Sabor a café


Este sabor en la punta de la lengua,
con tacones de mandarina,
se adhiere a mi paladar
y baila por toda mi boca.

Mi pobre lengua da una vuelta ligera,
como loca, buscando la cremosidad del cuerpo
y esa fragancia tan fresca.

¿Qué ha pasado? La dejó húmeda y a secas.

Este olor en la punta de la nariz,
de nuevo el líquido negruzco,
con el aroma exacto y cafeína portable.

Este sabor en la punta de la lengua
de fragancia inolvidable
y de sentido volátil.

Gotea mi corazón


Ni las palabras
hacen serpentear mi lengua
como tú.
Mi corazón gotea,
cada segundo,
contigo.
Plic. Plic. Plic.
Mis pulmones soplan
aire del que le falta
a los pájaros de mi cabeza
y a las mariposas
que eché con alas en polvorosa
en alguno de mis suspiros.
Acerco mis manos
a un curso de agua fresca
y me vomita encima.
Mi glossa repta,
a través de un laberinto carnoso,
profundo y húmedo.
Gotea mi corazón.
Plic. Plic. Plic.
Hasta desaguar.