Fueron noches largas,

de tiempo sin medida,

con juegos de palabras

y de escuchar tu sonrisa monosílaba.

Todo empezó

desde la tristeza en tu mirada,

y que ahora son recuerdos que caminan

detrás del alma y sus despojos.

Era esa ansia que no enferma,

convertida en sentimiento mutuo;

como estar frente a un espejo

desnudos.

No hubo urgencia para encontrar

un nombre común

ni prisa por llegar a ningún lugar,

solo elegir con el corazón

y la elección final

fuiste tú.

No quiero rendirme fácilmente


No quiero saber nada por ello

de lo inmediato, lo fácil, el paso suave,

y la acumulación.

El pelo mojado quiero,

la carrera loca que trunca el aliento

y te acerca al abismo.

Llevarme los árboles caídos sin pudor.

No me importa ser rechazado

y pringarme con la risa adherida

de perseguir un imposible salobre.

Necesitaba que existiera en algún banco sentada,

saberlo aunque reme en galeras,

dentro de su estela iría la nave capitana,

mientras gano la espalda al futuro,

sin ensuciar un hálito de la llamada felicidad,

y por tanto venciendo al tiempo la partida.

Momentos


River flowing over rocks
«Delta Wild» por Bob Wick (CC0).

I

¿Es el tiempo lo mismo

que un momento?

¿Cuánto tiempo dura

un momento?

¿Cuánto tiempo hay

entre uno y otro momento?

II

¿Acaso nosotros

caminamos sobre el tiempo?

¿O es el tiempo

el que nos pasa por encima?

¿Será que en serio

el tiempo es como un río?

III

No sé la respuesta

de ninguna pregunta.

Sé lo mismo que el tiempo.

No conozco más oficio

que el de erosionar

todo aquello que habito.

Cronopio esmeralda


Tiempo de pasar,
momento de cultivar,
hora de regar.


Un reloj pulsera caído en desuso se acuna entre el follaje de las plantas rastreras en un patio montevideano, como vestigio de un duende travieso que todavía pulula por los parques.

Tautograma S


Siete siglos Sputnik surcó superficies siderales.

Sufrió soledades sobre sí, solamente suplicios sintió.

Sputnik se sorprendió, Skadi sonrió, SATURNO SALUDÓ:

«Say sayonara».

SATURNO SE SUICIDÓ.

SATURNO SANGRÓ.

Su sangre salpicó sobre su sien.

Sputnik se sonrojó.

Sputnik sedujo. Skadi saltó sobre Sputnik:

Sexo sideral.

Sensualidad satelital.

 

 

Mirada 1


Pero mentiría a los perseguidores de sueños,

coleccionistas de miradas expectantes,

son pájaros desconcertados en el ajetreo

que miran hacia otro lado por encima del ruido.

Para guardarme una de esas miradas

debo volar aquí, en un sueño sin sueño,

debo alcanzar un mundo marfil pálido, no descrito.

Fotografía de @avecesisabe

Energía prestada


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«Ogień» por Artur Rydzewski (CC BY-SA 2.0)

Decadente y apagado,

mi cuerpo pide energía

prestada al mejor postor.

No cuestiono, acepto

el don que me otorga

la oscuridad que me habita.

Luces rojas brillan,

el reloj es superado

y el cuerpo sacrificado.

Y solo escucho estas palabras:

“Todos los días es de noche”.

“Yo solo sé morir”.