Tan pequeña…

Tan pequeña…


Lo que somos


1_Lo que somos

“Sólo hay una pequeña parte del universo de la que sabrás con certeza que puede ser mejorada, y esa parte eres tú”. – Aldous Huxley

Sin ser insignificante

Sin ser insignificante


Calle Consuelo #411


Abro la puerta de la casa y un chirrido molestoso  me hace volver atrás para verificar la dirección. Sí. Es el 411 de la calle Consuelo. Vuelvo a entrar y las maderas del suelo casi se quiebran debajo de mis pies. ¡Qué lugar tan extraño para una primera cita! Pero después de seis meses de hablarnos en el “site” ya no importa en donde nos encontremos. ¡Tengo tanta ilusión! Es curioso. Nunca pensé que en esos lugares de la red podría encontrar el amor. Si no hubiera sido por Rebeca nunca lo hubiera hecho. ¡Mi amiga tan querida! Fue ella la que me aconsejó que tratara. Siempre fui tan tímida. Luego de varios intentos lo encontré a él. Es que se parece a Clark Kent. Serio, moreno, alto. Sus anteojos lo hacen muy interesante. Enseguida que vi su foto me gustó. Su conversación es tan amena. ¡Es tan inteligente! Correcto, respetuoso. ¡Y es estudiante de medicina!

***

Ese olor… es penetrante. Como a desinfectante. ¿Dónde estará él? ¿Por qué tarda tanto? Busco un interruptor para encender la luz pero no lo encuentro. ¿Qué es esa sombra que pasó tan rápido por mi lado? ¡Qué susto! Me abraza por la espalda. Está jugando conmigo.¡Se siente tan bien! Pero ¿qué hace? Está poniendo una toalla sobre mi cara. Me da sueño. Pierdo el sentido. Despierto en una camilla de operaciones y él me está mirando muy serio. Siento miedo. Me siento mareada. Mi visión está borrosa. Veo órganos colgados en ganchos alrededor del cuarto. Un olor fétido inunda la habitación. Como a sangre podrida. Él tiene algo así como una sierra eléctrica en su mano y la acerca a mi estómago. Siento terror y un dolor terrible mientras él va sacando de mi vientre mis órganos y mis tripas y se las va comiendo. Me desmayo.

No sé cuándo perdí mi vida.

La dama de las camelias

La dama de las camelias


Ella esperaba hasta que un día se cruzaron en el camino. Cambió sus flores por unas blancas. Y se entregó sin dudarlo. Ya no sería nunca más de cualquiera. Sólo de ella misma, y de él. Puedes ver más colores … Sigue leyendo