«Escapando del recuerdo», ya a la venta


«Escapando del recuerdo», novela por Benjamín Recacha García editada por Salto al reverso, ya está a la venta.

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Escapando del recuerdo - Benjamín Recacha García ‘Escapando del recuerdo’, editorial Salto al reverso. Diseño: Fiesky Rivas.

Este martes, 17 de abril, he recibido en casa los ejemplares de la primera edición de mi quinta novela: Escapando del recuerdo. Os podéis imaginar la ilusión que me hace. Aunque uno ya acumula cierta experiencia y, por tanto, sabe que no puede esperar una avalancha de peticiones, siempre tiene la ilusión de que la novedad despierte el interés de un buen número de lectores. El hecho de que el lanzamiento del libro prácticamente coincida con la celebración de Sant Jordi, el día grande del mercado editorial en Catalunya, hace aumentar esa sensación tan efervescente que se tiene en la víspera de las ocasiones especiales.

Además, por primera vez viviré la feria del libro desde el corazón de la Rambla de Barcelona gracias a la PAE – Plataforma de Adictos a la Escritura. Contaremos con una parada, la 146…

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Escapando del recuerdo – Benjamín Recacha García


Escapando del recuerdo Por Benjamín Recacha García Sara trabaja en un camping de montaña durante la temporada veraniega. Luis es un turista solitario que busca paz para su corazón herido. Una mañana coinciden en el cuarto de la lavadora, sin … Sigue leyendo

La niña de los ojos verdes


Quizás algunos de los habituales de Salto al reverso ya sepáis que pretendo ser escritor, que me he autopublicado mi primera novela y que me encuentro en el proceso de creación de la segunda, aún sin título. En mi blog he publicado algunos fragmentos y hoy se me ha ocurrido que por qué no hacerlo aquí, no se me ocurre un mejor lugar para compartir mis avances. Os presento a la niña de los ojos verdes…

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Irina se crió en una aldea bielorrusa cercana a la frontera con Ucrania. Su familia, como todas las familias de aquel lugar castigado por la tragedia de Chernóbil y olvidado por la realidad oficial, era tan miserable que cada noche varios de los siete hermanos se iban a dormir antes de que el sol se pusiera porque no había cena suficiente para todos. Los padres ya hacía años, desde aquella maldita explosión, que se habían resignado a hacer una única comida diaria, los mismos años que no aparecía el más leve rastro de una sonrisa en aquellos rostros maltratados y endurecidos por las inclemencias del clima y de la vida.

Irina atesoraba una belleza fuera de lo común. Ni la suciedad incrustada en aquel cabello casi blanco de tan rubio ni la tristeza perpetua de unos ojos tan verdes como la pradera en primavera lograban disimular lo que era una realidad incuestionable: la belleza extraordinaria de aquella niña era el único patrimonio digno de ser considerado de aquella familia y, por tanto, estaba escrito que significaría la perdición de su poseedora.

Al cumplir los 14 años su padre la llevó a Minsk, donde le esperaba el empleo que daría de comer a toda la familia dos veces al día. Un hombre de aspecto siniestro se hizo cargo de ella a cambio de una suma de dinero que por ridícula que fuera era más de lo que cualquiera de las miserables familias de la aldea conseguiría reunir en décadas de mísero trabajo esclavo y estéril.

A Irina la instalaron en una bonita habitación donde la lavaron, le cepillaron con cuidado aquella larguísima melena enredada, y le proporcionaron vestidos que ni en sus sueños más fantasiosos había logrado imaginar. Durante dos días recuperó la sonrisa que no recordaba haber tenido nunca, y su belleza se multiplicó de forma exponencial. La tercera noche descubrió cómo iba a ser su nueva vida, una vida donde nunca más habría motivo para sonreír.

El tipo de aspecto siniestro, en cambio, sí sonrió al contar los billetes que le había entregado aquel magnate del petróleo ruso, que multiplicaban por cincuenta la inversión realizada en la campesina de ojos verdes.

Después de la primera noche la joven ya no sería tan rentable. No habría más magnates dispuestos a pagar ni la décima parte de lo desembolsado por el primero, así que la enviaría a España, donde eran menos exquisitos y una bonita cara adolescente del Este siempre era bien recibida. Eso sí, antes del viaje tendría que probar la mercancía personalmente. Él no tenía prejuicios.

Sin tregua (poesía)


La realidad alterna

Dentro de mí,
la espada.
Fuera de mí,
todas las puertas abiertas:
la vida.

Fuera de mí,
tu mano que no toco.
Dentro de mí,
mi alma que te abraza,
devota a ti,
en el silencio
y en la distancia.

Dentro de mí,
la espada,
la fuerza,
el dolor que dobla
pero que impulsa
y alienta.

Fuera de mí,
puertas abiertas.

Y en mí,
dos fuerzas:

Dentro de mí,
mi alma,
llamándote sin tregua.

Fuera de mí,
mi cuerpo,
huyéndote sin tregua.

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Nanocuento: DESASOSIEGO


PINTURAS AL OLEO FEMENINAS (3)

La escritora piensa que cuando su prometido lea la novela descubrirá que ella lo engaña, olvidándose que este boxeador de lucha libre no lee ni siquiera el horóscopo del diario dominical.

http://www.mirartegaleria.com/2012/09/pinturas-al-oleo-femeninas.html