Rompecabezas de azul


Porque podría estar haciendo algo diferente desde hace un buen rato, sin embargo, no despegaba la vista del suelo, ahí estaba lo que acababa de hacer. Y no era solo el hecho de ausentarse y contemplar: quería de verdad solucionar el problema que tenía ante sí. Iban y venían recuerdos a su cabeza igual que posibles soluciones, pero solo podía permanecer inmóvil ante el desorden de piezas de azul a sus pies. Aunque su mente se desviaba del tema principal, algo le jalaba, como un control remoto que corrige la trayectoria errática de un dron. «¿Por dónde debía empezar?», se preguntaba. Era fácil hacer trampa y deshacerse de algunas piezas, pero ella quería conservar hasta la última. «¿Qué color resulta de mezclar el rojo y el azul?», murmuró mientras se veía las manos… Y otro rato de parálisis. Por fin decidió, casi cuando el sol se anunciaba en el cielo gris. Recordó un gran baúl abandonado en el estudio. Bien podría guardar todas las piezas ahí. Lo arrastró hasta la habitación a pesar de sus extremidades enteleridas y doloridas por el esfuerzo que había hecho antes. Por fin, fue acomodando una a una cada pieza y con ella un número igual de recuerdos. Sabía que nunca volvería a armar aquel rompecabezas. Por un momento pensó si de verdad era tan egoísta como le habían dicho antes. Encogió los hombros, bajó la tapa del baúl y dijo para sí: «Si no es para mí, no será para nadie». Soltó un largo suspiro. Pensaría que hacer con el baúl mientras tomaba un baño de tina para quitarse lo rojo de encima, no le gustaba. Era más bonito el azul.

Juegos


Imagen tomada de internet.

Imagen tomada de internet.

Rompecabezas, juegos lógicos con un inicio y un final
Premeditados pasos que construyen figuras, crean
Dan paso a lo que jamás imaginamos podríamos descubrir
Dan un resultado. Una solución… permanente, invariable

Enamorarse, juegos abstractos y de alta complejidad
No se sabe cuando inician ni cuando terminarán
Revelan los más profundos sentimientos de quien entra
Y la incertidumbre abraza sin miedo a quien juega

De vez en cuando, hay un usuario de la lógica
Que intenta jugar al juego de enamorarse
Seguro, confía en tener el control del juego
De las piezas, e incluso de todo el tablero

Se sumerge como si entrara a un océano de piezas
De estrechos laberintos y de amplias praderas
Resulta ser un terreno desconocido
Pero eso no le importa al usuario, así es como siempre juega

Coincide con que el tiempo es una variable relevante
Pero se limita a jugar sus estrategias sistemáticamente
Esquiva la delicadeza de jugar creativamente
Y eso, sólo eso, puede causarle grandes adeversidades

El jugador de lógica ha pasado por alto
Que el juego de enamorarse no ocupa planearse
No se necesita construir una cadena de procedimientos
No necesita que el jugador sienta el control sobre el tablero

El juego de enamorarse requiere la sutileza de jugar con belleza
Con versos y canciones que transformen al tiempo en un eterno estro
Con pasos que pisen un corazón y dejen huella
Con mente sabia que sepa valorar incluso las jugadas del émulo

Enamorarse es un flujo de entradas y salidas
Esporádicas y a la vez continuas
De emociones y cálculos
Que no necesitan una medición para ser entendidas

Por eso el jugador de lógica no acostumbra a tener mucho éxito
Porque olvida a la piedra y puente en el camino
Que enamorarse no se juega para ganar
Sino para vivir la belleza de lo que, durante el juego, se ha urdido