Gravedad


La abadía y su reinado me dejan la conciencia de toque;

hasta la novena jugada cuando por fin inicia el trote,

cada paso dado, construyen un estado consciente.

Alerta.

Despierta.

¡Respira!

No se detiene.

Justo en el sueño es cuando aún más ruido ejecuta,

máquina del futuro que parece de carne componerse.

 

Entrañas vivas,

células muertas.

Que áspera se siente la cabeza.

 

Bidones vacíos, personas desnudas,

una cáscara llena de inconformidades atómicas.

¡Estallido!

Soles fríos.

Espacio caliente.

Estrellas que cantan.

 

El silencio es tan profundo

que a los planetas escuchas hablar.

No quieren callar.

Susurran en zumbidos

y hacen que los cuerpos vibren.

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Diéresis


Se mojan las palabras bajo la lluvia.

La intención de sus trazos persiste impermeable,

y el papel se desentiende de la humedad evidente e imparable.

Como cáscaras de avellanas, portas un aroma poderoso,

tal cual las fragancias que se tornan deidades en madera,

así mismo procede la esencia que crece en tus profundidades.

Dicen que las mejores azúcares son aquellas que bailan con el paladar,

las que logran acariciarte la lengua y besarte justo en el centro del gusto;

yo me declaro culpable de soñar con el arrebato sorpresa de tu vino,

el degustar lentamente las confituras de tus labios,

y escuchar con intensa atención a tu mente pensar en voz alta.

El papel de las notas que dejo en tu casillero

está hecho de las flores que brotan del cactus trepador;

haciendo eco a su gran nombre,

mi ser decide marchar con sigilo por los corredores de primavera

que me llevarán a verte,

escuchar tu dulce voz,

y sentir que la lluvia soy yo;

y tus ojos, el sol.

 

Cadenas y suspiro


Amanece y el rostro incoloro

se cubre de dudas por este nuevo día;

desteñida la tez

y la piel destruida,

buscan abrigo en la oscuridad hambrienta.

 

La vida que acontece en castigo

sin piedad le mantiene en una ruina,

la luz solar no le alcanza

apenas la carne acaricia,

y la mantiene en supervivencia errante.

 

Cómo se prolonga el sufrimiento

la voz derrapa en los ecos del sonido,

el cansancio ya no tiene algún concepto;

el mismo hombre sabe que no hay remedio.

 

Panacea universal

auxilia una vida para que pueda brillar;

el futuro perverso se apodera

de un cuerpo humano que no ríe;

no siente,

no goza,

no llora.

 

En l’interieur yace la lúgubre verdad de un vacío,

un clavado embocado no es el ideal destino.

 

Ante su calidez


Me abraza el frío
y el gris extendido
en el día de hoy.
Unos golpes continuos
en el techo, me avisan
de que el piso de arriba
ha despertado.
Se cuela por mi ventana
el olor a café y a tostadas.
Maldigo al fuego
que las quemó, abrasándolas.
Dibujo una línea única
que me une al día de ayer
y a la mezcla de aromas que poseen
las sensaciones infantiles de mi nariz.
Cuando otras manos
hacían alquimia conmigo,
al conseguir la combinación exacta.
La que esclaviza mi suspiro.
La que libera al sol,
de algunas nubes,
para que pueda salir.
Y me abrace
poniéndome en libertad
ante su calidez.

Acariciada por el sol

Acariciada por el sol


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Tan sólo así

Tan sólo así


Caricia de sol…

Caricia de sol…