El mejor regalo


tres-clavos

«Los tres clavos», por Edwin Colón (2017).

Miro los ojos de mi padre con detenimiento. Veo en sus pupilas mi cuerpo crucificado. Seco las lágrimas. Beso sus mejillas. Los clavos se desprenden. Flotan. Se transforman en los tres reyes magos. La cruz muta en dos gigantescas alas. No es el perdón de mi papá lo que me libera. Es el aceptarme como soy.

En el nombre de


En el nombre de lo honesto
me vendiste tus mentiras
sin piedad te burlaste
de mi burda ingenuidad
con desfachatez me besaste
al verme vulnerable
al saber más de mí
de lo que debí contarte.
 
En el nombre de la música
me enterraste tus canciones
cada nota despiadada
entonó mi desastre
mientras tú tranquilamente
seguís fumándote mi arte.
 
En el nombre de lo justo
me forzaste a ser persona
cuando lo único que cabía en mi mundo
era una petición de indulto
de lo humano y lo sagrado
condenaste mi cordura
perpetuaste el holocausto.
 
En el nombre de mi integridad
hoy me pregunto
¿qué de mí será?
Ahora que me marcho
ahora que renuncio a ser mortal
ahora que revuelco mis pecados
en las sábanas de extraños
miro al cielo y me cuestiono
si algún día yo pudiera
perdonarme
y dejar de sabotearme
si algún yo día pudiera
en mi nombre
forjar mi libertad.

En búsqueda de su obra maestra


Pincelada mágica

Pincelada mágica 2016 Edwin Colón

Por más que el joven pintor intenta diluir los sinsabores que le ha causado su pareja, no logra encontrar el color exacto del perdón.

 

De persona a persona


Rojo.
Le hervía la sangre y se lo hizo saber.
Le arrojó sus cartas y le clavó sus miradas de puñal,
todo aquello que una vez sintió por él,
lo devolvía en la dirección opuesta,
con más vinos que siestas, se perdieron las apuestas.

Verde.
Silenciado por sorpresa
los celos le carcomían la lengua.
Por más que era graduado con honores
por regalar sonrisas falsas y flores,
se le esfumaron de sus manos las felicitaciones.

Negro.
En la noche más lenta y sensata, se acostó sobre sus pies.
Quiso sentir la tranquilidad del cielo
en carne propia, con los ojos cerrados y sin sueños.
Sabía que no obtendría respuestas
aún así confesó sus indicios de locura, a sus anchas, con ternura.

Azul.
Llenó la pileta y se lanzó boca arriba
para flotar o hundirse de una buena vez.
La decisión tomada ya no le pertenecía,
cada paso en falso se convirtió en herejía
supo encontrarse invertido y al revés.

Blanco.
¿Sabes tú de lo que hablo? Dime que sí.
De persona a persona te traduzco mis gestos
para que los grabes y no tenga que disimular más.
Y que sientas en el pecho mis promesas encubiertas
sin palabras tu comprendas que este es mi símbolo de paz.

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Imagen “De Espaldas”, por Esteban Mejías.
Edición por Rodrigo Corrales.

Nanocuento: Autenticidad


ALTER EGOEl Dr. Jekyll esperó años antes de abrazar con ternura a Mr. Hyde, a pesar que era bondadoso y noble nunca había perdonado de corazón, así su ego y el alter ego compartieron en armonía los últimos años de vida.

Pintura surrealista del pintor polaco Tomasz Alen Kopera

Nanocuento: EL MILAGRO DEL PERDÓN


Para mis amigos de Salto al reverso este nanocuento desde mi blog…

edwincolonpagan

sadness-gaiaHoy el ángel de la muerte vino a visitar a William, él no tuvo temor en recibirlo, pero le solicitó unos minutos para perdonar a todos sus enemigos, solamente así pudo descansar en paz.

Imagen sacada de Internet bajo imágenes de ángeles hermosos

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Nanocuento: AHOGADA


ofeliaEl momento preciso en que dejó de flotar fue al percatarse que lo perdonaría nuevamente.

Imagen sacada de -http://alenar.wordpress.com/2007/05/04/visiones-plasticas-de-la-obra-de-william-shakespeare-por-virginia-segui