No solo te extraño por…


Para mi hermosa Mirosh

Un desarraigo inconsecuente se asila en mis sentimientos.
Dos que tres recuerdos me murmuran tu ausencia.
Un centenar de latidos impolutos calibran mi ser,
recordándome que requiero de ti y de tu compañía.

La estrechez falaz que embarga mis brazos
solo ahonda la cínica ansiedad de tenerte aquí y ahora mismo,
para palpar de forma afable todo tu ser, entre la pequeñez de mis manos…

Esta nostalgia irreverente no ha hecho más que consumirme.
Me oprime y de manera insolente me desespera.
No me resta más que contar minuto a minuto y día tras día,
el instante mágico en el que vuelvas a mi regazo.

No solo te extraño porque me hacen falta tus caricias,
o porque sinceramente desfallezco esperando poder,
de forma frenética, amarrar nuestros cuerpos,
entre la lujuria, pasión y ternura.

No solo te extraño porque me hacen falta tus cuidados,
tus regaños y la comodidad de tus preocupaciones,
que, en todo momento, buscan mi tranquilidad.
No solo te extraño por esto, por lo otro o por aquello…

Te extraño a ti, a tus risas y a tu cabello alebrestado.
Te extraño a ti, a tu cuerpo, a tu infalible, loca y benigna compañía.
Te extraño a ti, mi pequeña y desfachatada esencia de vida y alegría…

Time

Time


Sobre otro sobre otro


Un café sobre un café sobre un café

sobre otro sobre otro sobre otro

y un cigarro se consume despacito

y me quema los dedos y los labios y los ojos.

.

Cierra la ventana que entra el viento,

ruge una voz en vendavales de silencio.

Cierra la ventana que entra nada,

me respondo susurrando al son del tiempo.

.

Minuto parado, instante eterno:

el que uso para cerrar la ventana

y coserme las palabras desde dentro

con hilo de tinta y vocecita de aguacero.

A la mar la vida


Observa la orilla la vida que se esfuma,

la que fue vivida y la que no se mueve.

 

Se van las lágrimas con la espuma

que regresa a las costas de allá enfrente.

 

Se van las sonrisas en la luz que se pierde.

La tarde apuñala al sol y la noche rezuma.

 

La vida es la espera observando

la orilla que es penumbra

 

y que se marcha y que decrece

y se hace invisible bajo el sol que zarpa.

 

La vida es la zarpa del sol que se anochece

y cubre la mar con su muerte y con su capa.

 

La vida es la mar que se agazapa

en los recodos del aire que la mece.

 

Viene la mar y la recibo.

Viene la mar y no se mueve.

 

Vengo yo y la mar me envuelve.

Ya nos vamos, nos despedimos.

 

No hay sol matiner ni nada

que se le parezca en esta tarde

 

y en los párpados me arde

la bandera foradada.

 

Cuando camine hacia atrás,

no sabré si el mar se muere

 

o soy yo, que me alejo más

bajo las sombras del muelle.

 

Alacant tiene algo que se exilia

entre el cielo de la noche y el humo

 

y ya no sé si yo me esfumo

o si la vida que se marcha es la mía.

Tiempo…


Tiempo que a ti no te alcanza y que a mí, me sobra.
Tiempo esquizofrénico que se inunda en mi mente.
Tiempo, solo tiempo: cárcel inmunda de los sueños,
vida corta de la vida misma; muerte prolija de los seres vivos.
El ritmo ligero de la vida,
solo es la ocupación perpetua del tiempo.
Tiempo, solo tiempo…

Tiempo que contemplo de prisa y aún con nostálgica conmoción.
Tiempo que lentamente me reparo a disfrutarlo.
Tiempo que a ti te falta para mentirme,
me sobra para creer todo lo que dices.
Tiempo que a ti te falta para herirme,
y que a mí, me sobra para sanar mis heridas.

Tiempo que a ti te falta y que a mí, me sobra.
Tiempo que hoy vivo y mañana muero.
Haz una brecha en el tiempo y tómatela para ti,
así desaparecerás de mi vida…
¡Buena suerte y adiós!

El ritmo ligero de la vida,
solo es la ocupación perpetua del tiempo.
Tiempo, solo tiempo…

Medidas para el tiempo


—¡Hey, despierta! Menos mal que no te has aburrido.

Se ruborizó al sentirse observada mientras cabeceaba como una abuela soñolienta. A menudo, un letargo incontrolable la invadía cuando se quedaba quieta por mucho tiempo, como ahora, mientras esperaba al editor. Más de alguna vez se había quedado dormida sin previo aviso, en obras de teatro, conciertos, conferencias que ella misma ofrecía, debido a esos ataques súbitos de cansancio. Era cómico recordarlo, pero resultaba patético cuando alguien la ponía en evidencia, como en este momento.

—¡Te he esperado durante 45 páginas! — se justificó, mientras colocaba el punto de libro en la página del informe que había empezado a releer antes de quedarse dormida.

—Pues me dirás que han sido las 45 páginas más entretenidas de tu vida. ¡Jajajaja!

—Lo que quieres es que no te riña por haber llegado con retraso, como siempre. Recuerda que la semana pasada te esperé durante dos capítulos, y sin dormirme.

—De acuerdo, lo siento mucho. ¿Aceptarías una café para reparar mi falta?

—¡Hecho!

Esta vez hizo una breve mueca intentando sonreír y después extendió a su editor el informe con desgana. En un par de semanas el manuscrito estaría concluido para la revisión final. Era lo que más deseaba, pues así podría huir unos meses a casa de su madre. Hacía exactamente dos manuscritos y medio desde la última vez que la visitó. Y fue precisamente en aquella ocasión, cuando ella supo que lo suyo era algo hereditario. Al llegar a casa de su madre, la encontró con su ópera prima en el regazo, abierta de par en par, mientras dormía profundamente.

—¡Despierta mamá, menos mal que no te has aburrido!

Y su madre se levantó de un salto para abrazarla, como hacía desde que era pequeña, al verse sorprendida durmiendo a deshoras. Exactamente como le ha ocurrido a ella durante los últimos años.