Ya se acerca


Ya se acerca la tormenta,

no habrá más reflejos en las ventanas

de cientos de piscinas añil oscuro,

en toda la costa de Yucatán.

En el Pacífico habrá dos soles,

mientras la costa se pierde en la baja California

pero los dos nadaremos juntos,

muy cerca tus pies de mi costado.

Como siempre cuando estoy tranquilo.

 

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Como flores


Fotografía por María Eugenia Cabrera y Pedro Copelmayer.

 

Camino y veo cosas, me gusta ver.
Muerte.
Cosas como flores, a veces.

Reflejo


Eres el animal trasparente,

demasiado luminoso y pálido.

Breve, en un mundo lleno.

 

Burbujas junto al lago

y antiguas abadías que mirabas.

Ser felices no tiene excesos.

Allí caen las estrellas


No seremos inmortales,

las palabras que escuchas proceden de muchas tierras,

escucho esa música junto a ella.

Siempre pensando en sus hombros y su mirada.

Allí caen las estrellas en verano.

Foto del autor. Lucerna Suiza.

En el Jardín de las Adelfas


Tiempo atrás, el lirio blanco se balanceaba
entre las zarzas. En el Jardín de las Adelfas
entre nardos y azucenas, bailaban rosas,
claveles, celindas, pensamientos, narcisos
y cardos. Dos pasos errantes destrozaron
gran parte de sus ramas mas el lirio se
recompuso. Llenaba su pequeña corola de
agua, allí vendrían los gorriones a beber
llevándose las perlas de su cabeza entre
sus piquitos dorados. Sus maltratadas hojitas
no servían para lucirse, aunque taparan a las
hormigas de las lluvias más violentas. Las hormigas
agradecidas, regalaban a su tronco una lluvia de
cosquillitas de cerezas.Tiempo atrás, al lirio
blanco lo quisieron cortar para ponerlo en un
jarrón de cristal. Prefirió hacerse invisible
haciéndose una lamparita para todos los insectos
voladores y hormigas que ansiasen verlo brillar.

Maldiciones


Maldiciones,

para quienes tienen un cerrojo en la frente,

invisible y enrevesado.

Como hambrientos pulmones

de niños aún soñando,

a los que despierta un mutilado lobo.

 

Tiempo


Una alfombra de tiempo

reaparece en la tarde,

y tenemos esa oportunidad,

de alargar algunos momentos para tu propio yo,

de seguir palpando sin nervios,

unas líneas del día que no escapan.

 

De poder sentir que la vida,

es una corriente de aire con esencias.