En la sombra, puñales


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©Merche García

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Sombra

Sombra


¿Y esa luz? Es tu sombra. Dulce María Loynaz

El regreso


El día nos llevó el cabello
los dientes
y los huesos
enmudecieron las caracolas

Esta tierra de copal
con los nombres que amamos
la sombra que sueña con besar el sol
al fin el perdón de la memoria

El cielo se ha roto
sobre las manos silenciadas
flores en las cuencas de los ojos
aves que migraron hasta nuestras tumbas.

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Te extraño


La noche sin luna llegó cantando su himno de guerra, la víspera de una confrontación entre la luz y la oscuridad. Ella y yo estábamos en medio de su zona de batalla. Solos. Nos habíamos recostado juntos en un campo cubierto por una suave y verde hierba. Nos rodeaban pequeños cabos de flores, dispersos entre sí, pero anclados maravillosamente en puntos innecesariamente perfectos. Éramos como los personajes de una pintura que fueron colocados desinteresadamente en un punto cualquiera del cuadro, pero que a otra escala estaban simétricamente ordenados con todo su entorno. No puedo decir que no era una tarde espectacular: una suave brisa fresca que jugaba con un sol maduro.

Éramos cómplices en todas nuestras aventuras. Nos reíamos juntos por cada locura en la que pensábamos y llorábamos reclinados el uno sobre el otro cuando la tristeza nos abrazaba. Éramos todo.

Esa tarde ella y yo conversábamos de todo un poco, de esto y de aquello. Recordábamos los mejores momentos del día y los clasificábamos por niveles de diversión. Teníamos nuestra propia métrica para hacerlo. Sí, también se podría decir que éramos un par de raras criaturas pero, ¿qué más da? Realmente lo disfrutábamos. Sin embargo, tanto lo disfrutábamos que perdíamos la noción del tiempo, así como esa tarde la perdimos del todo. Para cuando nos enteramos de la hora que era, ya era tarde. La noche comenzaba a cruzar el cielo rápidamente y nosotros estábamos muy lejos de nuestra morada. Corrimos. Nunca nos separamos mientras corrimos por el campo. Era una carrera por no separarnos. Y así lo hicimos, pero no fue suficiente. La noche oscurecía todo a nuestro alrededor, no era justo, se la llevaba mientras nos rodeaba. Grité improperios, le reté a pelear, pero nada funcionó, simplemente la noche no me escuchó. Allí, bajo su inmensa capa de pequeñas estrellas, yo era una pequeña cosa más en su gran pintura negra. Para cuando me di cuenta, ella desapareció.

Llegué a mi morada esa noche, pero solo. Levanté la crujiente y delgada tela de cartón para recostarme y tratar de dormirme. Odiaba las noches sin luna, noches injustas que pasaban a robar lo único que realmente me hacía feliz. Ni siquiera hambre tenía. Oportuna ausencia de hambre pues no había logrado conseguir nada para comer esa noche. Mi única felicidad era gracias a ella. Mi felicidad era ella. Ella era lo único que realmente tenía para mí solo.

Esta noche he perdido, pero mañana será un nuevo día. Mañana volveremos a caminar juntos de nuevo. Por ahora sólo dormiré. Quisiera que estuvieses aquí, sombra.

Imagine - Jakez Daniel

Imagine – Jakez Daniel

Morgana


Una sombra me habita en los rincones de la desesperanza.
Hace una madeja de mi mal de amores.
Ronronea las dudas del alma para hacer dormir a la luna.
¡Terrible sombra!
Tímido maullido de una historia inacabada.

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apago el nombre, la luz y el fuego

comprendo la voz equívoca de tu silencio,

alguna flor amarilla buscándose en el espejo

y mi falta de cordura para decir te amo

cuando no hace falta escribirte tanto

Contar o vivir


Imagen tomada de internet.

Imagen tomada de internet.

Renuncié a mi trabajo
A mi carga rutinaria
A la vida aburrida
A la inteligencia falsa

Me cansé de trabajar
Con las mismas herramientas
Bajo los mismos métodos
Sobre el mismo escritorio

En este tiempo humano
He retado mi propia vida
He salido de la densa niebla
Ha despertado mi mente dormida

La sombra del cielo se ilumina
Respiro la tela de vida fresca
Mientras abandono mi refugio
Siento la energía en mis venas

Camino en una sola dirección
Es nueva, desconocida y pura
No tengo brújula que me guíe
Y está bien, no quiero ninguna

Mis sentidos se agudizan
Agradecen que no lleve prisa
Cual largo y denso camino
Rutas que se ignoran hoy en día

Aprecio los cambios de estaciones
Alimentan todas mis perspectivas
Tránsito en armonía por esta vía
Que complacida ahora es mi amiga

Y así camino mi día a día
Con el coraje de un viajero
Que ha dejado de contar su historia
Y ahora vive su vida junto a su sombra