Versos con verbos de rimas imperfectas


Ilustración por Carlos Quijano

Explota tu risa, transforma mi mundo.
Respiras lo mismo, pienso profundo.
Adopto tristeza, estar siempre lejos,
invade con fuerza, asalta el deseo.
Escondo el retrato, lloro al mirarte.
Termina conmigo, prefiero callarme.
Invoco tu cuerpo, escucha la luna,
viene a dejarte escritos los versos.
Comienzan con verbos,
terminan sin nombre.
¿Esperas que calle?
Puedo no hacerlo.
Acabo el poema
y lo borro.
Apago el
espejo:
te pierdo
y me
muero.

Gustavo


El halo de misterio e incertidumbre que envolvía al poeta hacía que de pronto su obra se tornase oscura. Dividida quizás en un antes y después del amor. De ese amor de metáforas, versos, rimas, ojos verdes o caprichosas golondrinas. De la eterna promesa de una perpetua poesía y la atmósfera sobrenatural de un monte donde dicen que hay una cruz que es propiedad del diablo.

El escritor acomoda sus folios mientras en la salitrosa pared del lúgubre y mísero cuartucho danzan sombras estiradas. Su alma alcanza un poco de paz después de escribir. Con mirada melancólica echa un último vistazo antes de apagar el cabo de la vela casi consumida, como su vida. Dormirá sabiendo que, contra todo, siempre habrá poesía.

Neebligitaj


Y si me pierdo
y si te vas
y si te busco
tú ya no estás
no me hables de destrezas
que yo no soy
santo ni presa.

No me juzgues
antes de tiempo
ni te desvistas
de alma y cuerpo
no necesito
de confesiones
tus verdades
no son posesiones.

Y que te quedas
o te marchas
que se abre el fuego
de mis llamas
te sujeto
de los labios
tú me muerdes
yo te rapto
yo no bailo
en las iglesias
ni te dedico
a ti estas letras.

Solo me escapo
solo me tiento
solo te abrazo
sé que lo intento
tú me reclamas
y se te olvida
que fuimos dos
en otras vidas
quizás amantes
quizás esclavos
yo un dibujante
sin un centavo
tú la dama ardiente
de las alcurnias
mujer pudiente
dueña de lluvias.

Robar mis apetencias
fue tu pecado
las ocurrencias
de un mal pensado
que te pidió el sol
me diste sabia
el pudor
te di mi rabia.

Pero no pidas
lo que no sé darte
tampoco pongas
un estandarte
con mi nombre
y mis respuestas
yo no soy hombre
de historietas
ni aparezco
en escenarios
soy un mito
irrevocable
soy la sed
de un indeseable
no creas que
yo no te pienso
y que con versos
yo tengo sexo.

Perdóname
pues con el tiempo
te hartarás
de este momento
olvídate
de los refranes
que no hay inviernos
sin huracanes
no hay paz adentro
sin libertades
no hay sentimientos
sin tempestades.