Elegimos


 

Elegimos un traje,

cargamos el arma convencidos.

Todos los días lo hacemos.

Encontramos un buen puñado de excusas

– falsas –

Después la rueda de la apariencia

y el sistema operativo del ordenador,

comienza a triturar el día.

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Miedos


Los miedos son fértiles

cuando crecen en aguas negras,

en tardes de blanco ambulatorio,

en esos ruidos de puertas y sillas,

en la espera.

La cabeza pierde porque sabemos

que viviremos arrastrando castillos y muletas.

 

(Fotografía del autor)

Tormenta primera


 

 

Y los árboles no podían taparlo

en la selva de noches y palacios.

El idealista, sofocado, solo veía rocas

imaginando muertes,

y lugares de náufragos.

Él tenía zapatos que se lustraban con sangre;

ella, un mundo de mareas,

enérgica y buscando sus ríos,

donde se hacía nueva la cara cuando se abrazaban,

llenando las habitaciones de luz,

era todo nuevo y larga su melena.

Ese día miró arriba, a los atardeceres lunares

sobre los tejados de un planeta lejano.

 

(Fotografía del autor)

Animales tras el muro


Entonces a ojos de los ángeles,

los del azul cielo y los del fuego eterno,

seremos animales agachados

junto a los muros de cualquier noche.

Y también de esos otros ángeles.

De los demonios que respiran tras el muro.

Foto Propia

Línea de vida


Porque importa cada yo defendido con egoísmo,

esos juegos de ametralladoras tan luminosas,

de guerras en el televisor,

la angustia de un anciano que levanta la cabeza,

y pregunta: «¿Dónde estoy, dímelo por favor?».

Ese es el final;

el cariño que ya no lo esperas.

Fotografía de Kari Basanta @kari_basanta

Redes


Las redes de acero

se marcan en mi rostro de cristal.

Mientras el mágico poder de un perfume

dibuja globos dorados arriba;

desde el sótano donde fue exiliado,

me conmueven los recuerdos, ya solamente.

Las olas 1


Los rostros tras las cortinas,

los que no hablan, los que observan.

Maraña de manos, donde difuminadas llamas se alzan,

viajando muy lejos, para refugiarte.

 

La olas llegarán persiguiendo esos caminos tan poco humanos

y los versos incombustibles.