Golpeteos


Me despertó un ruido a mitad de la noche.

Era un ruido como el golpear de un puño en un pedazo de vidrio. Un golpeteo desesperado, como cuando se toca a la puerta, como si alguien me estuviera pidiendo que le dejara pasar.

Pensando que habría alguien en la ventana me levanté y me asomé al patio.

No había nadie.

Intenté relajarme; “quizá lo has imaginado” me dije. Cuando al fin me relajé y pude irme a la cama lo volví a escuchar… y se me puso la piel de gallina.

El ruido venía del espejo.

Anuncios