Horizonte


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Azul la tierra,

y más allá líneas (es azul el horizonte)

Azul el ambiente y la piel

de escamas cuadradas tragándose el cielo.

 

(Fotrografia de Laura Corve @laura_corve)

Más café


Foto. Natalie Collins. Unsplash

Abrazo con mis manos
la taza de café
como si fuera la última vez,
mientras este oro negro
arroja cincuenta mililitros
de esperanza
en mi nuevo día.

Cincuenta mililitros dan para mucho,
aun en los amaneceres más desvaídos:
con el primer trago, bendigo la suerte de estar viva,
y apago la sed de ti:
dulce cafeína.

Un segundo sorbo;
diez mililitros más,
y la noche da un paso atrás;
quedaron sin boca los monstruos que tejen trampas,
y después esperan, trasmudados,
bajo las alcantarillas.

No ha salido el sol aún,
pero todo se sitúa
en su justo espacio,
ocupando
la medida exacta
de las cosas.

El viento arrastra una densa nube negra,
que se aleja.
Se pelean: la luz de las farolas y el amanecer;
ojalá fueran así todas las guerras.

Un tercer trago,
y remiendo todas las dudas,
que hoy traigo hilo y aguja,
que esta mañana sabré encajar
las dos piezas de esta costura.

Con el último sorbo,
me levanto de la silla;
hay mucho por hacer;
lo haré con calma
que llevo prisa.

Y al poso,
lo muevo y lo remuevo
hasta que muda su forma,
que hoy nada ni nadie,
ni yo,
va a poder amoldarme en su horma.

Dejo la taza en la encimera;
no:
mejor le voy a tallar un marco de madera
—aprenderé—;
y, así enmarcada, la voy a colgar
de mi pared,
como un recuerdo.

El gris de los colores

Lobo marino


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Un lobo de mar
en Polonio reposa,
bigote feliz.

 


Recuerdo de una excursión familiar al Cabo Polonio, 29 de enero de 2017.

La breve poesía de diecisiete sílabas es un haiku, género típico del Japón, que alguna colega galaica afectuosamente llama “haikiño”.

Gotea mi corazón


Ni las palabras
hacen serpentear mi lengua
como tú.
Mi corazón gotea,
cada segundo,
contigo.
Plic. Plic. Plic.
Mis pulmones soplan
aire del que le falta
a los pájaros de mi cabeza
y a las mariposas
que eché con alas en polvorosa
en alguno de mis suspiros.
Acerco mis manos
a un curso de agua fresca
y me vomita encima.
Mi glossa repta,
a través de un laberinto carnoso,
profundo y húmedo.
Gotea mi corazón.
Plic. Plic. Plic.
Hasta desaguar.

Néctar


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Circunstancial es casi todo

incluso creer en nuevos reinos.

Pero no son circunstanciales tus ojos,

tu gris lleno de olas y néctar.

 

(Foto del autor)

Musa malvada


vibora

Dibujo y poema de Juan Machín, dedicados a su nueva musa, que es una malvada…

 

Malvada musa:

un beso prometido

me desvela…

 

 

 

Horizonte


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Las huellas que dejan en nosotros

las lágrimas con experiencia

se presienten en el aire.

Solamente el horizonte inmenso sana un poco el alma.

(fotografia de @Laura_corve)