Divagaciones de una estrella


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Foto autorizada por Pixabay 10/9/2016

Nunca pensé tener el valor de tirarme al vacío desde tan alto. Era eso o morir quemado. Justo antes de tocar el suelo, un ángel tomó mi mano. Me cargó hasta el cielo. Confieso, no sentí dolor, solo paz. Aunque sí, estuve triste por separarme de mis seres queridos. Sé que nos volveremos a encontrar. Ahora soy una estrella en este hermoso e infinito universo. Ya no le temo a nada. Nunca he dejado de brillar desde ese inolvidable suceso del 11 de septiembre de 2001.