Clave de Do


Un ciclo sin fin.
Empieza donde quieras,
por los pies o la cabeza,
por la intimidad o la confianza.

Empecemos por la intimidad.
Vamos a susurrar lentamente.
Tocar y escuchar.
Escuchar es importante.

Recorra el pentagrama
desde la clave,
con los labios o las manos,
según el instrumento.

¿La viola o la flauta dulce?
Si la viola, agarre el cuello con la izquierda
y la vara firme con la derecha.
Igual apriete suave y sin violencia.

Si la dulce, tome con ambas manos
y apriete los labios.
Lea el pentagrama, sople
y toque lo que ella le pida.

Toque con firmeza y sin pausar,
respetando los tiempos,
si crescendo o decrescendo,
si pide piano o pide forte.

¡Entregue el alma!
Tocar un gran instrumento
requiere un don que lo anterior
le sume mucho el sentimiento.

Toque cada punto dibujado
suave y con esmero,
que el compás de esas curvas
requiere respeto.

Respeto y valor
de ser tocadas y amadas
por el artista más violento
porque de ese es el cielo.

Levante el papel,
cambie de página
sin perder el aliento.
Porque llegó el momento.

El estribillo se repite,
ella canta el coro.
La pieza sigue en marcha
y usted sube de tono.

La frecuencia es baja
pero angelical.
Suena suave y sin igual.
El cielo trae y mieles da.

¡Invoque al espíritu
y que caigan las estrellas!
Que el acorde final
estremezca hasta a las piedras.

Luego viene la confianza.
El instrumento que se toca
se trata con dulzura
y se pretende que dure
para muchos recitales.

En clave de Do ha tocado
y a hembra Gamma ha deleitado,
con el arte de sus labios y sus dedos
sin nombrar el instrumento.

Si usted es macho Gamma
el ciclo se repite:
La eternidad y el cielo es suyo.
Y tocará para Dios y para siempre

En clave de Do
un hermoso pentagrama
y dulces instrumentos,
grandes y bajos,
y armonías de tenor.

Clave de Do

Ilustración sinestésica de cómo tocar un pentagrama en “Clave de Do”.

Un mar de preguntas


¿Cuántos ríos llevas derramados
sobre ti?
¿En cuántas ocasiones te has bañado
en sal,
sin que tu cuerpo roce la orilla?
¿A cuántas criaturas habrás dejado maravilladas,
al cruzarte bajo el fondo, dibujando el contorno
de una nueva silueta en la biosfera marina?
¿De qué manera habrán echado a volar las aves
si han querido evitar erizarte la piel?
¿Cómo se posó el polvo sobre ti
y rebotó hasta el cielo para convertirse
en partículas osadas, brillantes y mágicas?
Un mar de preguntas, un piélago de ti.

Medio vivos


Para nosotros, disidentes traviesos,

los tiempos han vomitado

un buen puñado de cárceles de cristal.

 

Un manojo de cables de sangre y metal

que nos mantiene medio vivos,

llenos de miedo y serviles de dos carceleros,

el que habla a la izquierda y el de la derecha.

Sabor a café


Este sabor en la punta de la lengua,
con tacones de mandarina,
se adhiere a mi paladar
y baila por toda mi boca.

Mi pobre lengua da una vuelta ligera,
como loca, buscando la cremosidad del cuerpo
y esa fragancia tan fresca.

¿Qué ha pasado? La dejó húmeda y a secas.

Este olor en la punta de la nariz,
de nuevo el líquido negruzco,
con el aroma exacto y cafeína portable.

Este sabor en la punta de la lengua
de fragancia inolvidable
y de sentido volátil.

Rebato


 

Fotografía por Crissanta.

Are you sleeping?
Are you sleeping?
Dormez-vous?

¿Duermes tú?
¿Duermen ustedes?

¿Es que acaso alguien vela
mi descanso
y no, como siempre,
al contrario?

La fuerza sobrehumana
que me sostuvo
durante el paso de la muerte,
durante el trance de dar vida,
ha cesado.

Pero suenan las campanas,
tocan a rebato.
Llega el día
a la vez temido y esperado.

Ay de aquellas
que estén criando…

Más yo tengo escudo
alrededor de mí,
un alto refugio,
una fortaleza.

No temeré a diez millares de gente
que pusieren sitio contra mí.

Si todos duermen,
me mantendré despierta,
fija en la vela,
fija en la espera.

Dolor I


El dolor atraviesa paredes y corre feliz,

mata años igual que horas

y arrastra la dignidad de buenos y malos.

Pone en fila noches congeladas andando en cuclillas.

Cierra en la nevera la piel y los dedos

depositarios de tu amor.

Y sigue cavando esa sepultura

que en una edad tan profunda se hace.

 

Un invento de los sueños


Vuelve a ocurrir.
El temblor se apodera
de las paredes de la habitación.
Vuelve a ocurrir.
Como aquel día
que dejaste tu ropa sobre la cama.
Mientras pasaban las horas
crecían mi anhelo
y aquellas prendas de algodón.
Iban ganando grosor por minutos,
como ya soñó Buñuel. Vuelve a ocurrir.
Y aunque nunca cargue con estas paredes
o estas paredes carguen con tu nombre. Siempre queda
un resquicio de ti en mis sueños. Te reconozco
como un invento que no llego a advertir bien en ellos.