Me alquilé


Ni escritor ni personaje
admirador de mi interior
y su equipaje

Es cierto que conmigo ya no vale
pero eso es indiferente
mi valor simbólico
pagado por sentidos
y una letra pequeña
llamada cerebro

Alquiler de mi propia palabra
escondo valores de esencia
por no decir que los perdí

No soy sin mí ni conmigo
dejé de ser al nacer
para mirar mi propio ombligo

Negocios contratos
todo para vivir
para tener ganas
—u obligaciones—

Lo complejo es barato
pagado por anticipado
mientras que lo sencillo
no es que salga caro
es que está extinto desde hace ya rato

Por eso necesito un papel para vivir
algo que me diga por qué nací

Cartilla de raciocinio


Cartilla de raciocinio (collage y pintura), serie Azules y Rojos, pasado continuo.
«Cada familia tenía una cartilla de racionamiento a la semana. Según las provisiones, unas veces incluía arroz o garbanzos, o… Pero en ningún caso azúcar o café. Al final, cada uno vendía lo que tenía y el estraperlo se adueñaba de las calles».

Mi dolor como ídolo


Sin voz ni voto
recreo en silencios
llenos de opiniones a petición de nadie
Sin dueño pero queriendo tener algo de ego
escuchando lo que le dicen
tratando de entrever si le preguntan algo
para no decir solo un sí indiferente
raro
Un sí que puede que sea de verdad o de mentira
pero eso al resto le da igual
porque ya no hay voz
ya no canta
solo susurra con miedo
por no dañar al resto
se hizo daño a sí misma
y ahora el dolor
se convirtió en su único ídolo

Se sacrifica por él
muestra ofrendas en situaciones
donde fuera de lugar
participa en una inercia
donde todo tiene que parecerle bien
porque sino es el error de la ecuación
porque sino se le echará la culpa de opinar
cuando solo quiere opinar
ser una parte más
ser calma en su voz
y no temblar por dentro

Cara y cruz


Jugando a cara o cruz, al caracol le tocó cruz, fingió una sonrisa y continuó por el camino que la babosa le dejó marcado. Él no quería sentirse solo y en la compañía vio fantasmas que jamás creería que vería. Último puesto, por supuesto. La claridad se tornó interna y la oscuridad salió a la luz. Ya nada importaba, o sí pero no —el caracol lo entiende—, la ayuda era inútil y sus impulsos se quedaron enterrados por miedo a perder la ilusión, y ahora casi la pierde. Nada entiende el caracol, tanta vida para quedarse mudo, el señor trotamundos se quedó mudo, dejó de trotar y ahora solo quiere dormir y soñar. Fue con alguien, pero a veces sin él y solo sigue y persigue por afán a que alguien más, además de su marca le diga que existe. Se dio cuenta de que aunque le digan que existe de nada vale si ya no existe. Nada sirve mejor que su marca para saber qué existe y que existió.

Molestia


No es cierto que el recuerdo sea un vacío en unos pulmones
rellenos de nervios
y una mosca posada en medio
diciendo
«yo molesto
pero no me equivoco
si ese no es mi problema
sino el vuestro
y si me matáis por eso
sabed que no arreglará nada
yo seguiré volando por vuestra esencia
haciendoos dudar de si soy verdadera
o son vuestros pensamientos
quienes os están jugando
una mala pasada»

Imperfección perfecta


La imperfección dada por pensamientos y los sentimientos que una persona puede tener, contrario a lo que se piensa, ahí radica la belleza y nuestra mayor imperfección, nuestra decisión de elegir, de latir sin sentido y encontrar en momentos, esencias imperfectas que nos hacen aprender y reír, llorar y encontrar en cada destello, eso, saber que nunca nada es cierto del todo y por eso todo es posible y todo cabe en nuestro mundo. La imperfección de poder crear otros mundos y creer en ellos sin verlos.
No necesitamos máquinas para buscar la perfección, nunca lo seremos ni deberíamos querer serlo, podemos crear cosas perfectas, igual no para ti, pero si para algún sentido o persona perdida o encontrada, o capaz que al revés, solo para ti, o para las matemáticas o para cualquier cosa, pero siempre contigo.

El final del cuento


Mis ojos han perdido la visión,
mis manos la memoria,
¿qué hago para reconocerte si un día te encuentro?


Digo palabras sin sentido
después de un prolongado silencio.


Los sueños son hoyos negros
que se tragan todos los recuerdos.


Ya no percibo el olor de tu cabello
ni encuentro con mis labios tu cuerpo.


Ecos del pasado murmuran al pensamiento
que ya nunca más escucharé tu voz,
que ya no hay razón para seguir despierto.


¿Para qué vivir con soledad?
¿Para qué esconder mi sentimiento?


Solo quiero cerrar los ojos
y esperar ese último momento.