(Por) que


Junto a mí,

tu espalda.

En ella, desastres,

reflejos de una vida pasada,

demasiado pesada.

Recuerdo en ti

mi impotencia.

No sé aliviarme contigo.

Como un juguete roto de la infancia,

te recuerdo,

quiero seguir jugando contigo,

pero mis recuerdos

son rencor

y no diversión.

Puede que el pasado,

el presente

y el futuro

sea siempre el mismo,

pero crezco

y el cómo cambia.

Ya no sé el suceso,

sino el porqué de él.

Y tu espalda ya no me gusta,

ya no me gusta cómo la veo,

cómo me veo,

y me meo encima

por miedo,

por medio de lágrimas calientes

que del asco

oculto.

Vuelvo a ser yo con otra máscara.

Puede que otro día te quiera,

o siempre te quiero.

Pero hoy no me gusta cómo te quiero.

Vuelve mañana.

Brisa


Estaba cruzando la avenida cuando casi me pisa un auto. Fue un poco culpa mía y un poco de él, yo venía distraído y él venía pelotudo.
Por suerte no me pisó y lo único que sentí fue el ruido y una brisa en la nuca.
Lo que no entiendo es por qué, cuatro meses después, todavía me siento muerto.

Voluntad


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Sería la retirada de la escena de un líder para los que han dejado de leer, un cometa que llegó para crear, construir o abonar las semillas del mañana, y que se va al encontrar demasiado secos los parajes que visita. Con el mismo reflejo de luz, con la misma fuerza que llegó, con su voluntad intacta, se subirá a un barco y partirá lejos. Pero también con la envidia de los que sienten perder en el mar una llama viva sin tener que arriesgar nada.

La voluntad reside en esa extraña forma de pensar de los que nacen con una sospecha sobre lo que es trascender.

(Fotografía del autor)

Fingidores


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Necesito unas horas, aunque sólo sean para recomponer dentro de mí las pautas que debo aplicar a los caminos por los que discurrirán mis acciones. Me he dado cuenta que en ocasiones importantes somos mentirosos o naturales fingidores. Retrasamos una pesadilla con la misma fuerza que lo intenta un verdugo.

(Imagen del autor)

La basura


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Los inmensos basureros en la Europa industrializada; millones de kilogramos de basura plástica en cada una de las ciudades del mundo. Por las grietas de ciertos vertederos de Bélgica sale un humo de color gris con los gases tóxicos que han hecho reacción en el interior bajo la capa de tierra, nuestra morada que acoge los excrementos. Los negocios que se hacen gracias a la basura: un hombre que tiene una fábrica en ruinas y en sus naves, en el suelo agujereado de las mismas, entierra las basuras más tóxicas que nadie desea y las cubre después con cemento, en espera de vender la fábrica en un futuro. Mientras, la tierra ya no lucha por el calentamiento o el oxígeno. Todos deseamos más.