Temperatura de asombro


 

Cobertura de helado, abrázame más fuerte.

Tengo frío pero busco estar contigo, damisela nevada.


Una brújula en medio del océano congelado me condujo por el sendero de los olvidados.

Marque con una tiza el camino, era de un tono dorado.

El pavimento de un natural glaseado y las montañas, construidas con hielo perfilado… parecía un sueño.

Y yo, un pingüino sureño, llegando del simpático verano.

Esperando ser recibido por tí, la mujer más fría de toda la gélida bahía de focas.

Justo allí, después de pasar lo osos y los elefantes marinos, llegando a la punta del iceberg de los vecinos.

Te encontrabas tú, risueña y feliz con tu sonrisa plateada y ligeramente oxidada.

Te adoro, mi vida. Siempre tan fría, y de piel fuerte con dureza como ninguna.

Adornas este mar desolado, lleno de figuras repetitivas que danzan en las profundidades, sin vida.