Cuando por más que quieras tropiezas…


PhotoFunia Piedras en el camino

Cuando tropiezas con una gran piedra en el camino

No seas cobarde

No huyas

No te deprimas

No culpes a nadie más, ni a ti

***

Los cambios, el riesgo y la incertidumbre

son las fuentes de energía de los triunfadores

Sé creativo, usa tu imaginación sin límites

No brinques la gran piedra,

No trates de destruirla

Solamente transfórmala

Usa los pinceles que la paciencia te brinda

Selecciona y mezcla los colores con tu karma

Pinta el paisaje ideal que te gusta sobre ella

***

La piedras grandes y pequeñas son parte integral

de nuestra esencia y existencia.

Aprende a vivir con ellas,

Pueden ser nuestras mejores aliadas

Para estar alegres y  en paz  con nosotros

y con los demás.

 

Oriente cercano


Linterna_japonesa_MVD
Linterna de piedra,
sumiso sosiego,
susurran las aguas
lejanos requiebros.

Las gotas del lago
con notas de Oriente
procuran serenas
palpar a la gente.

Princesa Sayako,
sin par fundadora,
tu verba florece
cimbrando en las rocas.


Imagen del Jardín Japonés Heisei de Montevideo (モンテビデオの日本庭園), inaugurado por la princesa Sayako en 2001 al cumplirse 80 años de las relaciones entre la República Oriental del Uruguay y Japón (el imperio del sol naciente).

Khachkar en Montevideo


Khachkar_en_Montevideo
La cruz armenia
ora por paz celestial,
piedra con piedad.

 

 

 


Tradicional cruz de piedra armenia (խաչքար, jachkar o khachkar) en la Plaza Armenia, Puerto del Buceo, Montevideo.

El breve poema de diecisiete sílabas es un haiku, género típico del Japón, que alguna colega galaica afectuosamente llama «haikiño».

Mediterráneo (ocaso)


En medio de la tierra
aguardas
en el vaivén intranquilo,
desasosegado,
en el pequeño arrebato
controlado.

Y yo me acerco
muy despacio.

Espero
como de los otros
el reproche velado,
la posesión,
el reclamo.

Pero llega el ocaso
y te encuentro callado,
somnoliento, disperso,
manso.

Incontables seres
te han mirado sin verte,
te han traspasado,
invadido, tomado,
sin conocerte.

Han atravesado
sin atender
tus misterios transparentes.

En tu interior hay voces
de niños, hombres,
viajantes.

¿Será que se me permita
ser tu navegante?

¿Será que alguien debe
rozar siquiera
tu piel de colores tenues,
tus brillos tornasoleados,
tu belleza silente?

¿Ser el cielo reflejado
sobre ti mientras duermes?

¿Debe alguien recibir
en sus pies
el beso cálido?

¿Tomar de tu orilla
la piedra
como un regalo?

—Azotada e inacabada,
pulida a medias,
incrustada de brillantes,
caótica y bella—

Pongo sobre ella mi mano
acariciando.
Siento sus latidos.
Aguardo.

Fotografías: Crissanta
Fotografías: Crissanta

También: Mediterráneo (mediodía), publicado en La realidad alterna.

De tu flor de piedra


Caminaré un poco cada día

quizás el cigarrillo olvide

la belleza de tu flor de piedra,

y en un arranque de cordura

quizás del lejano al antebrazo

señale una a una tus partidas,

alguien dormirá a mi costado

antes de echarse a caminar.