Universo


Las leyes de la naturaleza

son firmas despiertas del universo,

goces de una divinidad cansada

a la que nunca vemos claramente.

 

Tengo un jardín de razones

de una multitud orgullosa en mi cabeza,

y no soltaré lágrimas para regarlo,

prefiero seguir tropezando a oscuras

porque todo jardín tiene una razón déspota.

Poco es el tiempo a la hora de juzgarnos,

entre lo que llevamos atrasado en el otro lado del corazón.

Oriente cercano


Linterna_japonesa_MVD
Linterna de piedra,
sumiso sosiego,
susurran las aguas
lejanos requiebros.

Las gotas del lago
con notas de Oriente
procuran serenas
palpar a la gente.

Princesa Sayako,
sin par fundadora,
tu verba florece
cimbrando en las rocas.


Imagen del Jardín Japonés Heisei de Montevideo (モンテビデオの日本庭園), inaugurado por la princesa Sayako en 2001 al cumplirse 80 años de las relaciones entre la República Oriental del Uruguay y Japón (el imperio del sol naciente).

Poda invernal


Las tijeras chirrían.
Mis cuatro brazos
—esqueléticos—
se debilitan.
Necesitan reposo
tras un invierno duro y seco.
Mis hojas
—ropajes de bronce—
tiemblan poblando el suelo.
Se llevan mi riqueza consigo
y la esparcen aleatoriamente.
Psicopompos se acercan
cortando mis lazos
a dos yemas.
Dejándome los pulgares necesarios
para futuros brotes.
Vástagos
de esta sufrida poda invernal.
Rebrotes retoñadores
de ese corte padecido
y germen de cosecha abundante.

Solo


La noche y la soledad son hermanas.

Y la única luz que espera en casa encendida es

la de un frigorífico vacío o la de un microondas loco

que gira

que gira

dando vueltas a mi cabeza precocinada.

 

El silencio

y la soledad son hermanos.

Y la única voz que me da la bienvenida

es

un televisor con noticias siniestras

o la radio

con canciones que se repiten

una vez

y otra vez

el mismo día, a la misma hora,

miércoles y fines de semana alternos

como un disco rayado por la uña trágica de Ella.

Sí, lo sé, —no digas nada—

todo esto lo hago para no escucharme;

lo hago, para no oír la voz de mis pasos que aún descalzos

gritan:

“Estás solo”

Soy el rumor de una habitación sin cortinas.

Soy la

g

o

t

a que cae al fregadero.

El tic tac

de una noche en vela.

Soy el brazo dormido. Soy

un eco de mí mismo que se apaga.

 

La soledad y yo

somos hermanos —casi amantes—.

Y paso largas horas hablando con Ella

(como una beata pecadora con su rosario) en silencio;

en una letanía que a veces deja escapar

una palabra (en voz alta),

por ejemplo “ azul” o “cerca”;

que suena tan extraña como dicha

por otro,

como la nota que se escapa al aire

y la canción de la fiesta

sigue sonando en la cabeza… (hasta la locura)

Entonces, en esa otredad

—en esa otra casa—

descubro y confundo la realidad

y como un microondas —perdón— como un loco

grito en la oscuridad : “Ella”

Sólo la tienes a Ella.

Sólo a la soledad.

Sólo. Solo.

Princesas


Foto de Tamara Menzi

Foto de Tamara Menzi. Unsplash

Era invierno,
y había una plaza grande
tras los árboles,
con una escalinata solemne,
demasiado solemne.
Y había un vestido blanco,
de cola.
Y había un velo blanco
desparramado
sobre varios escalones,
lacio como un desmayo.
Y había una novia,
de espaldas;
cintura entallada,
mirando al objetivo.
Y había una mano entrelazada.
Y otra mano que acogía unos dedos crispados;
por el frío
por los nervios
por el peso
edulcorado
de tanto futuro.
Y había unos hombros destapados
—hacía frío—,
luciendo promesas.
Quizá también había un zapato de cristal,
pero no lo vi.
Y había un novio,
de negro o de gris…,
que se parecía a todos los novios
de todas las bodas,
pero este creo que no era ningún príncipe.
Y había un sol que compartíamos.
Y había su mirada.
Y había la mía.
Dos miradas,
cinco miradas,
o más…
Dos mundos dentro de millones de mundos.
Dos polos opuestos
bajo ese cielo.

Mayca Soto. El gris de los colores

Entre neuronas


​2 neuronas enclaustradas,
circulando, chispeando,
maquinando
maneras de salir
sin topar, sin dañar
la pared cerebral.

2 neuronas divertidas,
conectadas, relajadas,
viajando entre hemisferios
queriendo crear
alguna sinapsis más.

2+2 neuronas escribiendo,
borrando, navegando,
musitando
al oído unas de otras
‘Volamos’.

Merche | La ilusión de todos los días