Desde el reverso


Cuando pienso en ti y no estás a mi lado, recurro al #ReversoDelTiempo para volver a  estar rodeado en tus brazos, para regresar al placer de tus piernas amarradas a mis caderas y al sabor de los desayunos dominicales, que fueron nuestra costumbre en la cama.

En el reverso del tiempo, desde donde todo es observable, veo nuevamente todos los besos que nos dimos. Los cuento. Los revivo. Vuelvo a  las cervezas y a los cigarrillos.

Desde aquí, veo las tardes lluviosas, siento el aroma de las cafeterías y sonrío por cada una de tus sonrisas al escucharme decir tu nombre. Vuelvo a tus manos, a tu boca, a tu miel. 

Desde el reverso del tiempo te observo y cuento los días que faltan para fumar contigo, desnudos, otro cigarrillo más.

Cada mañana


Cada mañana pegajosa veo levantarse una sensación pesadamente omnipresente. Me gustaría decir que simplemente me siento un escéptico con las historias del mundo, pero debo reconocer que mi escepticismo es algo forzado, me sirve de defensa para olvidar mis vacíos y se borra cuando me toca el amor, o miro con ternura, o guardo un recuerdo con demasiado cuidado, es como un diapasón que no reverbera ante una melodía, olvidándose de esos despertares cotidianos junto al puntual despertador.