz casi femenina de Modern Talking, que habla de corazones rotos y Reme echa el humo hacia el techo lleno de desconchones y manchas de humedad y se pone a tararear la canción, tan, tan, tan, tararán, (only love / breaks her heart / brother Louie, Louie, Louie), mientras marca el ritmo con la mano.

La tarde se ha vuelto oscura más allá de la abierta ventana. Se oye un trueno muy cercano y una red de delgados relámpagos que recorren las nubes culebrean entre ellas sin caer a la tierra. Durante unos momentos parece que se va a arrancar a llover con fuerza. Reme se asoma y una flama pegajosa le lame la cara. Fuera empiezan a caer unos goterones ralos que se estampan sobre el alféizar y salpican diminutos proyectiles acuosos en todas direcciones. La mujer cierra de golpe la ventana para que no siga mojándose el sofá remendado y forrado de plástico donde sus clientas esperan el turno. Pero ha sido una ilusión que dura dos minutos y rápidamente mengua y se desvanece. Sólo queda una sensación de sofoco mucho mayor y un olor rancio a humo de tabaco.

Anuncios

Anatomía para principiantes


Image

La imagen y el micropoema es de mi autoría.

Si te apetece un algodón de azúcar, pásate por:

http://lachicaimperdible.wordpress.com

Imagina que soy otro


palagrafia otro

Imagina que soy otro

que espera su turno como

el perro su comida;

que se desdobla

y sube araña para miraros

hacer el amor. Y llamas por teléfono mientras

hablando con tu madre y entonces

y entonces imagina. Imagina que

yo soy él

que te posee

mientras observa

y nos toca. Un extraño un violador

un asesino que me mata. El objeto

del cajón. El vecino del cuarto

 y  el ascensor parado.

Aquel que te rozó en el metro.

Imagina

que no soy yo. No.

Y me deseas como antes.