Quéjese al fabricante


Que ya voy de salida, ¿y qué?

No necesito tanto, lo sé.

En mí vive la misma niña

que cantaba canciones tristes

justo antes de dormir.

Entonces no me arrullaban princesas,

solo me acompañaba el pensamiento

de los niños hambrientos de Praga,

de los perros callejeros de mi barrio,

de mis padres dejando la vida

para darme una mejor.

Y mi soledad.

Sigo atada a los recuerdos

de mis amigas riendo, inocentes,

saltando en los charcos

bajo la lluvia a cántaros,

hablando del primer amor,

del primer beso,

que para mí tardó demasiado,

aunque la maternidad me llegó temprana

con una adultez atropellada.

Todo a destiempo.

Me llegan los años y no me acostumbro.

La idea de la muerte no me asusta.

Solo quiero vivir sin relicarios

con la mente despejada

y el cuerpo dispuesto.

De vez en cuando llorar de amor,

o reír a carcajadas con la gente que amo.

Que no maduro, que hago locuras.

Que me digan intensa, ¿y qué?

Fue así como fui creada.

¿Alguna queja?

Quéjese con el fabricante.

Te veo fumar


Foto y kitô: Juan Machín.

Te veo fumar:

las volutas de humo

te acarician.

Miro tus curvas…


Dibujo y kitô de Juan Machín. Modelo y musa: Karla Aguilar.

Miro tus curvas:

son unas catástrofes

matemáticas.

Amanece


Amanece un día

como tomando sorbos de niebla.

Sigo pensando en la pasión sin heridas

y la fragancia que me despierta.

Consigues desconectarme de miserias,

o del paso contundente de la vida.

Sigo en la orilla del mar

donde el cielo de pizarra se abre

y tú me desenredas de toda la arena cotidiana.

Aquí


Aquí, arrojado a las calles,

en el dulce dolor

de lugares desparecidos.

Te encontré,

salvaje de secretos,

salvaje también en tu mirada.

Eras el suave acontecimiento de una hoja,

como piel bajo la lluvia

que caías sobre la hierba.

Te convertiste pronto en susurro

dentro de mí.

La armadura


«Declaraciones de amor inocente,
… la esperanza de ver al amado
nuevamente después de partir;
la alegría juvenil
y la fe en Dios».

Si esto quieres expresar,
tengo al emisario para ti.
En medio de un huracán de notas
aparece La,
la más alta nota.

Su armadura la sostiene.
La sostenida.
Y la vuelve diestra.
Y sus espadas bemoles,
La bemol.
La vuelven siniestra.

Su altura determina su rango
en su armadura.
Sus cuchillas fusas y semifusas
indican lo mismo.

Sus redondas y blancas
gritan su nombre
en clave de sol.

Si necesitas un soldado de poder
o una armadura en clave,
este herrero está a tus servicios
si visitas su taller.

Una luz


Una lámpara expulsa su atmósfera luminosa sobre el cuarto. Arredrado junto a la ventana, un hombre, el que abrió los ojos, pensativamente observa como las gotas de lluvia unen sus pesos y tamaños para llegar hasta la parte baja del marco de madera de la ventana, se funden en pequeñas venas; y otra historia empieza, y otro río vital debe nacer. Fuera, entre las gotas líquidas, como un espejo reflejándose, dentro de su propia mente, otras gotas se unen como si fueran sus neuronas, alguien medita, llega hasta el interior de una hipótesis de la vida y se da cuenta de que existe mucho más.