Contraindicaciones


Y por una vez
encontré en el abrumador ruido
paz
tranquilidad

Sentir que incluso la rapidez
deja de confundir
porque tus pensamientos son más veloces
entender que el equilibrio no está
solo en el silencio
sino en cualquier lugar
dónde dejes de pensar

Golpes sonoros
en una mente acelerada
no duelen

Cacofonía sin pretensiones
sin palabras que escuchar
direcciones aisladas
en un corazón
con latidos mudos

Así me hallé
en un ruidoso silencio
relajado
expandido
con ganas de más
a pesar de saber que era suficiente

Me fui
no sé si porque quise
porque era suficiente
o todo lo contrario

Como dijo Hovik
las palabras
las inventó el ser humano
como la sociedad
y un eterno amor odio
reiterados ciclos antagónicos
para poder existir
hasta encontrar el equilibrio




Vida ligera


Adicto a huir
a saltar de la ventana
porque lo malo desconocido
es mejor que lo bueno de ayer

Escapar por escalofríos
por imaginaciones perversas
en versos
pero conmigo

Anonadado por la nada
me relajo si
no pienso
porque si no siento
adicciones latir en mi pecho
por un mundo en el que ya no creo

Ya no existo
solo me llevo un paisaje
y el color de las flores

Densidad indiferente


Lo denso abruma

la vitamina huye de cada alimento

con ello mi cerebro

solo tengo vacíos

entre tanto sonido

sin voz

La gente se cansa antes

ya no saben qué gritar

si no a los derechos

o por unas rebajas dignas

Al final da igual

nadie hace caso

o sí

pero da igual

Me alquilé


Ni escritor ni personaje
admirador de mi interior
y su equipaje

Es cierto que conmigo ya no vale
pero eso es indiferente
mi valor simbólico
pagado por sentidos
y una letra pequeña
llamada cerebro

Alquiler de mi propia palabra
escondo valores de esencia
por no decir que los perdí

No soy sin mí ni conmigo
dejé de ser al nacer
para mirar mi propio ombligo

Negocios contratos
todo para vivir
para tener ganas
—u obligaciones—

Lo complejo es barato
pagado por anticipado
mientras que lo sencillo
no es que salga caro
es que está extinto desde hace ya rato

Por eso necesito un papel para vivir
algo que me diga por qué nací

Ignorancia educada


Yo quise ser yo.
El miedo botó y me encerré en mis trece,
en esa edad me quedé
en un martes exactamente de esa edad en donde me prometí destinos que no entendía, pero aparentaban ser alegría en esta sociedad donde mi cuerpo residía.

No me lo pregunté y me oculté sin saberlo.

Acabé siendo un niño por no haberlo sido antes, pero un niño con antiguas estelas de un alma infantil e ingenua con capas de roca y pesadillas que no fueron acariciadas ni escuchadas.
Y menos por mí mismo.

Ahora lloro, para qué echar balones fuera si yo soy responsable de que todo sea como es.
Yo me afecto de tal manera que reacciono para que todo fuera de fuera y no de dentro.

Intentaré recoger todo aquello que un día fui y nunca quise dejar de ser, ¿o sí?

Mi dolor como ídolo


Sin voz ni voto
recreo en silencios
llenos de opiniones a petición de nadie
Sin dueño pero queriendo tener algo de ego
escuchando lo que le dicen
tratando de entrever si le preguntan algo
para no decir solo un sí indiferente
raro
Un sí que puede que sea de verdad o de mentira
pero eso al resto le da igual
porque ya no hay voz
ya no canta
solo susurra con miedo
por no dañar al resto
se hizo daño a sí misma
y ahora el dolor
se convirtió en su único ídolo

Se sacrifica por él
muestra ofrendas en situaciones
donde fuera de lugar
participa en una inercia
donde todo tiene que parecerle bien
porque sino es el error de la ecuación
porque sino se le echará la culpa de opinar
cuando solo quiere opinar
ser una parte más
ser calma en su voz
y no temblar por dentro

Cara y cruz


Jugando a cara o cruz, al caracol le tocó cruz, fingió una sonrisa y continuó por el camino que la babosa le dejó marcado. Él no quería sentirse solo y en la compañía vio fantasmas que jamás creería que vería. Último puesto, por supuesto. La claridad se tornó interna y la oscuridad salió a la luz. Ya nada importaba, o sí pero no —el caracol lo entiende—, la ayuda era inútil y sus impulsos se quedaron enterrados por miedo a perder la ilusión, y ahora casi la pierde. Nada entiende el caracol, tanta vida para quedarse mudo, el señor trotamundos se quedó mudo, dejó de trotar y ahora solo quiere dormir y soñar. Fue con alguien, pero a veces sin él y solo sigue y persigue por afán a que alguien más, además de su marca le diga que existe. Se dio cuenta de que aunque le digan que existe de nada vale si ya no existe. Nada sirve mejor que su marca para saber qué existe y que existió.