Palabras


Palabras hay muchas, tantas como personas, árboles, aves, animales, nubes y planetas juntos. Y ellos son quienes le dan lo más importante a las palabras: sentimiento.

Porque lo importante no son las palabras, sino nosotros.

Su interior brilla, y siempre brillará, mas nuestra boca unida al corazón con un hilo fino lleno de significado es quien decide el color de sus latidos.

De nada sirve decir palabras por decir, como un actor que solo imita aquello que le mandan, sin pensar en lo que dice. Hay que creer en ellas.

Las palabras siempre están ahí, tratando de colarse en nuestro estómago cada vez que el mundo nos convierte en efímeros niños y niñas.

Porque si una palabra está bien sentida, florecerán margaritas en la piel, nacerán dientes de león en los pulmones, observarán con la ilusión de un niñ@ el mundo; volverán a creer en su corazón.

Y el mundo tendrá más sentido.

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Cadenas y suspiro


Amanece y el rostro incoloro

se cubre de dudas por este nuevo día;

desteñida la tez

y la piel destruida,

buscan abrigo en la oscuridad hambrienta.

 

La vida que acontece en castigo

sin piedad le mantiene en una ruina,

la luz solar no le alcanza

apenas la carne acaricia,

y la mantiene en supervivencia errante.

 

Cómo se prolonga el sufrimiento

la voz derrapa en los ecos del sonido,

el cansancio ya no tiene algún concepto;

el mismo hombre sabe que no hay remedio.

 

Panacea universal

auxilia una vida para que pueda brillar;

el futuro perverso se apodera

de un cuerpo humano que no ríe;

no siente,

no goza,

no llora.

 

En l’interieur yace la lúgubre verdad de un vacío,

un clavado embocado no es el ideal destino.

 

Nanocuento: Arrepentido


Tengo mucho miedo. Pensé que jamás volvería a sentir esta emoción que tanto detesto. ¿Me habré enamorado de la persona equivocada nuevamente?

Te amo


Te amo.

Pero no de la clase de “te amo, quiero estar contigo” sino de ese “te amo, y estoy bien así”. Tampoco es el “te amo” de antes, es uno nuevo. Uno que no te busca, ni pretende encontrarte.

Un “te amo” tímido y sin pasión pero lleno de compasión. Quizás sea un “te amo” incompleto. Sin sabor pero condimentado de recuerdos.

Tal vez sea un “te amo” mentiroso porque el verbo amar debe estar acompañado de una acción.

Sin nostalgia ni tristezas, podría ser un “te amo” casi como un “te quiero”, casi como un “te aprecio”, casi como un “te cuido”, casi como un “no te amo, solo que no te olvido”.

O probablemente sea un “te amé”.

Feelings

Feelings


¿A dónde vas?


¿A dónde vas espíritu sin esperanza?
Escapas alto hacia borrascosas nubes
de tajantes dagas que te desangran
y persisten, todavía, a mis reveses inmunes.
Solo abulias hallo por esas latitudes;
soledades, sollozos, sangre, decrepitudes.
¿A dónde vas espíritu sin esperanza?

¿A dónde vas maltrecho corazón?
Tras ser mil veces traicionado,
destrozado otra vez por la decepción
de ser ya no más amado,
sigues, estúpido estandarte de la ilusión,
altivo como el gladiador recién liberado.
¿A dónde vas ridículo corazón?

Sigues caminando rumbo a la nada,
deshaciendo el camino al andar
por la triste travesía abandonada
que no desemboca en el olvidar;
rompe el alba de madrugada
y por un segundo te dejo de anhelar.
Tan solo instantes escapan de mi alma helada
anclada en el frío puerto del pesar.
¿A dónde vas, corazón, por la senda desdichada?

J. Hidalgo