Se apaga


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Volvemos de la muerte

entre los gritos de hermanos

dormidos en la tierra profunda.

Es el origen de muchas manos.

 

Esos dedos que pintan

líneas antes del atardecer.

Ellas son refugios temporales.

 

¿Por qué la mente es tan horrible,

enferma, y destruye tantos presentes?

Depresión en tres actos


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«Sign from the Great Depression», por Philip Bump (CC BY)

 

I: AUSENCIA

Ya no sueño que vuelo.

Ahora sueño que huyo,

como corre una bestia.

 

II: DELIRIO

Las paredes se mueven,

se cierran, me aplastan.

¿Qué será de mí?

 

III: VACÍO

¿Dónde está el placer?

¿Dónde está la dicha?

¿Dónde estoy yo?

De Proserpina


El frenesí en las manos
de Berneni y tú floreciendo.
Zeus hubiese podido reordenar
el Olimpo y Hades jamás cedería.
Noches de mármol y violetas,
de blancos lirios y de luz escultural.
Manos entrelazadas al mito que alcanza
entre la palabra nada, la alegoría,
la razón y la ficción.

El arma imposible


silencio de negra

Si alguna vez has conjurado
un pentagrama,
quizás la logres ver.

Y la puedas oír
aunque no se escuche,
porque tienes oído especial.

El mundo está lleno de cosas
imposibles, insostenibles,
que la razón no puede contradecir.

En medio del barullo,
en medio del baile;
quizás la distingas.

Espera un tiempo,
quizás medio segundo…
¡Allí está!… y allá se fue.

Y si llegaste hasta aquí,
te lo voy a decir.
El secreto es:

¡Silencio de negra!
Si le preguntas dónde está,
en silencio te dirá que «Si».

Remolinos


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Somos seres atraídos por nuevos horizontes.

Entre girones de un mundo que no desea arroparnos.

Pero anunciamos en plenitud que deseamos vivir,

entre fiestas, miradas y niebla.

Nos mantenemos presentes apretando los dientes,

codiciosos, tristes y esperando.

 

Lluvia diciembre


Sos mis aguas de marzo,

Aunque estemos en diciembre,

a pesar que estos días ya no lluevan más,

porque por vos «soy palo, soy puente y fin de camino».

 

Y vos por siempre:

 mi «misterio profundo»,

mi lluvia diciembre,

mi gusto y mi disgusto,

mi noche y mi sol.

 

Porque vos sos y serás mis días,

mi café por las mañanas,

mi cerveza helada

hoy y los siguientes trescientos sesenta y cinco años bisiestos,

y, todavía, un día más.

Remanente estelar


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«Neutron star« Wikimedia (CC0)

I

Me causa algo de nostalgia

haber dejado pasar la oportunidad

de entregarme a placeres, o a la locura,

o a la Santa Muerte.

 

Pude…

… pero no me atreví.

 

II

Quiero conocer el final de la vida.

El verdadero final,

y no los finales inferiores

que me han sido ofrecidos.

 

Si he de morir, elijo el destino

de las estrellas de neutrones.

 

III

Aunque ello implique

la imposibilidad de mostrar

mi luz más potente,

la gran supernova.

 

La luz que mana del choque

de mi ser

contra mi ser…

… la que no deja nada de mí.