Resaca


Duerme la resaca,
no quiere saber del alcohol,
del mundo, de la realidad;
él gira en sus sueños,
da vueltas y queda donde mismo.

Duermo la resaca,
el vino seda mi humor,
tengo enojo de sobriedad,
no me supe adaptar
a la droga de la vida familiar.

Huye en la resaca,
un río de vino en caja:
lleva, ahoga, resucita
los estragos de vasos
siempre llenos de más.

Huyo en la resaca,
siempre las noches frías,
verano, otoño, invierno y primavera,
el día es un sol de agua nieve,
de humedad hilarante, tostada mi piel.

¿Dónde estás resaca?
Con tus vómitos de putrefacción,
los desvelos y delirios azotan
mi cabeza contra el suelo,
entre las babas mi dignidad ebria.

¿Dónde estará su resaca?
Un día de playa al amanecer,
con la escarcha de anoche,
descalzo a la fuerza,
sangra heridas sin memoria.