Una luz


Una lámpara expulsa su atmósfera luminosa sobre el cuarto. Arredrado junto a la ventana, un hombre, el que abrió los ojos, pensativamente observa como las gotas de lluvia unen sus pesos y tamaños para llegar hasta la parte baja del marco de madera de la ventana, se funden en pequeñas venas; y otra historia empieza, y otro río vital debe nacer. Fuera entre las gotas líquidas, como un espejo reflejándose, dentro de su propia mente, otras gotas se unen como si fueran sus neuronas, alguien medita, llega hasta el interior de una hipótesis de la vida y se da cuenta que existe mucho más.

Aventura de la mente en otoño


Conforme se termina el otoño, siento unas ganas efervescentes de empezar una aventura en un barco bucanero —si hay barcos bucaneros cargados de libros, o que pasen por la puerta de casa— sería una aventura solo para empezarla sin prisioneros o islas donde beber ron, ya que no creo en milagros pasada una hoja del calendario, ni deseo acabar bailando en un carnaval con una capa negra de terciopelo.

Este año, la presencia del otoño está absolutamente expuesta al desasosiego. Mientras las heridas son siempre ojos mirando sobre una tela.

Avanzamos entre rescoldos de pérdida, vacío, juegos y consternación en estas tardes de calles vacías.

Fotografía del autor. New York.

No quiero rendirme fácilmente


No quiero saber nada por ello

de lo inmediato, lo fácil, el paso suave,

y la acumulación.

El pelo mojado quiero,

la carrera loca que trunca el aliento

y te acerca al abismo.

Llevarme los árboles caídos sin pudor.

No me importa ser rechazado

y pringarme con la risa adherida

de perseguir un imposible salobre.

Necesitaba que existiera en algún banco sentada,

saberlo aunque reme en galeras,

dentro de su estela iría la nave capitana,

mientras gano la espalda al futuro,

sin ensuciar un hálito de la llamada felicidad,

y por tanto venciendo al tiempo la partida.

Momentos


River flowing over rocks
«Delta Wild» por Bob Wick (CC0).

I

¿Es el tiempo lo mismo

que un momento?

¿Cuánto tiempo dura

un momento?

¿Cuánto tiempo hay

entre uno y otro momento?

II

¿Acaso nosotros

caminamos sobre el tiempo?

¿O es el tiempo

el que nos pasa por encima?

¿Será que en serio

el tiempo es como un río?

III

No sé la respuesta

de ninguna pregunta.

Sé lo mismo que el tiempo.

No conozco más oficio

que el de erosionar

todo aquello que habito.

Mirada 1


Pero mentiría a los perseguidores de sueños,

coleccionistas de miradas expectantes,

son pájaros desconcertados en el ajetreo

que miran hacia otro lado por encima del ruido.

Para guardarme una de esas miradas

debo volar aquí, en un sueño sin sueño,

debo alcanzar un mundo marfil pálido, no descrito.

Fotografía de @avecesisabe

Cada mañana


Cada mañana pegajosa veo levantarse una sensación pesadamente omnipresente. Me gustaría decir que simplemente me siento un escéptico con las historias del mundo, pero debo reconocer que mi escepticismo es algo forzado, me sirve de defensa para olvidar mis vacíos y se borra cuando me toca el amor, o miro con ternura, o guardo un recuerdo con demasiado cuidado, es como un diapasón que no reverbera ante una melodía, olvidándose de esos despertares cotidianos junto al puntual despertador.

Quiero poder


Quiero poder aún navegar en velero,

sin tierra a la vista,

gobernando el timón de tu tiempo.

Un beso,

el aire,

tú, entre luminarias de fuego

y gente corriendo dichosa en la noche.

Ver elevarse los globos de aire,

escapando de este aislamiento;

pasear por la muralla otra vez,

escalar la torre,

surcar el río,

contemplar los frescos de Florencia,

viajar y ver el Hermitage,

reconocer las melodías en las óperas del mundo.