Instantánea impresionista accidental


Crecen las hiedras
y mucho de lo que las rodea
está inerte y mustio.

Campanillas de jazmines
cantan en la noche.
Suenan rompiendo la escena lacónica,
tintinean las flores caídas en el suelo
tras su baño metálico lunar.

Asomada a la ventana
sonrío y pienso
en el aire perfumado,
en la melodía,
en la luna,
en la noche
y en ti.

Me digo:
vivir un momento
de dulce instantánea
impresionista accidental.
En una ventana al mundo
desde donde me asomo
y sonrío,
sin timidez.

Suceda lo que suceda


Sucede que dejé
desvestida a mi alma.
Sin ropajes cruzó
laderas, caminos,
ríos y montes.
Hizo de las nubes
su primer viso.
Pisó mentiras,
las que fingieron ante ella.

Sucede que corté
el lirio del balcón,
a ras de tierra.
Ese que sembraron,
una vez, tus manos.

Divagaba fluyendo entre lo que veía sin mirar
y lo que no llegaba a notar.
Consciente del brote de las hojas,
del ruido en la tierra,
haciéndose paso
para salir.

Sucede que entro en mi alma
y en ella me cubro contigo:
me acuerdo de ti y
me acuerdo de mí.

Sucede que era otra contigo
y eras parte de mí.

Sucede que marchito el lirio,
mi alma triste, impenetrable.

Sucede que tras el fino velo,
sopla el viento mi miedo.
Repartiendo brío
para primavera.

 

Brumas


Te arriesgas valiente y contenta;

y de brumorosas hojas quedas atrapada

en el encanto de aquel verano.

Escogida por tus labios vuelas siempre.

 

(Foto del autor)

En siete días


Se quejó la pena,
alejada.
La nada ríe
en un pestañeo,
acercándose.
Lo predecible celebra
con un brindis.
Levanta su copa
hacia la costa.
La brisa ventea
la cortina,
en señal de paz.
Llega a tierra
y muestra bandera:
garras de león,
medio corazón
y cadena anclada.
El marinero en su barco,
el faro cerca de tierra,
las noches de verano
y la luz estelar.
Y te veo suspirar,
cubro de rojo la arena.
Y tu miras hacia aquí,
poniendo rostro
al suspiro.

Todo cabe


Todo cabe en una noche de insomnio mientras duermes.

Todo espera.

Todo puede volver a empezar a la mañana siguiente.

Pero sigues encerrado.

 

(Foto del autor)

La aventura del amor


La aventura del amor

es recoger un poco de frío al coger una mochila,

y pensar en ti,

y reírse de esas miradas hieráticas.

Cansadas ya al principio de la mañana.

 

(Foto del autor)

Dolor psíquico


Fotografía por @theyoungQuevedo

Etérea es la dicha;

la capa fina de nieve agradecida,

y el día que nosotros sonreímos antes de cenar.

Etéreos hablan los árboles,

y los pensamientos son pompas enérgicas

que deberían ser una imagen.

a la que decir, “ya no existes”.

Etéreos son los días que felices veremos en la vejez.

Hay tanto dolor en el cuerpo que niega ser etéreo,

como miserable traidor, codicioso del cariño.